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09 noviembre 2011

El tiro en el pie de Zoido

Lo escribí aquí allá por agosto: Zoido se metía en un berenjenal cuando solicitaba informes y la creación de una comisión de investigación para justificar la derogación del Plan Centro. Nada de ello era necesario dada su insistencia en la propuesta durante su campaña electoral. Incluso el ex delegado de Movilidad, Fran Fernández, lo ha reconocido así.

Buscar justificación a lo que no la necesita suele traer como consecuencia el que se te vuelva en contra. Un tiro justo en el propio pie que te impide recorrer el camino previsto.

Si el portavoz de tu gobierno sale a los medios diciendo a voz en grito que el plan que se pretende derogar está "preñado de irregularidades y es un fraude desde el principio al fin", lo menos que debe exigírsele son pruebas irrefutables de ello y una inmediata puesta a disposición de la justicia. No ha sido así.

Se ha optado por una comisión de investigación que ha demostrado en los pocos días que lleva funcionando que se iba de farol y, lo que es peor, en un informe que suelta tufo por todos los ángulos. De camino, y por si fuera poco, se ha arrastrado por los suelos el prestigio de un buen número de técnicos de la Delegación de Movilidad. Como un cronista sevillano escribía esta mañana, es como escupir contra el viento.

La prueba más evidente del fracaso de esta errónea estrategia ha sido que se ha tenido que pedir disculpas a la empresa que instaló las cámaras. Lo peor de todo es la sensación de inseguridad ciudadana creada al conocerse que las cámaras continúan tomando imágenes. Una cosa es que el Plan tuviera evidentes fallos en su puesta en funcionamiento y otra el tremendo guirigay que se ha montado. La oposición ya está exigiendo disculpas al Alcalde como paso previo a las dimisiones.

Zoido debe cuidarse de quienes lo meten en este tipo de atolladeros, porque el tiro en el propio pie tiene el peligro añadido de que te puede dejar inválido.

08 noviembre 2011

Un debate sin ciudadanos

Decía Borges que la verdad nunca penetra en un pensamiento rebelde. Tal vez fue lo que me ocurrió ayer cuando presencié el debate de Rajoy y Rubalcaba, tras noventa minutos consecutivos de impostura y gestos para la galería. El caso es que si lo de ayer hubiese sido un combate entre gladiadores en la arena de un circo romano, el César estaría muerto de un subidón de aburrimiento.

La única sensación que recuerdo tras tragarme la hora y media de afectación fue la de profunda pérdida. De la ilusión y la esperanza que explotó en aquel chaval de apenas 18 años, hace ya más de tres décadas, al descubrir una mañana de otoño que por fin a este sufrido país le llegaba la hora de la democracia y de la libertad tras casi medio siglo de ostracismo.

En el debate de ayer los protagonistas se turnaron los papeles incluso en un escrupuloso orden. Un de antemano derrotado Rubalcaba se aferraba con garfios a un previsible futuro de hecatombes e intentaba que su adversario se escurriera en tan pantanosas lindes. De nuevo la táctica del miedo como único argumento, a pesar de la seria advertencia que significaron las pasadas municipales y autonómicas.

A Rubalcaba le pasa como a su correligionario Juan Espadas le ocurrió durante la campaña de las municipales sevillanas (todavía aún le cuesta) que fue incapaz de desprenderse por el camino de las urnas de la herencia de Monteseirín. Y eso se acaba pagando, y muy caro.

A Alfredo Pérez Rubalcaba le precede el paso la falta de credibilidad que otorga el haber estado en el gobierno durante las dos últimas legislaturas y no haber tenido la ocurrencia de poner en práctica todo lo que ahora, una vez designado candidato, se le ha venido de pronto a la memoria.

Apenas llevamos dos días de campaña y ya lleva grabado a fuego en la fuente que no está aquí para ganar sin bajar del autobús, sino para evitar una derrota humillante, una debacle histórica que haría tambalear los cimientos del partido. Incluso cuando trata de aparentar esa agresividad que tan poco le pega se le nota.

Rajoy, por su parte, tiene la virtud de no saber nada, a veces incluso ni dónde se encuentra. Es su particular manera de entender la política: dejar que las cosas maduren con el paso del tiempo y se resuelvan solas. Con esa táctica lleva ocho años languideciendo en el panorama político nacional hasta que se le ha presentado una oportunidad única. Porque a Rajoy lo han hecho vencedor sus propios contrincantes y, ante eso, no hay estrategia que valga.

Para inclinar el debate a su favor le bastó con hilvanar una retahíla de acontecimientos del último mandato de Zapatero. Incluso se permitió, a mi entender de forma intencionada, llamar “Rodríguez” a su contrincante en varias ocasiones. Rajoy tiró del pasado, donde él vive plácidamente desde hace años, y eso le bastó.

Rara vez se refirió a algo que iba a poner en marcha y, cuando lo hizo, lo leyó de un papel (toda la noche se la pasó leyendo), lo vistió de ambigüedad y lo envolvió en una pobreza argumental tal que lo convirtió en algo aún más indescifrable. Lo habitual. Eso sí, se permitió el lujo de convertir a Constantina y Cazalla en gaditanas. Sólo le faltó decir que estaba harto de bañarse en sus largas playas de arena blanca y fina.

El debate fue la escenificación triste de una patética representación de lo que es este país. Dos señores venerables monologando con una mesa de por medio en un escenario vacío. Porque hasta en eso hilaron fino; el público, como los ciudadanos y los problemas que les afligen, tampoco acudió al evento.

Esteban de Manuel: “Nuestro objetivo es hacer la segunda transición democrática”

Profesor titular del Departamento de Expresión Gráfica Arquitectónica de la Facultad de Arquitectura de Sevilla, Esteban de Manuel, candidato al Congreso de los Diputados por Equo Sevilla, aterriza en la política desde el movimiento asociativo, tras participar en la creación de la plataforma La Sevilla que queremos y la promoción e impulso de diferentes iniciativas sociales más.

Este profesor barcelonés de 47 años se siente como un indignado más desde mucho antes de que se iniciara el Movimiento 15-M y esa indignación es la que le ha empujado a dar el paso decisivo de participar en la vida política.

Entrevista realizada por Jesús Rodríguez y Gregorio Verdugo en los jardines del Prado de San Sebastián.

Parte 1.


Parte 2.


Parte 3.


06 noviembre 2011

Sevilla como un paréntesis

Sevilla se ha convertido en un largo paréntesis que se inicia el próximo 20 de noviembre y concluye en la cita con las urnas de la próxima primavera. Así lo ha decidido su actual alcalde, Juan Ignacio Zoido, y la absolutísima mayoría conseguida en las urnas en las pasadas elecciones municipales. Hasta que no pase el paréntesis completo, no se verán las verdaderas intenciones de Zoido para con la ciudad que le encumbró. Las expectativas eran exageradamente altas, pero habrá que esperar. La ley de D’Hont manda.

No es necesario que el actual gobierno municipal nos recuerde los mal que lo hicieron sus antecesores. El caudal de voto obtenido en las municipales debería ser muestra más que suficiente de que se sabía de sobras y de que lo que se reclamaban eran soluciones. Ésas que todavía no llegan, a pesar de que el equipo de Zoido lleva ya más de medio año con las riendas absolutas del poder municipal y está próximo a enfrentarse a lo que serán sus primeros presupuestos.

Lo más paradójico de esta fotografía de la ciudad que se impone a golpes de titulares en los medios y acusaciones continuas al gobierno anterior es que en el subcutáneo, en la segunda piel de la ciudad, se está desarrollando otra cara de la realidad mucho más exacta y desgarradora sin que a nadie parezca preocuparle demasiado.

El paro no deja de subir -son ya más de ochenta mil personas- y destruimos empleo a una velocidad vertiginosa, mientras aumenta de manera preocupante el número de familias sin ingreso alguno. A medida que pasa el tiempo y esta crisis se agudiza, nos alejamos más del resto de España y de Europa, ese ente mastodóntico que nos quita el sentido en la misma medida que nos acusa de vagos y vividores. Y este retrato de nuestro día a día está condenado a vivir en un segundo plano por imperativos de la política.

Zoido está atemperando la actividad municipal hasta que pase la tormenta de las próximas elecciones. Sus abundantes promesas de eficacia, transparencia y profesionalidad en la gestión de la cosa pública andan durmiendo el sueño de los justos en espera de tiempos más propicios. No se trata de carencia de ideas, que las hay, sino de oportunidad a la hora de ponerlas en práctica. Otra cosa es que muchas de esas ideas sean contraproducentes con lo que espera un buen número de quienes creyeron que tenía la solución de los problemas en mayo pasado.

Durante la campaña electoral, el hoy Alcalde huyó de la palabra privatización como gato escaldado. Prometió por activa y pasiva que no se iba a privatizar ninguna empresa pública ni ningún servicio municipal. Sin embargo, a medida que va transcurriendo el tiempo comienzan a vislumbrarse atisbos que nada tienen que ver con el sentido de tales promesas.

El diariLo El Mundo, en su edición de Sevilla, desvelaba el pasado sábado que los trabajadores de Lipasam, la empresa pública de limpieza, están estudiando movilizaciones ante una propuesta de la dirección que pretende privatizar la gestión de tres de sus cuatro talleres por un período de pruebas de seis meses. Dichos talleres son los encargados de la reparación de la flota de vehículos y trabajan en ellos un centenar de empleados. El caso ha sido denunciado a los medios de comunicación por el Secretario General de CC.OO en Lipasam, Antonio Bazo.

Otro ejemplo que da que pensar lo publica hoy el diario ABC de Sevilla. Desde el Consistorio se reconoce ya sin ambages que existe un proyecto de unificar la política de recursos humanos de todas la empresas municipales desde la AIE DeSevilla en busca una significativa reducción de costes. El Alcalde ha puesto al frente de dicha tarea al gerente de Emasesa, Jesús Maza, junto con el que fuera gerente de Tussam, Carlos Arizaga, “que ha vuelto a su plaza como jefe de departamento de la empresa”, intención ésta que ya se contó aquí en su momento.

No deja de ser curiosa esta política la de Zoido de poner al frente de un estudio de reducción de costes a quien permitió que se cargaran en Tussam 70 millones de euros que nada tenían que ver con su actividad profesional. Es como poner de bombero a un pirómano declarado, porque a Arizaga, cuando se le habla de reducir costes, rara vez piensa en algo diferente a personas de carne y hueso.

Con este panorama, no es de extrañar que, ante semejantes giros inesperados, más de uno llegue a la conclusión de siempre; que una cosa es lo que se promete en campaña y otra muy distinta las decisiones que se toman a la hora de gobernar una ciudad.

04 noviembre 2011

Líder de la Revolución Azafrán grave a causa de torturas

U Gambira es un monje budista encarcelado en Myanmar por su participación en las protestas antigubernamentales de 2007. Fue condenado a 68 años de prisión por ser uno de los líderes de la Revolución Azafrán, la revuelta pacífica por la que decenas de miles de monjes y cientos de civiles cogidos de la mano cantaron juntos el Metta Sutta en nombre de una población exangüe, martirizada durante más de 40 años por una dictadura militar.

Según Amnistía Internacional, Gambira está gravemente enfermo en prisión a causa de unas lesiones provocadas por la tortura sufrida en 2009 y necesita ser trasladado con urgencia a un hospital.

El monje se encuentra recluido en régimen de aislamiento en la cárcel de Kale, en el norte de Myanmar. Algunos ex presos que pudieron visitarlo han informado de que tiene dificultades al hablar y presenta cicatrices y señales en las manos, los brazos y el cuerpo.

Además padece severas jaquecas varias veces a la semana, que lo hacen gritar de dolor, y para las que los guardias de la prisión le administran una inyección que lo mantiene dormido unas cinco horas. Después se despierta aturdido y con muchas dificultades para hablar, por lo que quienes lo han visitado temen que le estén administrando drogas en lugar de proporcionarle un tratamiento adecuado para sus lesiones.

Lo ex presos han solicitado a las autoridades de la cárcel de Kale su traslado a un hospital para recibir tratamiento y un ex funcionario de la cárcel ha escrito también en el mismo sentido, expresando su temor a que las inyecciones que le administran puedan ser nocivas.

Gambira fue torturado en abril de 2009, mientras permanecía en la cárcel de Hkamti, en la división de Sagaing, al norte de Kale. Según diferentes informes, lo torturaron por pedir permiso para hacer ejercicio. Los guardias le pusieron grilletes y lo esposaron a una silla, le metieron un trapo en la boca y, después de cubrirle la cabeza con un saco de tela negra, comenzaron a golpeársela con un palo. El monje pasaba esposado a la silla largos períodos de tiempo, durante los cuales lo alimentaban con cuchara. Su traslado a la prisión de Kale se produjo el 12 de mayo de 2009.

Es miembro fundador de la Alianza Pan-Birmana de Monjes, formada en septiembre de 2007, que movilizó a decenas de miles de monjes para que se unieran a las manifestaciones de aquel año.