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31 agosto 2009

Refundando la cara dura

Con la llegada de la crisis muchos se aventuraron a pronosticar el fin de capitalismo tal y como hoy lo conocemos y auguraron una refundación ética del sistema que nos iba a dejar a todos más contentos que un día de reyes prolijo en regalos.

Pero aquí, para desgracia de muchos y alegría de sólo unos pocos, no se reinventa nada a no ser la cara dura, cosa que ya viene siendo tan habitual que incluso nos resignamos y elevamos el fenómeno a la categoría de modélico. El sueño más reiterativo de cualquier español que se precie no es otro que llegar a ser como ellos algún día, cuanto más pronto mejor.

La fiscalidad, el arrimar el hombro entre todos para levantar este país y mantener lacras tan necesarias como la monarquía, es el más claro ejemplo de que el sistema sólo protege la pasta, porque la pasta es su esencia y lo que lo mantiene.

Entre los currelas es muy común afirmar que se desea pagar mucho de IRPF, porque es señal de que uno gana una pasta. Craso error, en este país al que gana un pastuqui y cotiza a Hacienda lo que en realidad le corresponde no se le puede denominar más que gilipollas.

En un país donde 440.000 accionistas poseen un capital mobiliario similar al que disponen los 17 millones de hogares y sólo tributan al 1% -en lugar de hacerlo al 30% o al 18% como debieran-, ya es como para darse con un canto en los dientes encontrar a uno solo que cumpla con ese sagrado deber y, visto lo visto, debería hacérselo mirar de inmediato.

Si nos paramos a pensar que solo un 3% de contribuyentes declaran ganar más de 60.000 euros y que tres de cada cuatro empresarios y profesionales se declaren mileuristas, no podemos llega a otra conclusión de que vivimos en gilipollandia y que nos pegamos toda la vida currando como negros para que cuatro listos se den la vida padre.

Pero lo peor de todo esto son los cuentos de la buena pipa, el que el gobierno diga a bombo y platillo que los que más ganan tendrán que arrimar más el hombro (no se lo creen ni ellos) o que los salvapatrias del PP pretendan hacernos creer que todo lo que sea subir impuestos a estos lagartos es gravar a la “clase media”. Estos son los patriotas enaltecidos que se llenan la boca con la palabra España y se dan golpes en el pecho durante los furibundos ataques de patriotismo de salón.

Si para esto es para lo que da la refundación del capitalismo, mejor tirarlo abajo de una puta vez, como si de una casa en ruinas se tratase, porque si lo dejamos que se caiga por sí solo igual nos llevamos una desagradable sorpresa cuando descubramos un elevado número de cadáveres entre los escombros.



31 de Agosto, Blog Day 2009


Hoy es día del blog 2009 y aunque sea con retraso, resaca y retranca, no quiero dejar esta oportunidad para referenciar aquí siete blogs que forman parte de mis predilectos, aunque la lista seguramente sería interminable si los pusiera a todos. La elección de estos siete la tenéis a continuación de cada enlace.

- En la boca del lobo: Ramón me maravilla con su prosa preciosista y su innegable habilidad para hacer fácil lo difícil. Hay pocas voces que sepan contar las cosas como él lo hace.

- Enrique Meneses: por su sabiduría, sus lecciones constantes de lo que es buen periodismo, por su compromiso y camaradería, y por esa obstinación, que siempre se agradece, en ayudar a los más jóvenes. Gracias maestro.

- La huella digital: por la calidad de todo cuanto hace, por cómo es Nacho y por otra infinidad de cosas más.

- Im-pulso: por la camaradería virtual que me une a Félix, la afinidad en muchas ideas y por la claridad y la excelente documentación de todo cuanto escribe.

- Quinta Tinta: Diego Areso, jefe de Diseño del diario Público, además de ser un excelente profesor del que he tenido el gusto de ser discípulo, comparte con todo el que quiera leerlo en este extraordinario blog su profunda sabiduría.

- El blog de Zico: compañero de facultad y apasionado por los temas de relaciones internacionales, Gabriel se ha aventurado en el mundo de los blogs y apunta excelentes maneras.

- El arrozal: Jesu, miembro del equipo de “Sin futuro y sin un duro” de Sevilla es ya de por sí un periodista en potencia como la copa de un pino, pero os aseguro que como amigo y compañero es infinitamente mejor.



30 agosto 2009

Resucitar a la sociedad civil

“Mañana cumpliré 71 años. Llevo cincuenta años en la nómina de La Voz de Galicia. He contribuido, en la medida de mis fuerzas, a la restitución de las libertades y la democracia, en cuya defensa me encontrarán siempre. Mano a mano con el mejor galleguismo de nuestra historia he trabajado para que Galicia viese reconocidos sus derechos. Esas nobles causas me arrostraron multas, incomprensión, presiones inenarrables. Pero ganamos aquel envite y se abrió un nuevo marco de esperanza. Por eso me resulta especialmente descorazonador ver que hemos arribado a un tiempo donde el dinero solapa a la ética, donde la zancadilla cortoplacista prima sobre los grandes consensos en favor del bien general, donde los intereses partidistas o personales se anteponen a los de Galicia. Por eso vuelvo a reiterar que si queremos evitar una tragedia debe reaparecer la sociedad civil y se debe fraguar una acción concertada que sume los esfuerzos de todos, sea cuál sea su color, en favor del proyecto de Galicia. Entre tanto, no puedo, ni debo, ni quiero, tirar la toalla. Seguiré haciendo lo mismo que llevo haciendo toda mi vida, tratar de elaborar hoy el mejor periódico que jamás he hecho, pero sabiendo que mañana intentaré superarlo.”

Más en “La voz de la calle”, por Santiago Rey Fernández-Latorre.

Vía | La huella digital



Un asunto de cobardía

“La absoluta incapacidad de la mayoría de los actuales gobernantes latinoamericanos de aceptar los ataques de los medios cercanos a la oposición es uno de sus rasgos más lamentables. Es cierto que algunos de esos periódicos por ejemplo no es que compartan las ideas de la oposición, como ocurre en Europa, sino que forman parte de la oposición y de la vieja oligarquía. ¿Y? Eso no da derecho al Gobierno a intentar eliminarlos del debate público.

(…) Cuando cierras periódicos o televisiones o haces lo posible por estrangularlos económicamente estás reconociendo que tienes miedo a que tus argumentos no lleguen a la gente. Al final, todo es un asunto de cobardía.”

Más en “Kirchner y la censura"


28 agosto 2009

El dame pan y dime tonto de los marginales

Democracia es comer como nosotros”, escribía hace algunos días Ramón Lobo y seguro que a muchos de los que lo leímos nos resultó una frase hermosa, brillante, un bello ejercicio de periodismo.

Sin embargo, me parece lamentable el hecho de que un periodista se sienta obligado a escribir dicha frase para poder describir en profundidad la realidad que se abre ante sus ojos, para abarcarla en todos sus recodos y en toda su compleja simplicidad.

Puede que nos hallamos quedado en la superficie, en el florilegio que el artista utiliza para bañar de estética su trabajo, por más desagradable que sea. Hasta ese punto estamos ciegos.

Esa frase condensa en cinco vocablos toda la tragedia de la vida del hombre. Lo que subyace bajo esas sabias palabras es el cráter volcánico de una desesperación milenaria que se expande por la tierra como una plaga maligna. La realidad insalvable de millones de seres humanos esparcidos por la arbitraria geografía del planeta, cuya más apremiante necesidad no radica en gozar de un régimen de libertades que les permita realizarse como personas, sino el satisfacer las necesidades básicas para sobrevivir, incluso renunciando sin dudar a lo primero.

Es el dame pan y dime tonto de los marginales, los apartados, los invisibles del mundo, a quienes nos obsesionamos en implantarles a toda costa nuestras modernas estructuras políticas y sociales de Estados avanzados, cuando somos incapaces de ayudarlos a alcanzar el día siguiente y nos limitamos a verlos perecer tras una pantalla con más o menos tristeza.

Escaso valor le han de otorgar a la democracia cuando descubren que está del todo imposibilitada para asegurar a quienes viven bajo su amparo los bienes básicos para ejercer de ser vivo. Porque un Estado de Derecho que es incapaz de garantizar la subsistencia de sus ciudadanos, ni es Estado, ni mucho menos de Derecho.

Ojalá los periodistas podamos algún día dejar de vernos obligados a emplear frases como esa. Será señal inequívoca de que nuestra labor habrá servido para algo.



El reloj del cambio climático

Diversas ONG, desde AVAAZ hasta Greenpeace, pasando por Intermón Oxfam y WWF, se están planteando organizar una acción conjunta para el próximo 21 de septiembre bajo el nombre de “Tck.Tck,Tck”, que simula el sonido de un reloj cuando hace tic-tac, en referencia a los apenas 100 días que nos quedan para alcanzar un acuerdo mundial que evite una catástrofe climática durante las negociaciones finales sobre el clima que se desarrollarán durante el próximo mes de diciembre en Copenhagen.

La acción consistiría en salir pacífica y multitudinariamente a las calles dicho día en todo el planeta exigiendo a los dirigentes internacionales que firmen un tratado ambicioso, justo y vinculante que detenga el cambio climático.
Las voces y sonidos de dichas manifestaciones serían grabadas y mezcladas y se entregarían al día siguiente a los jefes de gobierno internacionales durante la Cumbre de Naciones Unidas sobre el clima en Nueva Cork.

Puedes sumarte a la iniciativa aquí y colaborar con tu granito de arena para salvar el planeta.




PPlandia

“Es como si, directamente, echasen de menos ese país de su gusto en que no se persiga a los corruptos, siempre que éstos pertenezcan, claro, al campo social y político de referencia: gentes de orden, con posibles, investidos del Derecho natural a gobernar, a enriquecerse con ello y no responder ante nadie. Dicho más claramente: de acuerdo con esa visión rabiosamente antidemocrática, la Justicia estaría, sí, para perseguir -y a ser posible, con saña- a los cacos plebeyos, marginales y desfavorecidos que apenas acierten a comprender sus derechos, y menos aún serían capaces de invocarlos sin la ayuda de un abogado de oficio.”

Juan F. López Aguilar en “La apoteosis de la desigualdad



27 agosto 2009

La gripe periodísticA

“Pero tú decides muchas cosas en tu pequeño o no tan pequeño medio: el tamaño del titular, el tono, la foto, los minutos, la página, la escaleta, la insistencia... Ya, la gente quiere saber, los demás medios lo hacen, los jefes mandan, así es la vida, digo la muerte con la gripe A, cada víctima es noticia, no los ataques al corazón ni el cáncer, ni el tráfico salvo lo que diga el comunicado de la DGT, que ni sumamos los muertos de las ciudades, hombre, ni los que mueren al cabo de unos días, y los heridos y discapacitados no merecen el menor seguimiento. ¿Muere alguien de sida hoy en día? Parece que no, se ha creado más miedo al virus de la gripe (no dar la mano, no besar) que a follar sin condón.

Claro, no tienes mucho margen de maniobra, ni tiempo para comprobar nada. Lo sé bien. Puede que a título personal te parezca que todo esto es una vergüenza, al fin y al cabo el cinismo profesional lo llevamos colgado como una medalla. Tú eres el primero en pensar, incluso en decir en artículos o en el quinto párrafo de las informaciones que la prudencia blablablá, que los laboratorios se forran y el Tamiflú blablablá, que si la gripe aviar, el sars, el ébola y blablablá. Bastante haces con eso, ¿no?

Pues no colega, no es bastante. Qué te voy a decir. Lo sabes perfectamente. El periodismo a veces da asco. Pero no te engañes. A veces, sólo a veces, da asco por lo que haces tú, exactamente tú.”

Más en “El gran circo de la gripe A”.



Dios y el Estado de derecho

Puede que no os hayáis enterado, quizás porque no pertenecéis a este mundo de mortales, pero el ínclito Rouco Varela ha hablado para iluminarnos a todos, y lo ha hecho sobre laicismo nada menos, que viene a ser como si un zapatero postulase con rigor sobre física cuántica.
Para el experto cardenal, lo jurídico y lo político, dos de los pilares fundamentales de todo Estado de Derecho han de estar al servicio de la persona humana –hasta ahí bien- y de “su realización plena como su objetivo último (alcanzar la vida eterna en dios) decisivo para la realización del bien común”. O, dicho en Román Paladino y salvando la reiteración, al servicio de la religión y de su finalidad primigenia y anacrónica, ésa que pretende imponernos a todos a toda costa al precio que sea.

Pero hay algo sustancial, profundo, visionario, en su columna con lo que no puedo estar más de acuerdo y no es otra cosa que su visión del origen de la soberanía popular. Porque la prueba más palpable de que “el origen y el fundamento de la soberanía popular reside en dios” es el engrasado engranaje democrático del Estado Vaticano, su particular cortijo terrenal en este mundo de desquiciados.

Manda cojones el purpurado.



26 agosto 2009

Falso aviso de bomba en el Parque Tecnológico de Andalucía (Málaga)



Hace alrededor de una hora se ha producido un aviso de bomba en el Parque Tecnológico de Andalucía (Málaga). Los empleados han sido desalojados de sus puestos de trabajo mientras los artificieros con los perros están verificando la autenticidad del mismo.

La cosas curiosas, a través de su twitter, @CosasCuriosas, ha estado informando in situ de lo que ocurre, ya que trabaja allí.

Según nos cuenta, la amenaza de bomba se realizo al 609 de Movistar desde un número de prepago sin identificar. Hay un edificio ya revisado por la policía y están entrando en su otro. La subcontrata de Movistar afectada se llama Eurocen.

Las imágenes que ilustran el post las ha subido @CosasCuriosas a través de su Uber Twitter desde el lugar de los hechos.

Felizmente, todo ha quedado en una falsa alarma.

En Nicaragua también cuecen habas

Al principio se presentan como luchadores harapientos obsesionados con cambiarle el futuro a los más necesitados mediante revoluciones soñadoras. Luego, cuando se instalan en el poder, les suele invadir demasiado a menudo una suerte de amnesia repentina, un temporal de olvido sorpresivo, que los hace abrazar la vida de opulencia, comprar islas paradisíacas en archipiélagos vírgenes, lujosas mansiones en playas exclusivas, haciendas de terratenientes y jets privados.

Mientras, el país al que pretender salvar de la debacle agoniza lentamente con casi el ochenta por ciento de la población viviendo por debajo del nivel del euro y medio diario, un veintisiete por ciento sufre desnutrición y casi un treinta y uno por ciento no tiene acceso a un bien básico como la electricidad.

Resulta triste, pero el problema de las revoluciones es que, más veces de lo deseado, sólo consiguen sustituir una oligarquía por otra.

Es lo que ocurre en Nicaragua, donde también cuecen habas y de qué manera.



Manuel Chaves nombrado Presidente de Venezuela por diario de Sevilla


A Manuel Chaves, Vicepresidente tercero del Gobierno y Ministro de Política Territorial, le acaba de nombrar Diario de Sevilla Presidente de Venezuela por arte de magia.

Bueno, por arte de magia no, por el trueque de una letra.

Lo que consigue una simple consonante. Es una simple anécdota, pero tiene su gracia.



25 agosto 2009

El Ayuntamiento de Sevilla busca a los herederos de El Cid Campeador por si decide cambiar el nombre de su glorieta

El Ayuntamiento de Sevilla busca desesperadamente a los descendientes directos de El Cid Campeador por si en un futuro decide renombrar a la glorieta que lleva su nombre en la ciudad. No vaya a ser que se cabreen si no se les consulta.

Y eso que le van a dar la calle a un Cardenal, que si se la dan a un rojo.

No te jode.



Ramón Lobo, el hombre que prende la luz

Escribió Gabriel García Márquez, allá por la década de los cincuenta, una “jirafa” en El Heraldo de Barranquilla titulada “Un cadáver en el ropero” en la que aparecía el párrafo que reproduzco a continuación.
“Un buen narrador puede darse el lujo de lograr que el cadáver llegue por sus propios pies a la inspección de policía, a poner la denuncia del asesinato cometido en su propia persona.”
Hoy en día, después de bastantes libros leídos, todavía no he encontrado una definición más exacta de lo que significa el arte de narrar, de contar las cosas.
El periodismo, afirman muchos, es otra cosa diferente. A mí particularmente me gusta aquella definición de Kapuscinski que decía que el “el trabajo de los periodistas no consiste en pisar las cucarachas, sino en prender la luz, para que la gente vea cómo las cucarachas corren a ocultarse”. Supongo que habrá otras tan buenas o más, pero a mí me llega ésta de una manera muy especial.
Lo extraordinario sucede cuando un periodista realiza su trabajo combinando a la perfección ambas acciones: la de narrar bien y la de dar luz. Y esa rara mezcla, a mi entender, la disfruto cada día con las crónicas que escribe Ramón Lobo desde Afganistán para El País. Son los extraordinarios “Cuadernos de Kabul”, un sabio ejercicio de periodismo de alta calidad que contiene en sí mismos toda una lección para cualquiera que quiera aprender los entresijos de este oficio.
Hay muchas formas diferentes de contar una guerra, como las hay de describir una realidad. Pero exponer de una manera cristalina los intríngulis de una sociedad tan compleja como la afgana, de forma que afloren los enigmas del conflicto por si solos ante los ojos atónitos del lector, eso sólo está al alcance de los grandes maestros.
Y eso mismo es lo que hace Ramón, con la humildad y la sencillez que le caracteriza, y con el verbo florido y el lenguaje preciosista y sinuoso con el que nos tiene acostumbrados.
Porque a Ramón le basta con contarte cómo es el tráfico, desmenuzarte el sentimiento temeroso de la gente de la calle con la que habla, describirte los hoteles en los que habita, esbozarte en dos pinceladas precisas los sueños de los niños que lo abordan, hacerte oler el ambiente de los bares en los que se toma su cerveza, posibilitar que lo acompañes en su visita al zoológico de la ciudad, o al cine, o a la panadería, convertirte en cómplice de su charla con una mujer perseguida y contarte su experiencia en una humilde barbería para describirte todo un país y sacarlo a la luz, como si estuvieras allí y lo pudieras ver con tus propios ojos.
El periodismo de Ramón no se lee, te entra por los sentidos hasta convertirse en una experiencia vital en tu interior. Y esto sólo está al alcance de un periodista de los grandes, de los únicos, porque no basta con tener las agallas suficientes para vivir en un lugar en conflicto, que ya es bastante, sino que además hay que saber contarlo como el conflicto y el lector se merecen.



Saramago y la mayoría de edad de la red

Interesante entrevista la que ha concedido José Saramago a El Correo de Andalucía.

Según el escritor, “hay demasiada frivolidad en Internet” aunque “en la red llegará el día en que se sabrá distinguir el trigo de la paja”. Porque “Internet todavía no ha pasado de la superficie de un deseable debate de ideas” y “se confunden campos y el concepto de autoridad”.

Con todos mis respetos, no veo yo ese concepto de “autoridad”, tan a la antigua usanza, muy acorde con lo que la red representa. Para mí la red sigue siendo la realidad, virtual o no, que más se asemeja a la anarquía.

Además me fastidia, y no sólo en Saramago, esa tendencia recurrente a acusar continuamente a la red de falta de madurez, de minoría de edad intelectual, que se suele identificar con afirmaciones como que no se da un verdadero debate de ideas, o que no se sabe distinguir el polvo de la paja. O lo que es lo mismo, que somos como una pandilla de niños aburridos destripando un juguete nuevo con nuestras manos atroces.

Si algo ha demostrado la red en este tiempo es su mayoría de edad. Lo que nadie puede pretender es que la red sea el fiel reflejo de todos y cada uno de quienes la utilizan. Pero en general, la red genera sus propios debates, habitualmente de ideas, y una buena parte de ella sabe distinguir a la perfección lo que es contenido, lo que es valor añadido, de lo que es ruido puro y duro.

También es comprensible que sólo con escribir un post con cierta frecuencia en tu propio blog, probablemente con la intención de transcribirlo finalmente al papel, estas cosas nos pasen totalmente desapercibidas, cuando no invisibles por completo.

Son también las cosas de la red, que si no la vives con intensidad, te puedes llevar en su superficie toda una eternidad sin enterarte de nada de lo que ocurre en sus entrañas.

Eso sí, sus formidables escritos continúan sin tener desperdicio.

24 agosto 2009

¿Dónde queda el periodismo?

“Me pregunto: si no hay pruebas, si los acusadores no se dejan preguntar ¿por qué sigue el caso en las portadas/tapas? ¿Sólo porque estamos en agosto y no hay noticias(lo que pasa en realidad es que, en este hemisferio, ahora, no hay periodistas en las redacciones)? Y también: ¿es noticia porque lo dice alguien con cargo político o institucional? De otro modo: ¿noticia es lo que alguien dice que pasa o es lo que realmente pasa?
Más en “Caza de brujas: no aprendimos nada”.

Yo me pregunto a su vez ¿dónde queda el periodismo?.

España, país sin ricos

Algunos están empeñados en hacer invisibles a quienes más tienen, a los ricos, y esos no son más que los de siempre, la derecha política y mediática, que emplean todo su “ardor guerrero” en que sean imperceptibles.

A los trabajadores, estén o no en activo, nos ha tocado soportar la parte más dura de la crisis; salarios por debajo de la media de la Unión Europea, precariedad laboral y un alto índice de paro. Aquí no vale el viejo dicho de que quien la hace la paga. Aquí siempre pagan los mismos.

En estas situaciones de arrimar el hombro y aguantar, los más pudientes tienen por costumbre practicar el sano deporte de desaparecer de escena, camuflados siempre por la soflama de sus voceros oficiales, que no les toque, que no les roce la catástrofe de un país que sólo les interesa mientras se reparten beneficios, como una empresa cualquiera.

Es lo propio del patriotismo de tres al cuarto que ellos practican, que sólo se manifiesta en los tiempos de bonanza, cuando el único resultado posible es frotarse las manos ante los dividendos. Es entonces cuando el 23,9% de la renta de este país sale a luz dándose golpes en el pecho, luciendo banderolas rojigualdas en correas de relojes y cuellos de chalecos de renombre, y reclaman para sí la titularidad del solar patrio.

Cuando las vacas pintan flacas y la cosa se pone fea, lo mejor es la política del avestruz y que el país cargue sobre otras espaldas. Los pocos que se atreven a abrir la boca, a decir aquí estoy yo, lo hacen con el único objetivo de sacar más tajada aún de los malos tiempos, como los buitres, que a más carroña mayor banquete.

23 agosto 2009

Ochenta céntimos de realidad

“Un dólar, 80 céntimos de euro, casi la mitad de lo que cuesta su café de cada mañana, es todo lo que tienen para vivir mil millones de seres humanos. No es una estadística. Sólo es la realidad.”

Más en “Cazadores de recompensas en Chicken Street

Juan Ignacio Zoido y la parálisis

Juan Ignacio Zoido parece empeñado en paralizar cuanto suponga que Sevilla continúe en su avance para convertirse en la gran referencia del sur de España. Parece obstinado en que aquí no se evolucione en ningún sentido sin su sagrado consentimiento. O se hace como yo digo o nada de lo que se haga es válido, ésa parece ser la esencia sustancial de su estrategia política, con ese programa rayano en la demagogia espera alcanzar algún día la alcaldía de la ciudad.

Para Zoido, cualquier proyecto de envergadura destinado a dar más protagonismo a la ciudad y a sus pueblos limítrofes es una catástrofe. Ahora le ha tocado el turno al área metropolitana de Sevilla, según él, una "macroestructura para crear nuevos cargos en los que colocar a los socialistas", me imagino que como todas las áreas metropolitanas que existen en España, que por cierto están gobernadas por partidos de todos los colores, incluido el suyo propio.

Habrá que preguntarles a los dirigentes populares que gobiernan algunas de las áreas metropolitanas más grandes de España cuántos compañeros de partido han enchufado en esas “estructuras de poder gigantescas e inútiles” que con tanto empeño consiguieron implantar.

A Zoido parece como si le doliera que Sevilla avance, especialmente si quienes lo consiguen son otros. Un político que parte siempre del “no” y de la oposición sistemática a cualquier propuesta que nazca del “otro” es alguien cuya estrategia fundamental es la parálisis, el detener, entorpecer, impedir la acción y movimiento de algo.

Él siempre ha apostado por la Sevilla del tópico y la postal, es su Sevilla de siempre, la que no se ha de tocar para que no me la cambien, como si los sevillanos estuviésemos condenados por una ley anacrónica e invisible al retraso y a la agonía que produce el vivir encajonados en esa estampa de “juerga y pandereta” que tantos como él, por intereses que todos conocemos, están empeñados en perpetuar.



Democracia con mando a distancia

“Antes de que termine el escrutinio, los observadores de la UE ya han anunciado su veredicto. Están satisfechos. Cómo no van a estarlo si probablemente redactaron su informe mucho antes de llegar a Afganistán. Ya pueden empezar con los comunicados en honor a esta nueva fiesta de la democracia y a ese adelanto que son las urnas que se llenan solas.”

Más en “Urnas inteligentes en Afganistán

Es el nuevo invento de occidente, la democracia con mando a distancia, como recién salida de la Wii.



22 agosto 2009

Antonio y Dani, tanto monta


Anoche en el Ramón Sánchez Pizjuán, mientras se rendía un sentido homenaje en el terreno de juego a Antonio Puerta y Dani Jarque durante la celebración del trofeo que lleva el nombre del primero, se proyectaba en los dos vídeo-marcadores gigantes del estadio esta grabación que os dejo aquí.

Fue sencillo, emotivo y respetuoso. Fue la expresión del sentimiento de una afición que ha pasado por esto antes y que sabe lo que se sufre. Fue la solidaridad sin máscaras ni aditivos ante el hecho trágico de que dos chavales en plena flor de la vida nos abandonaran de una forma tan inesperada, algo que en el mundo del fútbol debería practicarse más a menudo.

Descansen en paz los dos.



21 agosto 2009

Los blogs de Juan Luis Cebrián

Juan Luis Cebrián, Consejero delegado del Grupo Prisa, ha hablado hoy a través de una entrevista en la Cadena SER. O lo que es lo mismo, ha utilizado uno de sus medios para vociferar su tremenda pataleta por la concesión de la TDT de pago. No hay nada mejor que tener un medio propio a mano para conseguir un buen desahogo cuando uno está agobiado por cualquier motivo. En este caso, tanto la Cadena Ser como El País han actuado más como blog personal de Cebrián que como medios de comunicación.

Cebrián, con la labia novelera que le caracteriza, ha hablado de "intervencionismo descarado, inmoral e inadmisible" de este Gobierno, "propio de una república bananera", y ha manifestado que se oponen "a un decreto de urgencia anticonstitucional sin otro sentido que no sea ayudar a sus amigos", en lo que ha calificado como “una intervención desaforada del Gobierno para doblegar a los medios” en el marco de "una guerra del Gobierno contra medios independientes".

En algunos momentos de la entrevista me he llegado a preguntar si Cebrián, en un lapsus incomprensible, no se había enajenado y estaba denunciando las tiernas y prolongadas relaciones que ha mantenido con el poder durante tantos años delante de sus oyentes.

Se me vinieron a la mente otras actuaciones de otros gobiernos, como el de Felipe González allá por 1989, también en un mes de agosto, o la de Zapatero en julio de 2005. Siempre durante el tórrido verano, con calor asfixiante y alevosía pendenciera, y propiciando el cabreo del competidor. Sólo que en estas ocasiones los papeles estaban cambiados y Prisa era el favorecido y los mosqueados los demás. Cebrián en ninguna de ambas ocasiones creyó conveniente la utilización de sus dos grandiosos blogs.

Quién lo iba a decir con lo que ha llovido en este país. No es la primera vez que un gran editor de medios coge un berrinche de tal magnitud cuando el poder no se pliega a sus intereses particulares. Aunque, dicho sea en su descarte, al menos Cebrián lo ha hecho de una forma del todo dospuntocerista.

Porque a Cebrián, a modernidad no hay quien le gane.



20 agosto 2009

Paremos las lapidaciones en Irán



Los mayores crímenes contra los derechos humanos se han cometido en nombre de algún dios. Si pudiésemos dotarnos de estadísticas desde el inicio de los tiempos descubriríamos sin sorpresa que las religiones aparecerían en cabeza del ranking de violadores de derechos humanos.

Los tribunales de Estrasburgo y de La Haya no darían abasto y tendrían que recurrir a las tan socorridas horas extras si tuvieran que enjuiciar a tanto cabrón disfrazado de santurrón como ha transitado -y transitan todavía- por el mundo. Es el macabro resultado de la atávica ecuación según la cual a medida que el ser humano evoluciona, aquellos que se han alimentado durante siglos de fomentar sus miedos e incertidumbres se aferran más a su poder y cometen barbaridades más atroces con tal de no perderlo.

El Islam no se iba a quedar atrás en esta práctica ancestral de joder al prójimo por quítame allá estas pajas, sobre todo cuando se ancla en el fundamentalismo más ancestral. Y eso mismo es lo que está ocurriendo en Irán, donde a pesar de que la Magistratura iraní ha anunciado en dos ocasiones la suspensión de las lapidaciones, todavía se siguen llevando a cabo, incluso en secreto.

Llevar a cabo esa práctica tan atroz y salvaje da una idea de lo que las religiones han querido siempre del ser humano. Y ahí siguen, erre que erre, inmunes al paso del tiempo y a la evolución de la especie. Suelen cebarse especialmente con las mujeres.

Sakineh Mohammadi es una mujer iraní condenada a muerte por lapidación por haber cometido adulterio estando casada. Anteriormente ya había sido condenada a recibir 99 latigazos por mantener una relación ilícita. El juicio, como suele suceder en estos casos, fue injusto y sin garantías y su abogado ha pedido a la Comisión de Amnistía e Indulto que se revise su caso. Si la comisión rechaza la petición, Sakineh será lapidada.

La Comisión de Derechos Humanos de la ONU -y cualquiera con dos dedos de razón- considera que tratar el adulterio como delito es contrario a las normas internacionales.

Pero a las religiones se la suda eso, ellas tienen su propio código arrastrado siglo tras siglo contra viento y marea e impuesto aunque sea con tinta de sangre.

La lapidación es un castigo concebido específicamente para aumentar el sufrimiento de la víctima. Para llevarla a cabo se escogen piedras lo suficientemente grandes como para causar dolor, pero no tanto como para matar a la víctima enseguida. Es la civilidad de los dioses que pretenden erigirse en nuestros modelos. En Irán se calcula que están a la espera de ser lapidados ocho mujeres y dos hombres.

Ya he colaborado en la recogida de firmas que Amnistía Internacional está realizando intentando parar esta salvajada. Alguna vez ha servido de algo y lo hemos conseguido, aunque nunca existen garantías de pararlo. Así son los fundamentalistas, tan antojadizos comos los dioses que dicen guiar sus actos.

Si crees que merece la pena intentarlo, ya estás tardando



Los árboles de los pajaritos

“Hace cuarenta o cincuenta años, en el mismo barrio en el que vivía esta joven víctima de sí mismo y de este estado de cosas, una minoría de católicos, de comunistas, de socialistas y hasta algún falangista obrerista trataban esforzada y arriesgadamente –porque lo hacían bajo la dictadura– de mejorar las condiciones de trabajo y de vida a través del compromiso y la militancia. Junto a ellos, aunque “sin señalarse”, lo hacía una mayoría de trabajadores que sacrificaban sus vidas para que las de sus hijos, gracias al esfuerzo y el estudio, fueran mejores que las suyas. No trazo un cuadro idílico nacional-sindicalista, como los que nos presentaban en las clases de Formación del Espíritu Nacional; constato una realidad. Había carencias, y graves. Se pasaban estrecheces, y muchas. Se sufrían injusticias, y había que callarse. Algún hijo o alguna hija salían descarriados. Pero las condiciones de vida eran, como mínimo, dignas. Y las posibilidades de superación existían al final de un camino de esfuerzo que pasaba por la cualificación profesional, las escuelas de peritos, las universidades laborales y a veces por la universidad.”

A raíz de la muerte del joven que se autolesionó en la noche de las barbacoas del Carranza, en Cádiz, aquel mismo adolescente que se hizo tristemente famoso por su agresión a un vigilante durante la celebración de un Sevilla-Betis en el Sánchez Pizjuán, Carlos Colón relata lo que antecede en “No crecen árboles en los Pjaritos”, en Diario de Sevilla.

No le falta razón a Carlos, porque él sabe, como yo, de lo que habla. Pasé buena parte de mi infancia y mi juventud en aquel barrio durante los finales de los 60 y casi toda la década de los setenta. El barrio no se parecía en nada al que es en la actualidad, pero ya a aquella juventud que se aventuró a la vida poco antes de la muerte del dictador se le presentaron las primeras oportunidades para elegir su propio camino, que había dejado de pertenecer en exclusiva a los pudientes, de una forma tímida.
Ni que decir tiene que nunca fue un camino fácil y dulce, pero con esfuerzo, voluntad y determinación se podía llevar a cabo el intento. Y puedo dar fe de que en muchos casos se logró hacer la travesía con éxito, a pesar de que en otros se atisbaba ya el sesgo inconfundible de la marginalidad, que entonces era apenas incipiente.
A mí, personalmente, me salvó el primer instituto público que construyó el régimen franquista en la ciudad, el Martínez Montañés, con su pléyade mítica de profesores inolvidables, y también la memoria de la generación que vivió y perdió la guerra, que con sus relatos a escondidas supieron instigar en el alma que porta mi cadáver esa curiosidad por aprender, por escudriñar en el por qué de las cosas y ese convencimiento grabado a fuego en la cultura del esfuerzo y el sacrificio como método insuperable para alcanzar metas. También me inculcaron mi compromiso permanente con los más débiles, cómo no.
Otros muchos fueron salvados por las universidades laborales, que en algunos casos sirvieron para que se abrieran las puertas de la universidad a gente que de otra manera no lo hubiera conseguido nunca. Era duro marcharte de casa cuando apenas eras un imberbe, pero a algunos no les quedaban otra alternativa.
Viví los mejores años de mi vida en aquel barrio obrero y humilde, donde sufrí las mismas fatigas que los demás y sortear las mismas tentaciones. Nunca he renegado ni renegaré de él y todavía hoy, cuando paso por las calles que conformaron la geografía de mi infancia y juventud, me invade la nostalgia de lo que fue y la tristeza que produce el comprobar in situ que la marginalidad ha borrado ya toda huella de aquel pasado de los inicios de mi vida.
Entonces había algo de abono para los árboles de los pajaritos, hoy la tierra está seca y resquebrajada y el barrio ha pasado a ser, desgraciadamente, el escenario permanente del programa “Callejeros”.

19 agosto 2009

La procesión de los siete hombres esposados

Una mañana cualquiera de la primavera sevillana, me encontraba en la puerta por la que salían los detenidos del “punto cero” de la ciudad, allá donde agoniza la avenida República Argentina, cuando pasó por mi lado una extraña comitiva.

Se trataba de un grupo de siete hombres que eran conducidos a los juzgados de violencia de género custodiados por una pareja de poclicías. Iban esposados de a dos, unidos por los grilletes mediante las manos contrarias, salvo uno de ellos, el primero que salió, que llevaba ambas manos esposadas por delante de su cuerpo. Caminaban hacia un furgón policial que los estaba esperando aparcado con las puertas abiertas.

Lo que me llamó la atención de la tétrica procesión fue que el individuo que caminaba solo, al frente de todos ellos y esposado de manera individual, desprendía un hálito de dignidad impropia en estos casos. Estaba bien vestido y no presentaba mal aspecto, salvo las cicatrices propias de haber pasado la tarde y toda la noche anterior en una de las lóbregas celdas alicatadas del sótano del edificio ubicado casi a la orilla del río. A simple vista y en comparación con los demás, nadie podría asegurar que se tratase de un maleante o un delincuente habitual.

Llevaba la cabeza alta y no hacía ningún esfuerzo por ocultarse a la mirada de los demás. Parecía como si estuviera en un lugar equivocado, en un pliegue de la realidad al que se había despeñado por error.

Por una especie de intuición que todavía hoy no he sido capaz de descifrar, me adelanté con mi coche hasta los juzgados de violencia de género y esperé allí a que llegaran los detenidos del día que pasaban a disposición judicial.

La sala de espera estaba repleta de familiares y amigos de detenidos a la espera de las comparecencias. Cuando la comitiva la atravesó camino del calabozo de los juzgados, los allegados fueron saludando uno a uno con gestos de las manos y pequeños susurros de bienvenida. Al tipo de la camisa negra y el pantalón de lino que había llamado mi atención no lo esperaba nadie ni recibió ningún saludo de bienvenida. Continuó con la cabeza erguida, escudriñando a todos con sus ojos desafiantes y las manos atadas precediendo su paso cansino, y se perdió por el pasillo hasta ser fagocitado por una puerta metálica al final del mismo.

Al transcurrir el tiempo, los fueron sacando de uno en uno para llevarlos ante el juez. Todos volvían al lugar de procedencia una vez prestada declaración y no volvían a salir. Excepto él, que no tardó ni cinco minutos en su comparecencia, y fue llevado a una habitación aparte, donde se encontraban los policías que custodiaban la extravagante comitiva, para que le devolvieran sus efectos personales y lo dejaran en libertad.

Lo seguí cuando abandonó las dependencias judiciales como quien sale de una oficina cualquiera tras su jornada de trabajo. Caminaba tranquilo y miraba al cielo, como comprobando que tenía un día precioso por delante para disfrutarlo en toda su plenitud.

Decidí abordarlo en el interior de un bar cercano en el que se detuvo para tomar un café, el primero en las últimas dieciocho horas, según me confesó. Fue allí, sentados en el velador de madera de una tasca y con dos cafés humeantes por delante, donde me contó su historia.

El mediodía anterior había tenido una fuerte discusión con su mujer, se habían lanzado gritos e insultos, pero sin llegar a más. En un día normal la cosa no hubiera pasado de ahí, a fin de cuentas solían discutir de vez en cuando llegando a esos extremos, según me explicó, dado el fuerte carácter de ambos. Incluso los vecinos estaban al corriente de esas ocasionales desavenencias y no le daban mayor importancia.

Lo que tuvo de especial el día anterior fue que alguien en la calle, al oír los gritos, llamó a la policía desde un móvil alertando de que se estaba produciendo una agresión a una mujer. Los agentes se presentaron a las puertas de su casa a los pocos minutos y lo detuvieron nada más cruzar el umbral.

De nada sirvieron las explicaciones de su esposa de que no había sido más que una discusión matrimonial, de nada el que no existiese ninguna señal aparente de violencia ni parte de lesiones ni nada que se le pareciese. Como tampoco sirvió de nada que el abogado con el que se puso en contacto su mujer insistiera durante toda la tarde, ante el responsable de las dependencias policiales a las que le habían conducido, en que ni siquiera existía denuncia contra él.

-Eso que se lo explique mañana al juez.- se enrocaba obstinado el policía.

Cuando le pregunté cómo se sentía tras haber pasado la noche en el punto cero y haber recibido semejante trato fue tan tajante que me dejó petrificado.

-Lo tengo merecido. -me dijo- En este país, no sólo hay que ser honrado, sino además parecerlo.-

Mientras lo contemplaba abandonando el bar a lomos de su normalidad a prueba de bombas, me invadió la sensación de haber conocido a un ser especial. Alguien que tenía la dignidad suficiente como para encontrarle sentido a hechos anormales e injustificables sin rasgarse las vestiduras y aceptarlos, tan tranquilo, como inevitables. También llegué a la ineludible conclusión de que aquel hombre tampoco era militante del Partido Popular.



La justicia, la excusa inexistente

Relacionado con lo que escribí ayer aquí, encuentro hoy este párrafo en la columna de Gervasio Sánchez.

“Para un afgano la justicia es un buen hospital que evite que su hijo se muera o enferme para siempre. La justicia es recibir un salario digno y no una propina por jornadas maratonianas.
La justicia es no ser obligada a casarse cuando se es una niña o se enviuda. La justicia, el sueño más inoportuno en tiempos de elecciones, es ver a los asesinos en asientos judiciales en vez de en asientos parlamentarios o pancartas electorales. La justicia es creer que un voto sirve para mejorar las condiciones de vida y no para perpetuar una mentira.”

La justicia suele ser siempre la última de las excusas, cuando no la excusa inexistente.

Puedes leer el resto en “Entender el dolor es importante



Niño, deja ya de joder con...

“Muchos de mis amigos decidieron no repetir los viejos modos de su educación en la república independiente de sus casas, e intentaron educar a sus hijos “en libertad”. O sea, con las menores prohibiciones posibles. Nació así lo que algunos psicólogos denominaron el “niño tirano”, al que no se le podía reprender (del cachete ni hablamos), ni levantar la voz, ni llevarle la contraria en exceso porque podría transportar luego el trauma hasta su edad adulta. Ir a sus casas de visita, confieso que era una tortura, no tanto por ver al pequeño tirano pegando patadas a su padre, o insultando impunemente a su madre, chillando y ahogándose en rabietas y mocos, sino por el espectáculo bochornoso de ver a mis amigos, gente ruda en su vida civil, gobernados en su casa por alguien que todavía se hacía caca en los pañales.”

Más en “Contra el vicio de prohibir”.



18 agosto 2009

¿Ilusión óptica o lógica aplastante?



Algunas veces los titulares contiguos pueden parecer una exacta relación de causa-efecto.

Puede parecer un mero efecto óptico provocado por la prensa, pero a mí me invita a pensar que pueden tener algún tipo de relación macabra.

La gran mentira de occidente

Lo que está sucediendo en Afganistán, como antes en Iraq y en tantos otros lugares, ya es una realidad tan implantada en nuestras vidas cotidianas que ni siquiera nos provoca alarma. Sin embargo el precio que se paga por ello es elevado y doloroso, enarbolando el grandilocuente nombre de la democracia, un sistema que, al parecer, no tiene reparos en utilizar cualquier recurso, por innoble que sea, con tal de implantarse.

Porque no deja de ser triste que el denominado el mejor de los sistemas políticos posibles se vea obligado a contar con tan nefastos compañeros de viaje para poder satisfacer los egoístas y sesgados intereses personales de unos cuantos que pretenden hacernos creer a pies juntillas que sin ellos la democracia no tiene posibilidad alguna, que es inconcebible que el milenario sistema democrático pueda existir sin su malvada connivencia.

Pero lo cierto es que enviamos a la muerte a lo mejor de nuestra sangre en defensa de la paz y para loa de la democracia a países en donde nada pintan y consentimos que, en nombre del tan loado sistema político que nos jactamos de defender y ocultando los verdaderos intereses que se ocultan tras tan loables intenciones, apoyemos alianzas con criminales de guerra detestables y permitamos concesiones vergonzosas con tal de conseguir a toda costa el poder necesario para que dichos intereses se vean satisfechos.

No es la implantación de la democracia el objetivo último de estas misiones “humanitarias”, es hacer lo mismo que se ha hecho siempre, desde siglos, pero con una mano de maquillaje nuevo, buscando una legitimación internacional a la que ni la más increíble de las piruetas racionales es capaz de encontrarle el mínimo sentido.

Es la gran mentira de occidente, el sinsentido universal, un teatro a miles de kilómetros para lavarnos la conciencia y poder seguir mirando para otro lado.



El discurso hipócrita del director de ABC de Sevilla

“Es una triste realidad que tengamos que exportar el capital humano más cualificado de nuestra ciudad por carecer de ofertas adecuadas para buscarle ocupación. Es cierto que la movilidad geográfica es una de las características de la moderna vida laboral. Pero en este caso no se trata de simple movilidad. Aquí, en nuestra ciudad, lo que ocurre es que nos hemos convertido, por un lado, en una capital administrativa con un ingente número de funcionarios y, por otro, en un centro de ocio y disfrute de una cierta forma de pasar la vida. Las empresas autóctonas solventes, con las salvedades ya clásicas de Abengoa, Cruzcampo, Casa, Iturri y algunas otras más, son por desgracia muy pocas para taponar esta sangría de emigrantes altamente cualificados. El empobrecimiento que representa para una ciudad como Sevilla esta constante fuga de cerebros es un factor que no aparece cuantificado en los numerosos análisis e informes que nuestras instituciones y centros administrativos publican sobre nuestra realidad socioeconómica. Aun así yo me atrevería a apuntar que la descapitalización humana de la metrópolis hispalense es una de las causas que subyacen en su manifiesta y progresiva falta de competitividad, que ni siquiera los ególatras discursos oficiales de la casta política logra disimular.”

Lo escribe Álvaro Ybarra Pacheco, director de ABC de Sevilla, que bastante debe saber al respeto ya que por algo, en el periódico que él mismo dirige está bien implantada una triste realidad, ya denunciada aquí en su día, que consiste en tener dos tipos de periodistas en plantilla que, ejecutando el mismo trabajo y con las mismas jornadas laborales, alcanzan unas diferencias salariales del 40% en detrimento de los más jóvenes. O lo que es lo mismo, dos tipos de trabajadores con condiciones laborales distintas y discriminatorias, cayendo siempre la peor parte sobre los más jóvenes.

Me parece un discurso harto hipócrita el del señor Ybarra, al que le recomendaría encarecidamente que, en vez de ponerse nostálgico leyendo una y otra vez los correos electrónicos que, según él, le escriben los jóvenes talentos sevillanos que se han visto obligados a emigrar para encontrar un puesto de trabajo digno, se diera una vuelta por su propia redacción y le diese una mano de pintura de dignidad y de justicia social a esos desequilibrios arbitrarios que puede que consigan que algunos de sus jóvenes redactores tomen el mismo camino que quienes le escriben.

Ybarra de paja en el ojo ajeno sabe bastante, pero se ve que es incapaz de detectar la viga en el propio.



Guerra mediática por los feligreses

Las más extravagantes teorías conspiratorias no sólo son enarboladas por los políticos airados por la actuación del contrario, como pretende hacernos ver el Partido Popular aquí con el caso Gürtel. En los dominios religiosos también se cuecen habas.

Y quizá con más motivos, pues no hay una sola religión que no presuma de contar con dios que posee ojos que todo lo ven.

Es lo que está ocurriendo ahora mismo en Brasil entre la Iglesia Católica y la Iglesia Universal del Reino de Dios, que andan a la greña vertiéndose acusaciones los unos a los otros, utilizando para ello a los dos principales canales de televisión brasileños afines cada uno a una de ellas.

Se le podría llamar sin temor a equivocarnos “la guerra mediática por los feligreses”. Una batalla donde seguramente ambas tienen mucho que callar.

“La repercusión de estas acusaciones no ha quedado en los juzgados, también ha llegado al plano mediático donde ha desatado la guerra entre Rede Globo (próxima a la iglesia católica) y Rede Record (propiedad de Macedo), los dos principales de canales de televisón brasileños. Globo ha dedicado amplios espacios de su programación a analizar las acusaciones a la Iglesia y el pasado de su fundador mientras Record se dedica a defenderse de estas acusaciones, con Macedo a la cabeza, asegurando que se trata de una estrategia de la competencia para restarles audiencia.”

Nos lo cuenta magníficamente Lidya Molina en Periodismo + Derechos Humanos.

Y mientras, los dioses pasándoselo de lo lindo.



Ana Mato o la metamorfosis del topo en lince

A mi también me resulta cuanto menos curioso que alguien, que es incapaz de darse cuenta de que en su garaje hay un cochazo nuevo de la noche a la mañana y de cuál es su procedencia, esté tan convencida de las hasta ahora ocultas evidencias de que el Partido Popular es perseguido sin clemencia por el aparato del Estado.

Es como si, milagrosamente, el que es topo dentro de su madriguera se convirtiera en lince cuando sale fuera.



Morir para que otros puedan violar a sus mujeres

“Los soldados británicos mueren para sostener a un Gobierno corrupto apoyado por los señores de la guerra y los narcotraficantes y que acaba de aprobar una ley que condena a las mujeres afganas a cumplir con lo que se espera de ellas en el lecho nupcial. ¿Quién quiere ser el último soldado que muera para que los hombres afganos puedan violar a sus mujeres?”

Más en “200 muertos en favor del derecho a la violación”.

Otra paradoja de occidente, entregar la sangre de sus jóvenes para sostener un sistema en el que no se cree y con el que se está en total desacuerdo.

Se ve que otros intereses mucho más mundanos priman más que las vidas humanas.



17 agosto 2009

¿Eres digital?

¿Utiliza un sistema de correo electrónico?
¿Tiene favoritos (bookmarks) en su computadora?
¿Utiliza al menos un motor de búsqueda?
¿Conoce las funciones de búsqueda avanzada de un motor de búsqueda?
¿Hace búsquedas de vez en cuando en la mera blogosfera (technorati, etc.)?
¿Se comunica con sus compañeros de trabajo o su familia con Messenger u otro sistema de mensajes instantáneos?
¿Escribe su propio blog o ha contestado a un blogger?
¿Ha escrito o modificado un articulo en Wikipedia?
¿Tiene suscripciones a feeds RSS para informarse?
¿Configura su información con la ayuda de la audiencia con servicios como digg, findory o delicious?
¿Ha participado a una subasta en línea en sitios como E-bay?
¿Utiliza a Skype para ciertas llamadas telefónicas?
¿Ha participado en un juego colectivo en línea?
¿Ha comprado libros, pasajes o ropa a través de Internet?
¿Utiliza a Google Docs o un dispositivo parecido para trabajar?
¿Tiene una cuenta en una red social como Facebook, Hi5 o Myspace?
¿Comparte sus fotografías en FlickR o una plataforma parecida?
¿Tiene vídeos en una plataforma tipo Youtube?
¿Busca candidatos en sitios como Monster al momento de contratar a una persona?
¿Compra siempre su música en línea?
¿Ha hecho descargas ilegales de música o de vídeos?
¿Tiene otra identidad en un mundo virtual?
¿Ya hizo un mashup?
¿Ha encontrado personas en el mundo real después de un acercamiento a través de Internet?
¿Sigue o es seguido por otras personas a través de flujos instantáneos como Twitter o TumbleR?

Si contestas afirmativamente al menos a 20 de estas preguntas formuladas por Jean François Fogel, te puedes considerar un ser digital.

Lo cuentan en Nodo digital, el gran punto de encuentro para aprender, compartir, debatir y experimentar las diversas formas de hacer periodismo en Internet que ha puesto en marcha la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI).

A mí me sale que sí.



Los periodistas afganos amenazados y atrapados entre dos bandos

“Personas que trabajan en la campaña electoral de Karzai nos llaman a mí y a otros periodistas y nos amenazan para que no informemos sobre la corrupción ni sobre cualquier acto indebido del gobierno de Karzai. Los talibán y otros grupos se ponen en contacto conmigo y me amenazan para que deje de escribir historias positivas sobre las elecciones porque no quieren que el pueblo las apoye. Estoy atrapado entre los dos bandos”.

Amnistía Internacional denuncia la tensa situación en la que se ven obligados a realizar su trabajo los periodistas afganos.

En Cuba pagan los débiles

“Pánfilo comprendería –pocos días después de difundirse sus imágenes- que al manifestarse se había delatado. Sus palabras eran como un círculo rojo alrededor de su cabeza, un anuncio lumínico a la entrada de su casa o un dedo señalando sobre su vida. La lupa del poder, esa que pende sobre todos nosotros, reparó en él y comenzó a hurgar en sus debilidades. Salió a flote que no tenía trabajo, había sido procesado por robo, probablemente compraba ron destilado en el mercado negro y otras tantas tropelías que cometemos los cubanos -cada día- para sobrevivir o escapar. Bastó que fuera sincero frente al micrófono y se quitara la máscara, para sentir el bisturí de la represión hurgando en su existencia.”

Yoani Sánchez escribe en Generación Y sobre la historia de Pánfilo.

Un claro ejemplo de la utilización de un momento de desahogo por una y otra parte. Una víctima colateral de las luchas ideológicas que, como suele suceder en estos casos, será la única perjudicada de todo el asunto. Y de qué manera, ya que le piden dos años de cárcel por una tontería, una muestra más de la sinrazón del régimen cubano.

Manolo también ha escrito sobre el tema y no puedo estar más de acuerdo con todo lo que expresa.

Lo más fácil siempre es culpabilizar a los más débiles.



16 agosto 2009

Retratados por los medios


Lo más leído en la información.com hoy.

Todo un alegato.



Batiburrillo de dioses

“Así las cosas, y por si las moscas, la capital de España debería prepararse para un futuro divino, acorde con esa Alianza de las Civilizaciones propugnada por el Gobierno. El alcalde y la presidenta de la Comunidad, católicos ambos, podrían sorprender al mundo entero organizando aquí el Día del Orgullo Religioso, un gran sambódromo donde tendrían cabida todos los dioses habidos y por haber, junto con sus respectivos profetas. El servicio de orden de esa gran parada celestial debería correr a cargo de ateos imparciales, que velarían para que Alá no se mosqueara con Jehová, pues ambos son bastante incompatibles, al igual que ocurre con Mahoma, Buda, Jesucristo y las innumerables deidades hinduistas. Eso por no hablar de Odín, Venus, Zeus, Osiris o Ra, patrón de los crucigramas.”

Más en “Larga vida a los dioses



Periodismo oscurantista

Los medios pasan de satisfacer la necesidad de conocer y saber de los ciudadanos. No les importa si estamos desubicados en un mundo donde sólo el conocimiento nos otorgará un lugar de referencia.

Los medios van a lo suyo, contándonos una visión de la realidad plegada a determinados intereses que nada tienen que ver con los de los ciudadanos de a pie.

La actualidad que nos muestran hoy los medios está tan manipulada que para hacerla creíble hemos de tirar de nuestra ideología y nuestros intereses particulares.

Hoy la lectura de las noticias ha pasado de ser un ejercicio crítico a un alineamiento partidario. Nadie parece tener interés en contar la realidad de los hechos y nos conformamos con relatos parciales e interesados que amoldan el mundo a lo que pensamos o nos interesa en cada momento.

El periodismo actual pocas veces prende la luz para que veamos cómo corren las cucarachas a esconderse y, cuando alguna vez lo hace por algún interés inextricable, son otros medios plegados a intereses opuestos quienes se encargan de provocar el corto circuito que nos devuelva a la oscuridad.

La corrupción generalizada o la implantación de una “inquisición, persecución, dictadura, conspiración, estado policial, complot de Estado” desde cualquiera de los poderes del Estado constituyen elementos más que adecuados para que se impusiera de una vez esa máxima sagrada del periodismo de otorgar luz a los asuntos escabrosos y explicar a los ciudadanos el por qué de las cosas. Una oportunidad única para que el periodismo se reivindique a sí mismo.

Sin embargo, asistimos atónitos a una procesión de titulares sesgados e interesados que, lejos de pretender alcanzar el fin último del periodismo, se limitan a formar parte del coro de voces cacofónicas cuya única finalidad es ensordecer el discurso del contrario.

Sólo nos salva de la desidia que, al menos, podemos disfrutar de algunos casos aislados que se convierten en la obligada excepción de la regla.

Quizá esté algo pesimista, pero es la impresión que me queda tras leer cada día la prensa.



15 agosto 2009

Berlusconi masoquista

Berlusconi prepara un plan contra «las fuerzas del mal, el crimen y la mafia»

Igual es que piensa perseguirse a sí mismo, encarcelarse o suicidarse sin más trámite.

¡Si es que es un santo!

El idealista indomable

Internet es la cueva tecnológica donde se refugia el último idealista, que continúa erre que erre con su lucha solitaria y sin resultado alguno, incansable ante la adversidad, inmune al desaliento.

Los blogs y las redes sociales constituyen su campamento de invierno desde el que planificar y lanzar las campañas para erosionar al sistema. En ellos se esconde el reflejo indomable de su carácter, su retrato más real y su voz más sincera.

El idealista indomable es el ser más odiado por el sistema, el que más se le atraganta, el que jamás logrará absorber e integrar en la tétrica tela de araña para que se mimetice y disuelva en la gran mancha difusa que es la masa.

Y él lo sabe y se enorgullece de ello, aunque la mayoría de las veces apenas le sirva para nada. El idealista indomable no mide el éxito de sus acciones por el resultado de las mismas, sino por el grado de satisfacción que su ejecución le produce.

A veces suspiro por llegar a ser uno de ellos, un ser que se alimenta de sueños que no necesitan siquiera ser concretados, alguien para el que la realidad no es más que una circunstancia temporal, siempre susceptible de cambiarse.

Pero es difícil ignorar los cuarenta y dos grados a la sombra que te golpean en el rostro nada más asomarte a las calles de Sevilla y que te obligan a permanecer todo el día con la cabeza debajo del difusor del aire acondicionado y sin poder moverte de las penumbras frescas de la casa.

Porque hay realidades que ni el más recalcitrante de los idealistas indomables habidos y por haber son capaces de cambiar. Y el calor, en Sevilla y en agosto, siempre derrota a cualquier oponente que le plante cara, convirtiendo a la ciudad en una lánguida e interminable procesión de perdedores.

Tal vez en invierno cambie la suerte.



14 agosto 2009

El titular sinécdoque en ABC de Sevilla. La mejor invitación a no leer la noticia


No me gustan los titulares uniformadores que meten a todos en el mismo saco sin distinciones. Me parecen una forma sibilina de manipulación en la que algunos llegan a convertirse en verdaderos maestros.

Son sinécdoques intencionadas que nos adelantan que lo que se nos van a servir no es información objetiva, sino una interpretación partidista de la realidad con un fin predeterminado.

En mi opinión constituyen uno de los mejores ejemplos que se pueden encontrar de lo que no es buen periodismo. Hay otras maneras más eficaces y honradas de diferenciar lo que es información de lo que es pura opinión personal.

Esta forma de interpretar la realidad de la manera que más convenga a los intereses editoriales es muy típica en ABC de Sevilla, como el titular que preside este post, y el tal Fernando Carrasco es uno de sus más asiduos practicantes.

Yo, y seguro que bastantes más, también soy Sevilla y no renovaré mañana ninguna devoción a virgen alguna, aunque decepcione los más íntimos deseos del señor Carrasco.

Desde luego, si el cielo se gana a base de titulares de despiste, éste tiene un lugar privilegiado en la santa diestra.



13 agosto 2009

Los ricos eufemismos de la derecha

Para la derechona española, siempre en permanente ejercicio de hipocresía, cuando lo ha hecho cualquier otro líder sudamericano, sea Chávez, Morales o Correa, ha sido con la nefasta intención de perpetuarse en el poder.

Ahora que quien lo hace es el inefable presidente de Colombia, Álvaro Uribe, seguro que para nuestra derecha sólo es la puesta en práctica de un sano ejercicio democrático.

La derecha siempre ha sido rica, además de en plata, en eufemismos.



Arte digital colaborativo


Este vídeo es una obra colaborativa de cuatro artistas digitales, EclecticAsylumArt, Sharlen, Loreydoor y Pacific. Estuvieron juntos en una sesión de cuatro horas para pintar en un lienzo digital sin ninguna idea previa.

Os lo traigo aquí porque son algo más de once minutos espectaculares y porque me transmite la idea de un arte que se fagocita a sí mismo a medida que va creándose y que consigue hacer del propio proceso, creativo y devorador a la vez, una obra de arte en sí misma.

Lo vi en Pixel y Dixel