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16 abril 2010

Rehenes de la ambición política en Tussam


Ayer mañana, las portadas y titulares de la prensa local amanecían inundados de noticias esperanzadoras sobre un acuerdo inminente en Tussam que evitase la huelga durante los días de Feria.

No sólo eran reflejo de las palabras del vicepresidente de la empresa, Guillermo Gutiérrez, y de los representantes de los trabajadores, sino que el propio delegado de Movilidad del ayuntamiento de Sevilla, Fran Fernández, había saltado a la palestra, en respuesta a unas declaraciones del presidente de la patronal sevillana, Antonio Galadi, afirmando que rechazaba privatizar la empresa y avalaba por completo el “plan de viabilidad”.

Apenas unas cuantas horas más tarde, en la reunión prevista para las cinco de la tarde donde se iba a arreglar todo, Fran Fernández, retiró de manera sorprendente e inexplicable el plan de viabilidad de Tussam y negó cualquier posibilidad de negociación, y por consiguiente de salida, al conflicto.

Cualquier ciudadano se desconcertaría ante un cambio de rumbo tan radical en tan sólo unas horas y, dado la que está cayendo desde los medios serviles, no tardaría en deducir que los trabajadores, esos millonarios indecentes, han radicalizado sus posturas ante un atisbo de debilidad del gobierno municipal y se han lanzado a buscar su enésimo “convenio de la noche del pescaíto”. Nada más lejos de la realidad.

Lo único que ha ocurrido en ese breve intervalo de tiempo ha sido una reunión del secretario general de los socialistas sevillanos, José Antonio Viera, con el alcalde de la ciudad, Alfredo Sánchez Monteseirín, y su equipo municipal.

Los trabajadores incluso llevaron una nueva propuesta en la que asumían abiertamente sacrificios y estaban dispuestos a poner de su parte cuanto fuese necesario para conseguir un acuerdo viable y eficaz que evitara la huelga y la privatización progresiva de la empresa, que se tuvieron que guardar porque ni siquiera se pudo debatir.

Lo que de verdad ocurrió es que en dicho encuentro entre ambos dirigentes socialistas, Viera impuso a Alberto Moriñas como portavoz del grupo municipal y el alcalde, no contento con lo que se le ofrecía, nombró a Manuel Rey titular de Urbanismo, en una escenificación más de la guerra interna que corroe como un cáncer al socialismo sevillano. Menos mal que a esto se le ha dado en llamar “un pacto de no agresión”, que si no pobres de los sevillanos.

Lo cierto es que Montesirín quería como portavoz a su único y final apoyo, Fran Fernández, y que Viera pretendía colocar al frente de Urbanismo a uno de los suyos. Y así las cosas, sonrisas frente a los objetivos aparte, la guerra se ha vuelto a declarar una vez más y promete un año de beligerancias por delante.

Mientras tanto, y aprovechando que el Pisuerga pasa por Vallladolid, mil cuatrocientas familias se encuentran apresados como rehenes de la ambición política de estos peculiares señores de la guerra.

Incluso el ínclito Guillermo Gutiérrez, desautorizado públicamente por su jefe inmediato ante sus interlocutores con la retirada sorpresiva del plan de viabilidad, intentó abandonar la reunión aduciendo que él allí “no pintaba nada”. Tuvo que ser el propio Fran Fernández quien lo detuviera, obligándolo a continuar en la reunión, inútil por otra parte.

Luego se hartarán de decir que ellos no querían la huelga, pero como venimos manteniendo aquí desde hace días, son los primeros interesados, porque esto hace ya bastante tiempo que dejó de ser una pugna para reflotar una empresa en problemas y ha pasado a convertirse en un pulso personal y fratricida entre los dos máximos dirigentes del socialismo sevillano.

Fernández ha trasladado a los sindicatos que no volverá a hablar hasta que no pase la Feria. Los sindicatos están pensando si cocinar su propuesta al pil pil o la bilbaína y abocados a una huelga innecesaria. Los ciudadanos sumidos en la incertidumbre de si van a poder acceder a la Feria con normalidad, como todos los años. El alcalde decidido a agotar un mandato que le viene grande y a continuar dando la tabarra. Y el comité provincial jodido hasta las cejas ante un alcalde que se ha atrevido a echarle un pulso incluso en condiciones de temeraria debilidad.

Estoy seguro que Zoido debe estar poniéndose hasta las cejas de champán, o de manzanilla, dadas las fechas en las que andamos.



2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ahora sería un buen momento para que los socialistas afin a Caballos dejaran de apoyar a Fran Fernabdez y declararan publicamente su apoyo al Provincial.No se puede estar tan callado ante una situacion como esta. Despues diran esos caballistas que no cuentan con ellos para nada y se quedan fuera de todo. Pues a mojarse toca ya que el silencio los hace complices.

Jack Daniel's dijo...

Anónimo: Fran Fernández ha sido en buena parte el culpable del enconamiento del conflicto, el provincial debería tomar buena nota de ello y actuar en consecuencia.