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31 octubre 2010

La hora de los renegados en Tussam

Ocurre siempre que un barco amenaza con irse a pique, que las ratas son las primeras en invadir la cubierta buscando desesperadas una tabla de salvación. Sólo que ahora las ratas alfombran con sus oleadas interminables los pasillos y las moquetas de las plantas nobles de Tussam, buscando un agujero donde esconder sus miserias.

El hecho de que ya todos den por segura la más temprana que tardía salida de Arizaga de la dirección de la empresa ha encendido todas las alarmas en los profesionales del alabo fácil y el medrar a costa de los demás, y ya pululan por los recónditos rincones, exhibiendo sus vergüenzas y tratando de buscar cobijo seguro hasta que la marea se calme.

Hasta los perros, que mueren fieles defendiendo al amo, son más dignos de respeto que esta pléyade de fantasmas y estómagos agradecidos, cuya única preocupación ahora es esperar con paciencia de monje a que les designen cuál es el nuevo culo que tendrán que lamer a partir de ahora. Porque la práctica de la lamedura es el pilar sobre el que estos seres desgraciados construyen su día a día, sin importarles en absoluto dejar por el camino los jirones deshechos de su dignidad.

Ahora ya de nada valen las palmaditas en la espalda al mandamás, las vejaciones soportadas incomprensiblemente, el sí señor a toda costa ante el desprecio del superior, o el plegarse sumisos a los caprichos del amo, a pesar de que estos la mayoría de las veces están fuera de las obligaciones contractuales. Ahora ya de nada vale el honor, incluido el familiar, arrasado y tirado en una cuneta cualquiera con tal de cobrar dos migajas más de pan que los demás. Ahora toca buscar otro perro que les ladre, porque el actual pronto dejará de hacerlo y ya no puede rentabilizarse más. Borrón y cuenta nueva, como siempre.

Pero ellos seguirán siempre siendo los mismos, anegados en sus particulares lodazales de miseria. Los encargados de amortiguar las luchas legítimas de sus compañeros con tal de conseguir el favor particular del tirano, de fabricar leyendas embusteras sobre quienes ellos creen que pueden hacerles sombra y postergarlos al olvido con tal de mantener su lugar de privilegio en la cola de los lametones. Los que se alegran de las desgracias ajenas porque son el mejor humus con el que alimentar su ambición sin límites. Son la carne de cañón que necesita el cacique para imponer su reinado de miedo y represión, la deshonra de la empresa, los más prescindibles y, sin embargo, los que más seguro lo tienen. Así de injusta es la vida.

Y han pasado muchas veces por situaciones similares. Por eso saben mejor que nadie que ahora lo que toca es nadar y salvar la ropa. Para que esté disponible e impecable cuando se tengan que presentar ante su nuevo dueño a ofrecerles sus servicios impagables. Porque ellos son así, inmunes al desaliento, sabedores que no tienen otra cosa que ofrecer y que, a falta de otra utilidad, la humillación puede ser el mejor camino para conseguir llevar un chusco de pan a casa.



La campaña apaga fuegos de Juan Espadas

A Juan Espadas, su partido más que hacerle un gran honor parece que lo ha sometido a un castigo cruento, en especial por la complicación extraordinaria de la campaña electoral que tiene por delante el candidato socialista a la alcaldía de Sevilla.

Si difícil lo tenía Espadas, dado el acendrado desencanto entre los votantes habituales de su partido y el escaso conocimiento público que se tenía de su persona, ahora la cosa parece complicarse hasta el infinito por las constantes ocasiones en las que se le requiere como apaga fuegos de los incendios que se encargan de avivar otros.

Pero Espadas no es ningún mago y no puede convertir la nada en un cuerno de la abundancia de la noche a la mañana. De ahí que su mayor preocupación sea el que pueda darse un alto índice de abstención, que es lo que suele ocurrir cuando entre los votantes de la izquierda anida la decepción a causa de que no se han visto colmadas sus expectativas durante un período prolongado de gestión de los suyos, como ha ocurrido en Sevilla.

El legado que Monteseirín deja a Espadas es tan nefasto que hace el objetivo tan imposible como intentar ganar una partida de naipes sin tener ni si quiera un as con el que farolear. Es indudable que nadie, y mucho menos sus votantes, va a profundizar en de dónde piensa Zoido sacar el dinero necesario para cuanto promete. Su capacidad de gestión todavía no ha sufrido ninguna evaluación, lo que supone una indudable ventaja.

Sin embargo, es igual de inverosímil que quienes votan socialista se olviden de la gestión del anterior alcalde cuando se le presenten las propuestas del nuevo candidato, que tiene por delante la difícil tarea de rentabilizar lo positivo de la gestión de su antecesor en una situación tan complicada, en la que los árboles son tan altos que hacen imposible incluso imaginar que detrás existe un bosque. Alimentar la esperanza de ese sector de la población es una las tareas más ingentes que tiene por delante Juan Espadas.

Y la cosa no se presenta fácil, porque la situación parece enmarañarse a medida que transcurre el tiempo. Mientras Espadas perfila su modelo e intenta explicarlo allá a donde va, la actuación del equipo de gobierno en el Ayuntamiento y el desarrollo de los acontecimientos parecen empeñados en postergar a las sombras ese afán de notoriedad necesario para enfrentar un envite electoral de la importancia de las municipales en la capital andaluza.

La situación política y económica de la casa consistorial no parecen las más adecuadas para que la obligada labor de apaga fuegos del candidato sea cuanto menos creíble. De ello se ha encargado con ahínco su predecesor con los sucesivos escándalos que han puesto de manifiesto ante todos los sevillanos que difícilmente puede hacerse peor. Si a esto se le suman los estragos de la crisis económica, el incendio tiene todos los visos de continuar creciendo hasta vete a saber dónde.

El horizonte que se vislumbra no puede ser más desalentador. Las empresas municipales, antes emblema de la gestión consistorial, andan todas abrazadas a la ruina y la inoperatividad, debido fundamentalmente a una gestión irresponsable que responde a intereses radicalmente contrarios a su viabilidad, mientras colectivos enteros de trabajadores viven con la angustia de tener su futuro suspendido en el aire como consecuencia de dicha situación.

Además se corre el peligro cada vez más evidente de afrontar la campaña electoral con un elevado número de imputaciones en el entorno del alcalde y del equipo de gobierno que lo sustenta y que ello pueda tener una incidencia nefasta en el resultado final.

A los ya imputados Fernando Mellet, Daniel Ponce, Antonio Rivas, Domingo Castaño y Gonzalo Crespo, se ha sumado ahora el todo poderoso Manuel Marchena, hombre fuerte del alcalde desde los tiempos de la Diputación y responsable directo de las empresas municipales. Además planea la sombra de la comparecencia que tendrá que hacer Antonio Rodrigo Torrijos en el juzgado por el caso Mercasevilla, aunque todavía se desconoce en calidad de qué. El cerco judicial puede ser, sin duda, una de las bazas más fuertes a jugar en la inminente campaña.

Con semejante panorama, complicado lo tiene Espadas para diseñar una estrategia diferencial que le salve de las más que previsibles salpicaduras. Ya no valen los matices diferenciadores para poner cierta tierra de por medio. Ahora es más necesario que nunca un ejercicio responsable de autocrítica que condene lo que se ha hecho mal sin medias tintas, la elaboración y puesta en marcha de mecanismos que impidan que vuelva a repetirse e ir a explicarlos dando la cara a la ciudadanía. Porque, parafraseando a Borges, para ver una cosa antes hay que comprenderla. Y la comprensión, además de muchas explicaciones, requiere de un tiempo para asentarse, que en este caso es el bien más escaso.



29 octubre 2010

¡Ay Marcelino Camacho, que nos la metieron doblada!

¡Ay, Marcelino, me quedo con tu vida mejor que con tu muerte!, como ha escrito don Ricardo. Toda honradez, integridad, trabajo y lucha, que no porque lo diga Zapatero menoscaba tu figura.

Pero Marcelino, ante tu cuerpo presente debo reconocer que nos la metieron doblada, amigo. Tanto sacrificio para no poner en peligro la transición, tanta moderación en las exigencias que nos separaban distancias abismales de los países civilizados, tanta cautela para alcanzar ese loado sueño de equipararnos al resto de los trabajadores de Europa, en salarios y derechos, en condiciones de trabajo, en prestaciones y en todo lo demás.

Y cuando apenas alcanzamos a rozarlo, después de treinta y cinco largos años de entrega, lucha y sacrificio, nos quitan de un plumazo lo poco conseguido y nos dejan con la misma cara de lelo que al niño que le acaban de mangar la paga del domingo. Orquestado todo precisamente por el mismo que ahora te alaba en tu capilla ardiente en lo que ha supuesto una imperdonable maniobra de rendición ante el fuste de los mercados, que no son sino la esencia misma de lo que tú, en tu larga y fatigosa vida, siempre has combatido.

Y encima vas y te nos mueres, Marcelino. Lo que yo te diga, camarada, que nos la han colado bien colada.

Los jóvenes del PP y el tarifazo de Tussam

Es loable la iniciativa de las Nuevas Generaciones del Partido Popular de Sevilla, que van a repartir por los campus universitarios de la ciudad unos 10.000 folletos advirtiendo de la "unilateral" subida de precios consumada por Transportes Urbanos de Sevilla, Tussam, con el objetivo de recoger firmas en contra de semejante tarifazo.

José Luis García, Presidente de las Nuevas Generaciones de Sevilla, se queja de que la subida ha convertido a Sevilla en la segunda ciudad más cara en lo que a precio del transporte se refiere, por detrás de Barcelona y seguida de otras ciudades como Madrid, Valencia o Bilbao.

Cabría recordarle a García que, sin desnudar de su responsabilidad a los políticos municipales que aprueban dicha subida, el impulsor principal de este tipo de políticas en el seno de la empresa es el gerente Carlos Arizaga, alguien que por otra parte defiende los mismos postulados políticos que plantea el Partido Popular, a pesar de que, sorprendentemente, esté sostenido en la cúpula del poder de la empresa por un Ayuntamiento presuntamente de izquierdas. Creo que ha sido el gerente que ha aplicado las subidas de tarifas más bestiales en larga historia de la compañía.

Gerente que, por cierto, se encontraba esta mañana en franca y amigable conversación en un aparte en mitad del patio de las instalaciones de Tussam (igual es que era conveniente que no se enterase nadie de lo tratado) con Ignacio Flores, a la sazón representante del Partido Popular en el Consejo de Administración de la empresa.

Sería aconsejable que García preguntase a su compañero de partido sobre lo tratado, no vaya a ser que ante la tormenta que le ha caído encima este genio de las finanzas esté buscando un nuevo paraguas bajo el que cobijarse.

Como también sería una indudable muestra de preocupación por las endebles faltriqueras de la mocedad de esta noble ciudad el que iniciara a su vez otra recogida de firmas sobre los abusos tarifarios de Metro Sevilla, que debe ser uno de los más caros de España. Porque cabe recordar aquí que, aunque se trate de una empresa privada, la red de líneas y estaciones, así como el material ferroviario para prestar el servicio se ha pagado con dinero público.

Le expongo a continuación un ejemplo ilustrativo a señor García para que comprenda en su amplitud la veracidad de lo que afirmo. Según las tarifas publicadas en su página web oficial, el billete univiaje de cero saltos, es decir el que te permite desplazarte entre el perímetro de lo que es la ciudad, cuesta 1,35 euros. Sin embargo, cuando vas a la máquina expendedora y solicitas uno te cuesta 2,35 euros, por la sencilla razón de que la tarjetita de cartón te la cobran al módico precio de 1 euro, como figura en la misma página, con la excusa de que en los siguientes usos se puede recargar.

En el Metro de Madrid, por ejemplo, el univiaje para moverse por toda la red, incluidos los metros “exteriores” cuesta 2 euros y no hay que pagar fianza de tarjeta alguna. Como comprenderá, la ventaja económica es indudable, sobre todo para los bolsillos menos pudientes. Y en especial teniendo en cuenta que quienes usan este tipo de títulos no suelen recargar después, ya que para eso existen otros mucho más baratos e idóneos como la tarjeta del Consorcio de Transporte.



Constitución

Constitución: “Ley fundamental de un Estado que define el régimen básico de los derechos y libertades de los ciudadanos y los poderes e instituciones de la organización política

¿En qué parte de esta definición ve el Partido Popular a los toros y demás festejos taurinos?

Sólo nos faltaría que la Carta Magna protegiese a los toros cuando es incapaz de hacer lo propio con los seres humanos que viven bajo su protección.



28 octubre 2010

Hurgando en las entrañas de la Memoria Histórica

Antes de que la columna de Álvarez Rementería ocupara la localidad de El Castillo de las Guardas, en Sevilla, en agosto de 1936, muchos de sus vecinos decidieron huir al monte.

Ya iniciado 1937 y tras la falaz llamada al retorno de quienes no tuvieran las manos manchadas de sangre, los huidos se reunieron para discutir su regreso y entregarse a las autoridades rebeldes.

Cuarenta y dos de ellos apostaron por esta opción, mientras los demás no se fiaban y les aconsejaron no hacerlo. No les hicieron caso y se entregaron. Todos fueron detenidos y procesados mediante un Consejo de Guerra Sumarísimo que se celebró en la localidad el 15 de abril de ese mismo año. Ocho, de los cuales cinco eran destacados dirigentes del sindicato minero de UGT, fueron fusilados el 4 de mayo, dieciocho condenados a cadena perpetua y los otros 16 absueltos.

Un grupo de los que optaron permanecer en el monte decidieron entonces esconderse en una mina abandonada, denominada Peñas Altas, y cercana a la aldea La Aulaga. El 1 de diciembre de ese mismo año, una compañía de ochenta falangistas al mando del capitán habilitado de la Guardia Civil José Robles Alés, que fue jefe de la famosa Harca Robles, descubrió durante una batida huellas humanas recientes en alrededor de uno de los socavones de la mina.

Al mandar a sus hombres inspeccionar el interior, uno de los requetés recibió un disparo que le hirió en el maxilar derecho. Fue la señal de inicio del cruel asedio sin cuartel a los veintidós hombres que se encontraban refugiados en las galerías subterráneas.

El sitio fue tan cruento y tan grande la resistencia que encontraron por parte de los fugitivos, que lanzaron multitud de bombas al interior, desviaron el cauce de un río para intentar ahogar a los sublevados y rociaron gasolina sobre el agua y le prendieron fuego para achicharrarlos vivos. Incluso pidieron gases asfixiantes a Sevilla para exterminarlos a todos en el interior de las galerías.

A pesar de todo eso, muchos de ellos lograron escapar. Uno de ellos era Fernando García Domínguez, apodado como El Mocho. Tenía por aquel entonces 23 años de edad. El Mocho murió después en la sierra “al pretender pasar a zona roja”, según consta en un informe de la Guardia Civil que forma parte de la causa 613/42 del ATMTS.

El sábado pasado, durante las jornadas sobre la memoria histórica a las que asistimos en El Castillo de las Guardas, pudimos ver en carne y hueso a su sobrina, 73 años después, luchando por rescatar la dignidad de su nombre y por encontrar su cuerpo y resguardarlo para siempre del olvido. El resto de la historia de lo sucedido en la mina y de sus ocupantes puedes leerla en “Cerco, resistencia y evasión en la mina de Peñas Altas”, una formidable investigación histórica llevada a cabo por el historiador José María García Márquez.

Arrojar luz sobre hechos como éste y encontrar el rastro de sus protagonistas, si es posible, forma parte del cometido de todoslosnombres.org, una web coordinada por Cecilio Gordillo, viejo militante anarquista, que dispone de una base de datos para albergar alrededor de ciento cincuenta mil nombres de desaparecidos o fusilados, pertenecientes en su mayoría, a las áreas de Badajoz, Andalucía y las antiguas colonias del norte de África y los datos que los historiadores van aportando sobre sus casos.

Merece la pena acercarse al formidable trabajo que están realizando contando con tan pocos recursos para dignificar los nombres de tantos miles de seres humanos olvidados por la Historia que escribieron en su día los vencedores y que hoy, tantos años después, los poderes públicos se empeñan en mantener oculta y negada a las generaciones venideras.

Empezando por la inscripción de todos esos fallecidos y desaparecidos en los registros civiles, para que así pueda quedar constancia de la existencia que un día tuvieron y que alguien se encargó de arrebatarles por el procedimiento urgente de las balas. Porque ya se sabe que las balas, sobre todo cuando impactan en el blanco, no sólo acaban con la vida, también lo pueden hacer con la memoria según quién sea el que empuñe el arma.



Tussam, como el Fundador, está como nunca

A Tussam ya se la conoce en Sevilla como el Fundador, porque está como nunca. Y más ahora que se han desatado los nervios y todo se reduce a un simple relación causa efecto. La empresa corre serio peligro de estancarse en un lodazal sin sentido que impide que se pueda prestar el servicio tan importante y decisivo para la ciudadanía que tiene asignado. Ésa es la cruda realidad a la que conduce la nefasta gestión de este individuo.

Prueba del descontrol absoluto y la falta de sentido empresarial y de eficacia que impera en la empresa de transportes urbanos de la ciudad es el hecho de que ayer, como consecuencia de unas declaraciones a la prensa del candidato socialista Juan Espadas en las que criticaba la gestión de la compañía, se convocó a una reunión por la tarde a los directivos, esos que todavía no se han bajado el sueldo millonario que perciben, para tratar a fondo el asunto. Como si no hubieran tenido tiempo hasta ahora para arreglar lo que sea.

Está claro que la desesperación es el peor de los incentivos para dirigir una empresa pública de la que viven más de mil familias y que estos señores sólo se mueven cuando se les toca la faltriquera. Con semejante panda de dirigentes se torna en una misión imposible enderezar el rumbo de una empresa que se precipita por el barranco de la desidia y de la ineptitud.

Bastó que Juan Espadas dijera que "los números que ahora tiene la empresa y que exigen unas subvenciones cuantiosas reflejan que la gestión de Tussam no ha sido la correcta. Ahora hay que elaborar un plan en el que participen todas las partes, desde el Ayuntamiento y la Junta hasta los trabajadores que deberán redefinir su convenio” para que el ínclito Arizaga se pusiera de los nervios y convocara a los suyos a toque de corneta para componer un gabinete de crisis tan inútil como el conjunto de su gestión al frente de la compañía. Ideas, lo que se dice ideas, no es que le sobren.

Y eso que Espadas no sabe todavía lo que está sucediendo en Tussam con el Sistema de Ayuda a la Explotación, encargado de conocer en cada momento la situación en tiempo real de la flota, que se cae más que un cojo sin muletas. O los magníficos resultados que está proporcionado el nuevo sistema informático de gestión, que habrá costado una millonada, y que ha sido el artífice de que los empleados de la administración tengamos que retrotraernos de nuevo al ábaco, el lápiz y la goma de borrar. Todo un símbolo del avance de los tiempos que ha conseguido que tengamos que poner el “modo manual on”, o lo que es lo mismo, tirar de la cuenta de la vieja para intentar cuadrar las operaciones administrativas cotidianas haciendo filigranas contables.

Quizá Arizaga haya solicitado a la pléyade de colaboradores argumentos que justifiquen que, mientras los usuarios esperan pacientes en las paradas hasta llegar a la irremediable conclusión de que lo mejor es coger el vehículo privado, los autobuses se acumulen estacionados en los puntos de relevo por falta de conductores. Si lo consigue, cosa que dudo dado que la oratoria no es su habilidad más notoria, le quedaran aún por explicar otras muchas decisiones incomprensibles que han conseguido tener a la empresa permanentemente en el foco de los medios y no para recibir loas y parabienes precisamente.



27 octubre 2010

Con Estatuto o sin él, periodistas

Ayer asistí en el Foro de Periodistas Andaluces a la presentación del “Borrador para el proyecto de Ley Orgánica de Garantías del Derecho a la Información de la Ciudadanía” que se celebró en el salón de actos de la Facultad de Comunicación de Sevilla con la colaboración del Foro de Organizaciones de Periodistas.

En realidad se trata del enésimo intento de implantar lo que se ha dado en llamar el Estatuto del Periodista Profesional, sólo que ahora se hace bajo el paraguas de la alusión directa a un derecho fundamental de la ciudadanía, el de la información, aunque sea de la tutela de tal derecho de lo que menos se trate, porque con demasiada frecuencia los periodistas nos olvidamos que los ciudadanos no sólo tienen derecho a recibir información, también lo tienen a emitirla, como así lo reconoce la Constitución en su famoso artículo 20.

Es por ello que me parece cuanto menos poco apropiado que se pretenda tutelar un derecho fundamental de los ciudadanos desde un estatuto para el ejercicio de una profesión. Para eso está la justicia y el ministerio fiscal, que debería actuar de oficio cada vez que ese derecho se ve vulnerado por las empresas periodísticas o por los profesionales o por quien sea.

En mi opinión, es un craso error partir de la premisa incierta de que “la comunicación pública requiere de la mediación de empresas informativas e informadores profesionales”. Eso es a mi humilde entender dar la espalda a la realidad. Y más cuando se plantea como objetivo de la ley orgánica el “servir al derecho de la ciudadanía a ser informada garantizando la independencia de los informadores”.

Se está obviando una realidad cada vez más frecuente como la de que, dadas las circunstancias por las que atraviesa el mundo del periodismo profesional, hoy cada vez son más lo periodistas que, ante la situación de desempleo y precariedad que impera en la profesión, deciden tirar por su cuenta y de forma casi vocacional utilizando las posibilidades que les ofrecen las nuevas tecnologías. Si el Estatuto no recoge para ellos las mismas garantías que para el resto de la profesión, mal servicio hará al derecho que dice defender.

Una de las pretensiones del borrador es la creación y puesta en marcha de un Consejo de la Información en el que tengan cabida además de los políticos, las empresas periodísticas y los propios profesionales de la información, las universidades, la justicia y la sociedad civil en general, y que tendría un carácter co-regulador, además de que se pretende que sus decisiones sean vinculantes.

Una propuesta interesante en la que habría que ahondar más y, a ser posible, sacándola del ámbito de la profesión. Porque sólo así seremos capaces de comprender por qué las fuentes nos han abandonado y han decidido acudir a la red a difundir ellas sus propias informaciones, entre otras cosas.

Es uno de los puntos flacos del borrador, el exceso de ignorancia hacia la red y lo que en ella se está gestando. No se trata de considerar al periodismo ciudadano parte o no de la profesión, ese debate ya está demasiado ajado, pero tampoco de considerar intrusismo el hecho de que un ciudadano ejerza de manera libre y responsable un derecho fundamental amparado por la constitución y las leyes. Aunque parezca que no, hay una profunda diferencia.

El periodismo hoy sigue siendo en esencia lo mismo que siempre. En palabras de Enrique Meneses, “ir a ver lo que sucede allá donde suceda y narrárselo al lector, oyente o espectador”. Y se puede y se debe hacer buen periodismo en la red, mejor incluso que el de algunas redacciones, sin que ello tenga que suponer por fuerza que uno vive de la profesión. Negar esto sería como renunciar al predominio del carácter vocacional y de servicio público del periodismo. Quien opte por ello, también porque no tenga otra posibilidad para hacerlo que ésta, debe tener los mismos derechos y garantías que el resto de la profesión. Si no es así, estaremos contribuyendo a atentar contra la independencia del informador y, por tanto, contra el derecho que se pretende salvaguardar.

Sólo desde esas premisas podremos dejar de decir algún día a nuestras madres que somos pianistas en inmundos burdeles.

Sálvese el que pueda en el entorno de Monteseirín

Me aseguran que el alcalde de sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, y su hasta ahora mano derecha, Fran Fernández, delegado de movilidad y presidente de Tussam, ya no van tan al alimón como antes, sino que cada uno va a lo suyo, preocupados como andan ante un futuro venidero más que incierto. Es lo que, cuando jugábamos al fútbol de pequeños, conocíamos como “cada uno para su bolsa”. Parece que en las compactas filas de fieles seguidores del alcalde ha sonado el definitivo grito de alarma de sálvese el que pueda.

Se trata ahora de hacer méritos para que los vencedores se apiaden y permitan la concesión de algún cargo apacible desde el que afrontar las apacibles siestas del olvido que proporciona el retiro político. Hay quien asegura que el alcalde ya ha entregado la cuchara al respecto, de ahí que haya dejado los asuntos de la ciudad en manos del partido, desde donde diseñan la estrategia de cara a las elecciones para Juan Espadas.

Pero Fran Fernández lo tiene mucho más crudo. Amén de los correspondientes enemigos internos en el partido, su currículum como gestor público no puede ser más lamentable y en los últimos días ha saltado su nombre en otro escándalo de facturas falsas en el distrito que es su competencia.

Se puede afirmar sin temor a equivocarse que por donde pasa Fran Fernández no vuelve a crecer la hierba. Es el principal impulsor del Plan de Tráfico del Centro, que no contenta a nadie por la sencilla razón de que se va a implantar sin que exista una mínima posibilidad de transporte alternativo.

Además es el responsable directo de que Tussam, la empresa de transportes urbanos de titularidad municipal, esté en situación de quiebra absoluta y se vea incapaz de responder a las necesidades de la ciudadanía ante las consecuencias que acarreará la implantación del susodicho plan, entre otras cosas porque está reduciendo servicios y la calidad de los mismos, amén de apostar claramente por la privatización de líneas. Aunque Fran Fernández, siempre con la inestimable complicidad de “Adolfo” Arizaga, se esfuerce en que los tiros apunten a otra diana.

La cosa no se queda ahí, a pesar de con eso ya habría más que suficiente para pedir su cese perpetuo, sino que elabora un Plan de Aparcamientos disuasorios que fracasa estrepitosamente antes de haberse iniciado, se inventa unas funciones para los empleados de la grúa municipal que rozan la ilegalidad, desoyendo las recomendaciones del secretario genera del Ayuntamiento, y plantea un ERE en la empresa que la gestiona que deja sin trabajo la mitad de la plantilla.

Por si no fuera bastante, su nombre aparece ligado al nuevo escándalo de las facturas falsas por obras no ejecutadas en el Distrito Este, algo que huele demasiado a ajuste de cuentas atrasadas.

Con semejante historial, ¿quién no estaría loco por contratar para su equipo a esta perla de la política sevillana? Pues eso, que se lo rifarían seguro.



25 octubre 2010

Rincones que me voy apropiando

Un poco de caña para espantar la modorra del lunes que agoniza.



La travesía onírica de Monteseirín

Sostenía Jorge Luis Borges que el hombre de ayer no es el hombre de hoy. En el caso concreto del alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, se podría añadir además la coletilla de “ni por asomo” sin ningún temor a desvirtuar un ápice la realidad. Y la realidad no es sino el origen de la historia, como decía Menard.

Uno de los sueños recurrentes de Monteseirín es ser recordado, lo ha manifestado en varias ocasiones. No pasar al olvido en el corazón de quienes vivieron bajo sus tres mandatos ni en el de las generaciones venideras. Sin embargo, y especialmente en estos últimos cuatro años, el alcalde ha cometido demasiados errores y el de más calado el de no haberse ido en el momento oportuno, como le ha recordado su compañero de partido y con anterioridad también alcalde de la ciudad Manuel del Valle. Irse cuando a uno se lo pide el cuerpo.

Ahora, con la que está cayendo, ya se antoja demasiado tarde para abandonar la nave sin sufrir el colosal desgaste que produce que se derrumbe un castillo de naipes que has tardado años en construir ante tus propias narices. Y lo peor de todo es que, a la hora de buscar responsables, no puedes echar balones fuera. Porque en todo lo que lo asedia, Monteseirín tiene bastante que ver y sobre él recae toda la responsabilidad en la mayoría de los casos.

La imputación en el caso Mercasevilla de Manuel Marchena, su mano derecha desde los tiempos lejanos de la Diputación de Sevilla, y el hecho de que la jueza haya manifestado que piensa citar a declarar a Antonio Rodrigo Torrijos no solo ha dinamitado la estabilidad del pacto de gobierno, sino que ha supuesto un terrible golpe moral para el regidor que ha hecho saltar en los mentideros de la política la noticia de que se rinde, que entrega la cuchara al partido para quitarse cuanto antes de en medio. El giro que tomaron los acontecimientos en el pleno del viernes es la mejor prueba de ello. La cascada incansable de los acontecimientos lo ha dejado sin aire para respirar, hasta tal punto que la mancha se extiende hasta alcanzar las orillas de la Comisión Europea. Demasiados focos como para no acabar cegado por el resplandor de tanta la luz.

En una carrera constante y sin freno, Monteseirín ha ido perdiendo a chorros popularidad, se ha desgranado como arena entre los dedos entre los escándalos sucesivos de su gestión megalómana, ha condenado al abismo a las empresas municipales y se ha sorprendido rodeado de imputaciones y visitas permanentes de sus más allegados en los juzgados por supuestos casos de corrupción. Algunos de ellos ya hasta parece que viven allí.

Lo bueno de su gestión, esa transformación visceral de la ciudad que tanto ama, ha quedado relegada irremisiblemente a un segundo plano ante tal abundancia de crónica negra. Además, y por si fuera poco, está políticamente más solo que nunca.

Por ese túnel sin fondo se ha despeñado el sueño de un alcalde que se resistía a ingresar en las filas del olvido. Sueño que se ha ido alejando del horizonte poco a poco hasta convertirse en una pura utopía, en boca de Quevedo “voz griega cuyo significado es no hay tal lugar”.



La puerta abierta al fusilado


El Castillo de las Guardas es el pueblo típico de la Sierra Norte de Sevilla, de casas empedradas, calles estrechas, cuesta arriba, donde impera el silencio y nada acontece. Pero aquí, como en muchos otros lugares, la quietud que invade recorre cada rincón cayó sobre el pueblo como un telón de plomo. Del mismo plomo que, veloz, irremediable, se llevó por delante cientos de vidas, de nombres, de historias, en medio del estruendo que precedió a este silencio pétreo de décadas.


El sábado, 23 de octubre, una columna de valientes ascendió a la cumbre del pueblo para desempolvar las historias tras años de sombras. Vecinos de El Castillo junto a muchos que allí tienen sus raíces pero que han echado ramas fuertes en lejanos lugares de la provincia, e incluso algunos que desde la Castilla vieja llegaron a dejar caer las hojas en la Sierra sevillana. Entre todos, piedra a piedra, con la argamasa del recuerdo y la palabra, levantaban de nuevo un gran pilar donde la luz del día claro ilumine todos los nombres de los olvidados, grabados para siempre.

"No sabemos dónde está, pero al menos ahora sabemos que no está desaparecido, que no es un extraño".

Tener alguna certeza es el antídoto contra la duda de pronunciar el nombre de un familiar perdido, extraviado sin fin, en aquellos años. Hacerlo es como llamar, sin respuesta, lo que una vez se tuvo entre las manos y ahora no es más que niebla que se esfuma, arena que se escapa entre los dedos y ya no nos pertenece. Nombrarlos es nombrar un fantasma que vaga por los campos, que quiere volver y no conoce el camino.

"Mi abuela vivió con la puerta de la casa abierta de par en par, por si volvía su hermano, desaparecido en la guerra. Así murió, rogando a los vecinos que no la cerrasen".

Los encuentros que organiza todoslosnombres.org, como éste de El Castillo, sirven para abrir la puerta de la casa propia, para que la luz entre y desvele las historias de los olvidados. Para mostrar el camino de vuelta a los nombres que, como fantasmas, se arrastran por el limbo de los años sin que nadie los procure. Para construir con testimonios una casa común por cuya puerta entren todos los que vienen de tan lejos como los llevó el tiempo, a buscar su propio nombre, enterrado en la tierra, sus raíces. A redimirles con una palabra: "aquí estoy, vente conmigo".


Post en colaboración con Jesús Rodriguez, de Sin futuro y sin un duro.



24 octubre 2010

Las primeras sombras del ocaso tras doce años en el cargo

El viernes pasado se aprobó en el pleno del Ayuntamiento de Sevilla la moción de urgencia que supone un importante rayo de esperanza para el colectivo de eventuales de Tussam. Los medios, como casi siempre, se han quedado paralizados en el titular, sin entrar a fondo en el porqué y el cómo se llega a ese desenlace y, por supuesto, sin analizar lo que la adopción de un acuerdo así significa en la realidad cotidiana de los implicados ni las consecuencias que acarreará.

Pero los hechos son los hechos y el periodismo lo que tiene que hace es poner a cada cual en su sitio. Si no lo hace, no estamos hablando de periodismo, aquel oficio cuya misión, según Kapuscinsky, no es pisar las cucarachas, sino prender la luz para que la gente vea cómo corren las cucarachas a esconderse, y sí de pura y dura propaganda.

Como en todo lo que se hace en la vida, y sobre todo en lo que se hace bien y acorde al sentido común, siempre hay personas calladas y laboriosas, gente que antepone la vocación y la profesionalidad a otros intereses, que no aparecen nunca bajo el foco destellante de los titulares.

Éste es el caso de José Antonio Salido, miembro del consejo de administración de Tussam por Izquierda Unida, que desde el primer momento apoyó al colectivo de eventuales y a sus reivindicaciones y sin cuyo concurso el acuerdo hubiera sido bastante más difícil. Salido ya ha dado muestras de coherencia en varias ocasiones, porque fue quien reprobó la gestión de “Adolfo” Arizaga en el mismísimo consejo de administración. Que Torrijos defendiera en el pleno la moción era cuestión de jerarquía y representatividad política, amén de un ejercicio de cohesión con lo que el grupo ha defendido siempre: el carácter público de Tussam y su oposición frontal a la externalización de líneas.

La misma coherencia, amplitud de miras y honor a su palabra que ha puesto sobre la mesa Juan Ignacio Zoido, candidato a la alcaldía y portavoz municipal del Partido Popular. Como me cuenta un compañero afectado, Zoido ha puesto todo el énfasis en el mensaje, sin preocuparse lo más mínimo en quién era el mensajero y consciente de que puede ser él quien herede el problema y quien tenga que afrontar sus soluciones. Algo que sin duda le honra.

El tercer eje sobre el que ha gravitado la maniobra que ha llevado al éxito la moción y quizás el más determinante, dado el lugar donde se encontraba el quiste que impedía su solución, no es otro que Juan Espadas, el candidato socialista a la alcaldía y heredero natural, muy a su pesar, de todos y cada uno de los embolados que Monteseirín se está encargando de dejar en su tortuoso camino hacia las próximas elecciones municipales.

Espadas ha decidido tomar las riendas sin esperar más, porque precisamente no es tiempo lo que le sobra y porque la ciudad comienza a exigirle que se implique en las cuestiones del día a día. Ha sido él el verdadero artífice del cambio de postura en el grupo municipal socialista, que hasta ahora se había convertido en un auténtico escollo para que la solución no viera la luz

La terna de derrotados de toda esta historia ha sido la formada por el alcalde, el delegado de movilidad Fran Fernández y el gerente de Tussam, “Adolfo” Arizaga. El vicepresidente, Juan Ramón Troncoso, es un ave de paso que se limita a hacer lo que se le ordena y además sufre de una afonía casi permanente. Significa el primer ramalazo de sombras del ocaso tras una docena de años en el cargo.

Es de resaltar, por lo que de ridículo y falta de miras políticas tiene, el hecho de que el propio alcalde y Fran Fernández, máximos valedores de la oposición a que los eventuales tuviesen la más mínima oportunidad, hayan tenido que votar ahora sí a lo que siempre habían dicho un no rotundo. Se ve que el partido empieza a tomar cartas en el asunto ante el descalabro de las posibilidades socialistas de reeditar la alcaldía al que la agonía de estos políticos de medio pelo está conduciendo. Era y es una necesidad imperiosa que alguien reconduzca la situación de manera urgente para poder afrontar la batalla electoral con alguna garantía.

Montesirín y su último delfín han demostrado ante los ojos de todos que su criterio, o su falta de él, obedece más a un capricho personal e inexplicable que a las conclusiones extraídas de un estudio riguroso de la problemática de Tussam. De ahí que Fran Fernández, a quien cada día le cuesta más encontrar un argumento válido que minimice su catastrófica gestión, volviera de nuevo con la retahíla gastada de los “altos sueldos de los trabajadores”, sin que mencionara en ningún momento lo sueldazos de los directivos y el curioso hecho de que cuando toda España se está apretando el cinturón hasta casi asfixiarse, los directivos de Tussam todavía no se han aplicado la reducción de sueldos aprobada en el consejo de administración. Como era de esperar de alguien con tan poca iniciativa y tan apabullante escasez de ideas, también volvió a resucitar el fantasma de la privatización. Es la política de tierra quemada propia de quien es incapaz de aportar nada positivo por agotamiento de una sesera que sin duda no pasará a la historia por sus aportaciones decisivas.

Es normal que el alcalde estuviera enfadado, sobre todo con Torrijos y su grupo por llevar la moción al pleno. Como dice el vulgo, eso suponía quedarse con el culo al aire, como así ha sucedido. Si tuviesen un mínimo de dignidad política hubiesen presentado su renuncia a la conclusión del pleno, pero no es el caso.

Sea quien sea el que tenga que lidiar con la situación de la empresa de transportes urbanos de la ciudad, ha de tener claro que Tussam lo que necesita son ideas y gente capaz de ponerlas en prácticas y no órdenes imperiosas y ridículas dictadas por el capricho de un señor al que no le vale el diálogo y desprecia por sistema las aportaciones de los demás por el simple hecho de no habérsele ocurrido a él. Con gente así al frente de la nave, el naufragio está más que garantizado.



22 octubre 2010

"Violencia roja y azul", un libro sobre la represión fascista y republicana


El miércoles pasado, 20 de octubre, tuvo lugar en la Casa de la Provincia de Sevilla la presentación del libro “Violencia roja y azul. España 1936-1950” (Editorial Crítica), una obra coordinada por el historiador Francisco Espinosa Maestre que actualiza y pone al día las cifras y la cuestión represiva llevada a cabo por los bandos franquista y republicano "antes, durante y después de la Guerra Civil".

El libro pretende poner al día la cuestión represiva, la violencia política y el terror de ambos bandos y cuenta con la aportación analista de tres historiadores; José María García Márquez, que aborda la fase de terror a consecuencia del golpe militar de 1936, José Luis Ledesma Vera, que aborda la represión revolucionaria en la zona republicana, y Francisco Gil Vico, que trata la represión judicial militar a través de los Consejos de Guerra.

Mi compañero Jesús Rodríguez González y el que esto escribe hemos elaborado para vosotros estos vídeos del acto de presentación.





Un rayo de esperanza para los eventuales de Tussam

1.- Garantizar la vinculación con Tussam, de todos y cada uno de los miembros de las citadas convocatorias, hasta el acceso de los mismos a una plaza indefinida en esa empresa, como venía registrado en las bases de sus respectivas convocatorias, antes de que finalice el año 2016.

2.- Para facilitar dicho acceso la dirección de la empresa Tussam, acordará, con los representantes de los trabajadores, un programa de sustituciones a través de los miembros de este colectivo de eventuales para las plazas que vayan quedando vacantes entre el personal, ya sean indefinidas o temporales, fijándose con claridad los motivos y mantenimiento como base el criterio de adjudicación del mejor contrato al mejor posicionamiento en las citadas listas (convocatorias de 200 y 50 respectivamente):

3.- Instar a la dirección de la empresa a que no retire de la lista de espera a quienes puedan encontrarse trabajando en otra empresa en el momento de ser llamados.

4.- TUSSAM deberá garantizar en todo momento la máxima calidad en la prestación del servicio municipal de transporte urbano, para lo cual deberá dotarse de una plantilla de trabajadores y trabajadoras, fijos y temporales, suficiente para que sea prestado a satisfacción de la ciudadanía.

5.- En cualquier caso ratificar todos estos puntos en la Negociación Colectiva sin que esto sea fruto de renegociación, siempre y cuando estén de acuerdo con los términos los representantes de los trabajadores.

Este es el texto de la moción con carácter de urgencia aprobada en el Pleno del Ayuntamiento de Sevilla en el día de hoy que supone un gran paso adelante para las reivindicaciones del colectivo de eventuales en paro de Tussam.

La moción, presentada por el grupo municipal de Izquierda Unida y el del PSOE, ha sido aprobada por 27 votos a favor y 6 abstenciones o ausencias, siendo apoyada también por el grupo Popular y jugando un papel fundamental Juan Espadas, candidato socialista a la alcaldía, que en palabras de los propios afectados no sólo la ha respaldado, sino que ha forzado un cambio de actitud en su grupo de cara a la solución de la situación de estos trabajadores.

Hoy tengo que decir aquí, y no me duelen prendas para ello, que los políticos de mi ciudad, todos ellos; Torrijos por prestarse a presentarla con carácter de urgencia, Zoido por apoyarla y Espadas por propiciar que impere el sentido común en las filas socialistas, han mostrado la sensibilidad que requería un problema de tal envergadura y han sabido estar a la altura de las circunstancia. Porque lo que reivindican estos trabajadores es de justicia.

Siempre he defendido aquí que en todo momento el colectivo de eventuales de Tussam ha actuado con inteligencia y sabiduría a la hora de llevar a cabo sus reivindicaciones. Es justo premio pues que por fin éstas sean tenidas en cuenta y se les ofrezca un rayo de esperanza a su situación, en algunos casos extremadamente crítica.

Este blog siempre se ha posicionado a favor de la causa de los compañeros por considerarla de justicia y de la negociación para alcanzar acuerdos que permitieran su solución. Por lo que es un motivo de especial alegría el que se haya alcanzado un acuerdo con tal grado de consenso. Quizás sea el camino idóneo para afrontar la terrible problemática que está ahogando a una empresa de la que comen casi mil quinientas familias.

Y la alegría es mayor por cuanto tras la importancia de este acuerdo se vislumbra el comienzo del fin de la era Arizaga en Tussam, porque no creo que ninguna de las fuerzas políticas firmantes y aspirantes a gobernar esta ciudad puedan permitirse el lujo innecesario y demasiado oneroso de mantener al principal causante de los males que padece la empresa al frente de la misma. Nunca en la historia de Tussam los problemas y su nula solución han salido tan caros y de tan difícil reconducción.

Tussam, por historia y por compromiso, se merece una oportunidad para adaptarse a los cambios que se produzcan en la ciudad de forma no traumática y efectiva. Porque la empresa de autobuses tendrá larga vida después de que el Metro esté funcionando en su totalidad y quienes allí trabajan estoy seguro que sabrán también estar a la altura.

20 octubre 2010

Francia consciente




En Francia, como no podía ser de otra manera, son bastante más conscientes de lo que lo somos aquí de que lo que nos estamos jugando no es un pírrico porcentaje de subida o bajada en el salario, sino buena parte de nuestra razón de existir.

Vía | Kaosenlared



Monteseirín, que te crece la nariz

Hemos optado por un modelo humanista y progresista que se extiende a todos sus aspectos, desde las relaciones vecinales hasta el urbanismo, la cultura, el trabajo y la solidaridad. Hemos optado por un modelo sostenible, en el que las personas sean el centro de todas las políticas y que todas las políticas se hagan pensando en las personas.”

Alfredo Sánchez Monteseirín, alcalde de Sevilla, en una entrada en su blog titulada “Democracia directa en Sevilla” refiriéndose al modelo de ciudad que ha impulsado y en especial a los Presupuestos Participativos. Algún día este hombre debería explicar a los sevillanos qué es lo que toma.

No quiero extenderme demasiado en comentar el cinismo que encierra esta sarta de mentiras encadenadas por signos de puntuación del castellano. Hay un dicho popular que lo resume mejor que nadie: se coge antes a un mentiroso que a un cojo. Y el alcalde cojea y de qué manera.

En primer lugar le recomendaría que se diera un extenso paseo por el Diccionario de la real Academia de la Lengua y descubriera el significado exacto de vocablos como “humanismo” y “progresismo”, por si así consigue enterarse de una vez de lo que en realidad significan. El mejor ejemplo de ese humanismo y esa progresía, sin ir más lejos, es la democracia de cruz gamada que tiene implantada en Tussam, al alimón con Fran Fernández y “Adolfo” Arizaga. Afortunadamente, con la significación de las palabras no se puede hacer el mismo ejercicio de apropiación y desleimiento que con la democracia.

También quiero hacer un acto de reconocimiento a Monteseirín de que, efectivamente, las personas son el centro neurálgico de sus políticas, pero claro sólo aquellas que le son afines y de su propia cuerda. Las demás, una inmensa mayoría de ciudadanos de esta “ciudad dual”, como él mismo la describe, viven acosadas por la marginación que alimenta el clientelismo que él mismo se encarga de instaurar a maza y martillo.

Y, para finalizar, una recomendación: revise usted su ideario, señor alcalde, la democracia directa implica muchísimo más que el concepto lánguido y pírrico que usted entiende por ello. Entre otras cosas, y sin querer extenderme demasiado, el poder borrarle a usted como cabeza de una lista por la sencilla razón de que no se le considere la persona idónea para el cargo del que se trate. Cosa que, en su caso, ha sido imposible en las tres ocasiones en que ha presentado para alcalde. No me sea simplista.



19 octubre 2010

Un convento llamado Tussam

Hay un rastro perceptible y fiel que define a las personas con precisión de relojero suizo. Es un hálito inconfundible que con sus pinceladas certeras va esbozando tu retrato hasta convertirlo en la representación más fiable de tu propio reflejo en el azogue. Esos trazos diseminados, esparcidos por los ángulos variables de toda una vida, no son otros que tus actos y tus palabras, lo que haces y lo que ocultas, lo que dices y lo que callas para siempre. En esas dos páginas insustituibles se resume al detalle toda la esencia de una existencia.

Es cierto que no se puede esperar otra cosa de quien sostiene, como si de un mandamiento se tratase, que es inadmisible que él, en su calidad de máximo responsable de la empresa, se tenga que sentar a negociar con un conductor o con un mecánico. Es como una ley contra nátura que no le entra en la sesera. De ahí que todavía no tenga la empresa el plan de viabilidad que ya le demanda hasta el Consejo Económico y Social de Sevilla (CESS).

Pero a veces resulta difícil de creer que en pleno apogeo de la sociedad de la información te topes con individuos que defiendan semejantes argumentos desde el púlpito de un cargo público y, para más inri, encumbrados ahí por un alcalde que se dice progresista. Porque Arizaga, lo que olvida con mayor facilidad es que su sueldazo de presidente de gobierno lo pagamos todos los sevillanos, y alguno además lo sufrimos en nuestras propias carnes de manera directa.

Tan es así, que el tipo se cree incluso con derecho de pernada sobre la palabra ajena, la del otro expresada en libertad desde su individualidad, y que puede hacer y deshacer con ella a su antojo. Hay que reconocer que, a base de perseverancia y de patinar sobre el filo de una navaja que roza la ilegalidad, a veces lo consigue y se hace dueño absoluto de las palabras que no emanan de su garganta, sino de la de los otros.

Un ejemplo palpable ha sido la información aparecida hoy en el diario 20 Minutos que reproduzco aquí. “Tussam ha confirmado a 20 minutos que en las cocheras hay 35 vehículos dados de baja...”, escribe el periodista. No es cierto, detrás de esas palabras, sea cual sea la garganta que las ha pronunciado, está la voz prestada de Arizaga. Los vehículos dados de baja en las cocheras a día de hoy son 45 y si es necesario los enumero uno por uno. Es una característica inherente al estilo Arizaga; la opacidad, las medias verdades que velan y desfiguran la realidad. Hay otros muchos rasgos más.

Los tornos del convento

La historia de los tornos que relato a continuación es digna de mención aquí por lo que de representativa tiene y porque retrata como nadie al personaje. En el acceso a las instalaciones de Tussam existen unos tornos de acceso que rememoran vagamente a esos pasillos de tubos metálicos por el que se conducen a las reses hasta su matarife en los mataderos.

Los artilugios llevan sin utilizarse desde que se inauguraron las nuevas cocheras, allá por el 2003. Es decir, nunca se han usado hasta ahora, entre otras cosas porque dificultan enormemente la rapidez de acceso de la cantidad de trabajadores que han de pasar por ellos.

En realidad no tienen otra utilidad aparente que hacerte pasar por un escáner cuyo funcionamiento y finalidad se desconocen. Ni siquiera su apertura mediante la tarjeta de empleado está vinculada al control de presencia en vigor en la empresa, ya que para ello están habilitadas otras máquinas en diferentes lugares de las instalaciones. Es lo que en el argot se conoce como el acto de “picar”.

Pero vete a saber por qué extraña paranoia a Arizaga se le ha puesto entre ceja y ceja que a partir de mañana todo quisque ha de pasar por los puñeteros tornos, aunque ello te suponga entretenerte en la puerta el tiempo que sea. Bueno, en realidad todos, lo que se dice todos, no: él no, a no ser que lo haga con el mercedes a de costado y a dos ruedas, como los especialistas de Hollywood. Tampoco el resto de los directivos. Y es que el hábito hace al monje, nunca mejor dicho.

Lástima que no le preocupe de la misma manera la seguridad de la más de una decena de autobuses que se queda aparcada en el Prado cada día por falta de conductores y sin que nadie los vigile.



18 octubre 2010

En Sevilla ya huele... a municipales


En Sevilla ya huele... a municipales. En realidad el olor se extiende por la ciudad desde hace tiempo, pero en estos días se hace más intenso y palmario, como el azahar en primavera. La vida política de Sevilla es como el aleph borgiano, el punto del espacio que contiene todos los puntos, todos los lugares del orbe vistos desde todos los ángulos.

Donde más habas cuecen es en las filas socialistas, porque tal y como están las cosas se les avecina una campaña cuanto menos ruidosa. Tanto es así que, tras el abucheo de ayer al alcalde en la inauguración de la restaurada Plaza de España, y con el eco de fondo del mismo recibimiento a Zapatero durante los actos del día de las Fuerzas Armadas, ya se está lanzando el globo sonda en forma de debate de si hay que permitir o no los abucheos a los cargos públicos. Los señores están molestos con esa manía de mal gusto que tienen los ciudadanos de increparles cuando lo que hacen no les convence.

Por lo visto pretenden convertir esta democracia de cortos vuelos en una democracia de agua y ajo; no sólo te tienes que aguantar con que la democracia se limite exclusivamente a depositar una papeletita en una urna cada cuatro años y luego si te vi no me acuerdo, sino que encima te tienes que callar y joderte, porque ya se te cuestiona hasta el derecho a protestar. Seguramente porque en los escasos emolumentos que cobran nuestras señorías y nuestros alcaldes no debe ir incluido el deber de aguantar la bronca a pecho descubierto.

La cara de Monteseirín durante la inauguración lo decía todo. No sólo por la espectacular pitada, seguramente también porque últimamente pone un circo y le crecen los enanos. A este hombre se le tuerce todo con tanta asiduidad que ya cuesta hasta creerse tal capacidad de torpeza.

El plan de aparcamientos disuasorios de la ciudad, que supuestamente debería estar finalizado antes de que se restrinja el tráfico al centro, se ha derrumbado como un castillo de naipes para mayor gloria de su eficaz gestor, el delegado de movilidad Fran Fernández, ése mismo que tiene hundida en la ruina a Tussam. Hasta tal punto es así que incluso su socio de gobierno, Izquierda Unida, ha tenido que desvincularse del proyecto y reconocer que ha sido un gran fallo de gestión. Y lo peor de todo no es que lo haga por la inmediatez de las elecciones municipales y porque sea necesario diferenciar con claridad las opciones políticas, que también, sino porque lo dicta el sentido común.

Para colmo de los colmos, y como ya hemos explicado aquí en más de una ocasión, Monteseirín no deja de ser un quebradero permanente de cabeza para su partido y para esa casi imposible tarea de afrontar las municipales con una mínima garantía de éxito. De nuevo el caso Mercasevilla vuelve a causarle dolores de cabeza al regidor. Esta vez la jueza investiga el contrato-programa del alcalde con el club Patín Macarena con la sombra de la financiación ilegal del partido revoloteando por los cielos otoñales de la ciudad, cuando todavía no se han disipado los ecos de las nuevas facturas falsas aparecidas en el Distrito Este.

Y como nunca viene sola una cucharada de sopa, a renglón seguido la segunda; las setas y su entorno no dejan de ocasionar problemas y pronunciamientos contrarios. Durante este fin de semana han saltado a la opinión pública los contratos que la empresa constructora Sacyr quiere que firmen los placeros de La Encarnación. Si esto no es un proceso de gentrificación alguien debería explicarlo con detalle.

Con estas mimbres, muy difícil lo tiene Juan Espadas para hacer un cesto, por mucho paraguas que le cubra de la intemperie y por muchos matices que intente poner para diferenciarse. Sobre todo cuando las propias filas socialistas están tan susceptibles que hasta una simple foto es capaz de provocar una estampida.

Haría bien Espadas en recordarle al alcalde aquello que escribió Borges de que el hombre olvida que es un muerto que habla con muertos. Porque a este ritmo puede que el muerto político sea él aún antes de recibir el bautismo.



Vía verde de 8 kilómetros abandonada en Sevilla

Os dejo este vídeo que me ha remitido un lector del blog denunciando el lamentable estado de abandono y la falta de uso de una vía verde en Sevilla, desde Santiponce a Salteras, de más de ocho kilómetros sin que los poderes públicos implicados tengan prevista ningún tipo de actuación para mejorarla y ponerla en servicio.



Eventuales de Tussam en la inauguración de la Plaza de España de Sevilla

Ayer boicotearon mediante abucheos la inauguración de la recién restaurada Plaza de España de Sevilla. El acto, presidido por el vicepresidente tercero del gobierno, Manuel Chaves, y el alcalde de la ciudad, Alfredo Sánchez Monteseirín, fue reventado por los gritos silbidos y abucheos de un grupo de funcionarios de la Agencia Andaluza del Agua a causa del decreto de reordenación del sector público andaluz aprobado por la Junta de Andalucía. No fueron los únicos en acudir allí a hacer visible su protesta.

Entre los asistentes al acto se encontraba la ya tradicional representación del colectivo de eventuales de Tussam, esos de los que “Adolfo” Arizaga trata de desprenderse a toda costa y sin reconocerles derecho alguno. Ellos no silbaron ni abuchearon a nadie, pero mostraron a todo el que lo quiso ver sus ya famosas camisetas reivindicativas y recibieron la solidaridad de muchos sevillanos y de algunos de los colectivos presentes en el acto.

En su línea habitual, el colectivo de eventuales sólo hizo acto de presencia y visibilidad, no impidiendo el desarrollo del acto con su protesta pacífica. El grueso de sus reivindicaciones está dirigido contra el alcalde y el delegado de movilidad, Fran Fernñandez, a los que hacen máximos responsables de su situación actual. Por ello aseguran que seguirán asistiendo a aquellos actos a los que acudan los responsables políticos de todos los partidos que ellos entiendan que tienen trascendencia para su delicada situación. La línea que prometen seguir es la misma que han venido utilizando hasta ahora; el debido respeto a los candidatos a la alcaldía, recordar con su presencia la gravedad de su situación y pedir soluciones para la misma.

Y vuelvo a reiterar aquí que lo están haciendo de lujo, hasta tal punto que han conseguido que en la prensa se refleje en cierta medida lo que en realidad está ocurriendo en Tussam, como ya informamos hace unos días en este blog. La empresa se encuentra en una situación de quiebra técnica, incumpliendo algunos pagos a la plantilla, con más de medio centenar de autobuses varados en mitad del patio sin actividad productiva alguna, vehículos estacionados durante horas en los puntos de relevos por falta de conductores y disminuyendo drásticamente el servicio al ciudadano sin que éste pueda hacer otra cosa que aguantarse u optar por usar el coche privado. Ése es el tipo de sostenibilidad que quieren para esta ciudad su regidor y el delegado de movilidad Fran Fernández.

No hay dinero ni para papel higiénico, pero sí para hacer un reportaje fotográfico para la memoria de responsabilidad corporativa, que seguro sale por una pasta, y disponer de un autobús de Gas Natural durante tres horas dando vueltas por la ciudad a tal efecto. Como si los monumentos y calles por donde transitan los autobuses fueran móviles y hubiera que perseguirlos. Claro que el autobombo es mucho más necesario que el salario de cada trabajador llegue puntual a su casa. Faltaría más. Que se lo pregunten al alcalde, que de eso sabe un rato.



16 octubre 2010

El dilema de Antonio Rodrigo Torrijos

Escribía García Márquez que la cuestión fundamental no es cuándo te va a llegar la muerte, sino presentar, de cadáver, un buen aspecto. Izquierda Unida, sobre todo a tenor de los resultados electorales obtenidos en los últimos comicios, parecía un cadáver que muchos ya daban por precocinado. Tampoco se podía afirmar que, tras los devaneos con la derecha de Aznar de Julio Anguita, el presunto fiambre presentara un aspecto saludable.

A resultas de las vueltas que ha propiciado esta crisis y del innegable giro a la derecha que suponen las políticas por las que han apostado los socialistas para afrontarla, se le presenta una oportunidad única de mostrarse como referente a la hora de apostar por las políticas progresistas y sociales que una buena parte de la sociedad demanda.

Sin embargo, el quehacer cotidiano en aquellos lugares donde ha alcanzado cierta cuota de poder y donde no siempre la rentabilidad política del pacto tiene los frutos deseados hace suscitar el atávico dilema sobre la viabilidad del viejo sueño de una alianza efectiva de la izquierda.

Es la apertura de la caja de los truenos que el coordinador general de Izquierda Unida, Cayo Lara, aborda en el informe de gestión que defenderá mañana ante el Consejo Político Federal de la organización, según adelanta hoy el diario Público.

"No es posible mantener alternativas globales a la política del Gobierno y, al mismo tiempo, mantener acuerdos con el PSOE que ratifican su política en ámbitos locales o autonómicos. Los ciudadanos son inteligentes y esos hechos tienen más fuerza que mil palabras que podamos decir. No estoy planteando ninguna ruptura de nuestros actuales acuerdos con el PSOE, porque además no sería creíble, pero sí la necesidad de que nuestro perfil y nuestro programa se hagan visibles", defiende Cayo Lara en su informe.

Y hay que reconocer que Lara ha puesto el dedo en una llaga ya veterana y dolorosa. Porque la elección, sobre todo a la hora de calibrar y enjuiciar los resultados, entre la “oposición perpetua” o el ejercicio de determinadas cuotas de poder en coalición con los socialistas y rentabilizar su visibilidad no es nada fácil y tiene sus pros y contras en cada uno de ambos supuestos.

Un ejemplo bien evidente de ello es el pacto de gobierno que sostienen ambas formaciones en el Ayuntamiento de Sevilla, cuya escenificación última y más fiel ha sido que todos los sevillanos han podido ver cómo un equipo de gobierno que, supuestamente, persigue los mismos fines se ha mostrado dividido con motivo de la convocatoria de la huelga general el pasado 29 de septiembre.

Mientras el bando socialista no sólo era contrario a la convocatoria de huelga, sino que incluso se muestra dispuesto a aplicar las políticas neoliberales que han motivado su convocatoria, los concejales de Izquierda Unida no sólo han apoyado la movilización, sino que incluso han participado en los piquetes de la misma. Toda una contradicción palmaria entre dos socios de gobierno que se suponen de acuerdo en lo fundamental.

¿Puede Torrijos impedir que sus socios de gobierno apliquen indiscriminadamente esas políticas que tanto detesta y por las que ha llamado a la movilización a la ciudadanía? Es más, ¿estaría dispuesto a romper el pacto de gobierno y sacrificar su cuota de poder en el caso de que se implantaran? Es bastante dudable.

Hasta ahora, cada vez que han surgido discrepancias en el equipo de gobierno todo se ha limitado a una ristra de declaraciones públicas que no han conducido a ningún sitio y que no han impedido que las pretensiones de los socialistas se llevaran a cabo al ciento por ciento.

Sucedió con la reprobación a la gestión del gerente “Adolfo” Arizaga al frente de Tussam, en cuyo Consejo de Administración el representante de IU, José Antonio Salido, vetó su gestión, sin que hasta ahora se haya impedido que campe a sus anchas y haciendo lo que le da la real gana por los predios de la empresa municipal, respaldado sin fecha de caducidad por el mismo que lo nombró, el alcalde Montesirín.

Se repitió el escenario pocos días después con motivo de la aprobación del proyecto Altadis, que consistía en la modificación del Plan General de Ordenación Urbanística (PGOU) para alterar la calificación de los suelos y que la antigua fábrica de tabacos de Los Remedios pase a tener un uso educativo. En aquella ocasión, el portavoz popular, Juan Ignacio Zoido, incluso ofreció sus votos al alcalde para que el proyecto saliera adelante. El hecho es que el asunto sigue paralizado y sin solución a corto plazo.

Y lo mismo se puede decir en relación al planteamiento de los socialistas de la privatización de líneas de Tussam como única salida viable a la crisis que atraviesa la empresa. Torrijos llegó a afirmar que con sus votos no se privatizaría ninguna línea de la empresa de transportes. Ello no ha sido óbice para que la empresa suprimiera la línea 36 a la Universidad Pablo de Olavide y unificara varios itinerarios de otras eliminando algunas más.

La lista de desencuentros no se queda ahí y se podrían enumerar muchos más. La cuestión es si electoralmente es rentable para su formación un pacto de gobierno con la versión local de quienes se limitan a aplicar sin rechistar las políticas neoliberales que recomienda el Fondo Monetario Internacional y los llamados “mercados”, algo a lo que la formación de izquierdas se opone frontalmente.

Y lo que es más crucial, si su electorado natural sabrá valorar esa especie de sometimiento que impone el álgebra de la representación obtenida en las urnas cuando se plantean discrepancias de fondo que suponen contradicciones frontales con la más pura esencia de lo que la formación defiende.

¿Tiene sentido respetar un pacto de gobierno cuando en actuaciones puntuales se dinamita lo fundamental de una línea de actuación política y de los valores que conlleva? Hasta ahora, para Torrijos, parece ser que sí.

Otra cosa será lo que determinen después las urnas.



Stephen West, la historia de una ejecución largamente anunciada

A Stephen West le venían mal dadas desde antes de su nacimiento. Su madre ya intentó suicidarse cuando estaba embarazada de él, por lo que la relación de West con la muerte se puede decir que comenzó a una edad bien temprana.

Desde el momento en que nació en una institución mental de Indiana, allá por los comienzos de la década de los sesenta, y hasta que abandonó el hogar para ingresar en el ejército, sus padres lo sometieron a graves abusos. Lo agredían continuamente propinándole golpes con las manos, con palos, con botellas o con cualquier otra cosa que tuvieran a mano. Cuando era bebé fue golpeado contra una pared con tal violencia que se quedó bizco y necesitó cirugía. Todo ello fue reconocido por su padre en una declaración jurada llevada a cabo en 1998.

A la edad de 23 años, Stephen West se vio involucrado en un crimen brutal. Wanda Romines y su hija de 15 años, Sheila, fueron asesinadas en su casa al este de Tennessee el 17 de marzo de 1986. Ambas recibieron múltiples puñaladas y la menor fue violada. Stephen West y Ronald Martin, de 17 años, fueron acusados de ambos asesinatos.

Quedó probado que ambos estaban presentes en el lugar del crimen. Fueron juzgados por separado, el primero West, cuyos abogados alegaron que el autor de los asesinatos había sido Martin y que su defendido no lo había impedido porque fue amenazado por su acompañante. West fue condenado a pena de muerte, mientras que Ronald, al ser menor de edad, recibió condena a cadena perpetua.

Mientras estuvo bajo custodia antes del juicio, Ronald Martin conversó sobre el crimen con un compañero de celda. La charla fue grabada y en ella Martin reconocía que Stephen no había matado a nadie, sino que lo había hecho él. El juez encargado del juicio contra West determinó no admitir la cinta porque “se trataba de un testimonio de oídas”.

Stephen West será ejecutado en Tennessee a las diez de la noche del próximo 9 de noviembre. Tiene en la actualidad cuarenta y ocho años y ha pasado los últimos veintitrés en el corredor de la muerte, donde se le ha diagnosticado una grave enfermedad mental.

La aplicación de la pena de muerte en estos casos en los Estados Unidos parece obstinada en demostrar que el fallecimiento es la única cura que pone fin a todas las enfermedades.

Expertos en salud mental concluyeron que los abusos sufridos por Stephen West durante su infancia le causaron un grave trastorno mental que afectó a su conducta en el momento del crimen. Esta cuestión, que podría haber sido relevante durante el juicio como defensa o como atenuante contra su declaración de culpabilidad en un delito penado con la muerte, no fue alegada por los dos abogados que representaron a West durante el juicio, ninguno de los cuales había tenido experiencia anterior con un caso de pena de muerte.

Un largo historial de diagnósticos

En 2001, una psicóloga forense que West sufrió “un trauma psicológico y una ansiedad intensos de niño a causa de los graves abusos físicos y emocionales a los que había sido sometido por sus padres”. En conclusiones de la psicóloga, esto propició que West padeciera trastorno de estrés postraumático y que “el trauma y la ansiedad extremos durante su infancia prepararon el camino para que tuviera una respuesta de estrés agudo durante el criment y se viera emocionalmente superado por la situación”.

En 2002, otro médico especializado en psiquiatría clínica y forense recalcó que la familia de West tiene “un historial significativo de enfermedad mental” y que “los actos de crueldad” a los que de niño fue sometido “rompen los lazos que los niños necesitan para convertirse en adultos sanos”, por lo que Wets había desarrollado una “forma insidiosa y progresiva” de síndrome de estrés postraumático que “controlaba y constreñía toda su vida” y afectó a su conducta en el momento del crimen. Un tercer experto en salud mental llegó a las mismas conclusiones ese mismo año.

El jurado que juzgó a Stephen West no escuchó ningún testimonio sobre estos abusos, ni tampoco sobre las letales consecuencias que pudieron tener en el acusado. En 2008, un tribunal compuesto por tres jueces de la Corte de Apelaciones del sexto Circuito confirmó la sentencia de muerte. Dos de ellos argumentaron que, si los abogados del condenado hubieran presentado pruebas de los abusos sufridos durante la infancia, el jurado “podría haber creído que los abusos convirtieron a West en una persona psicológicamente incapaz de hacer frente o desobedecer a alguien enérgico y amenazador como Martin” y quizá habría optado por perdonarle la vida.

Sin embargo, esos mismos dos jueces concluyeron a continuación que “esos mismos testimonios podrían haber tenido el efecto contrario en el jurado y que sus miembros “podrían haber creído que la violencia engendra violencia y que los abusos sufridos por West en el pasado lo habían convertido en el tipo de persona” que podría haber cometido un crimen así y podrían “haber despreciado a West y haberlo condenado a muerte con mayor empeño”. Es decir, que dadas las circunstancias de la salud mental del condenado, lo mejor es arrancarle la vida, ya que, incluso de haber tenido en cuenta las alegaciones a cerca de su deteriorada salud mental, el jurado podría haber llegado a la conclusión de tener que matarle dos veces o más.

La tercera juez del tribunal discrepó y acusó a sus colegas de adoptar un enfoque “contrario al precedente de la Corte Suprema”, ya que si los abogados hubieran presentado “testimonios de los abusos y de sus efectos en el acusado, es sumamente probable que al menos un miembro del jurado hubiera determinado que la explicación aportada por West sobre lo que le sucedió en el momento del crimen (que se quedó helado) era plausible, con lo que la pena de muerte no habría estado justificada”.

En mayo de 2010, una revisión el historial penitenciario de Stphen West reveló que en el período de 2001 a 2006 se le diagnosticó un trastorno depresivo severo con rasgos psicóticos. En 2006, el diagnóstico se cambió por el de esquizofrenia paranoide crónica y se señaló que sufría “ansiedad, depresión y alucinaciones auditivas”. En 2008, se modifica de nuevo el diagnóstico por el de “trastorno psicoafectivo” en el que se reflejaba la opinión del médico de la prisión de que West presentaba síntomas de esquizofrenia (delirios y alucinaciones) y de trastorno bipolar (manía y depresión).

Stephen West no tenía antecedentes penales antes de los crímenes por los que fue condenado a muerte y, según los informes de las autoridades penitenciarias, no ha cometido ningún acto violento durante los veintitrés años que lleva en el corredor de la muerte.

Fuente | Amnistía Internacional.



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