19 mayo 2013
Las corralas de la provincia de Sevilla marchan hasta el Parlamento Andaluz
17 mayo 2013
Dos años de #15M
Esta semana que concluye se ha celebrado en Sevilla el segundo aniversario del Movimiento 15M y las setas de la Encarnación de la capital hispalense han sido, como no podía ser de otra manera, el centro neurálgico de todos los actos que los integrantes del movimiento ha programado para su cumpleaños.
Desde la manifestación que partió el domingo día 12 desde el Palacio de San Telmo y concluyó en el emblemático monumento, pasando por las jornadas de lunes a miércoles, con asamblea avierta incluida, y como colofón, la manisfetación celebrada en defensa de la corrala La Utopía, que se celebró el jueves y tuvo el mismo punto de finalización. Todo griró en torno al lugar donde comenzó su andadura aquella acampada de la primavera de 2011.
En sevilla report hemos seguido muy de cerca lo que ha ocurrido allí durante estos días y te lo contamos con detalle en "15M: del "no nos representan" al "sí se puede".
16 mayo 2013
Detenidos y torturados seis saharauis por manifestarse en favor de la autodeterminación
Todos fueron detenidos por participar en una manifestación en favor de la autodeterminación, en la que se pidió, entre otras cosas, la celebración de un referéndum para determinar si el Sáhara Occidental ha de ser independiente o estar integrado en Marruecos. La protesta tuvo lugar en El Aaiún el 4 de mayo, 10 días después de haber aprobado en votación el Consejo de Seguridad de la ONU renovar el mandato de la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sahara Occidental (MINURSO) sin incluir en él un componente de observación de los derechos humanos.
El joven de 17 años El Hussein Bah ha narrado a Amnistía Internacional que bajo custodia policial lo torturaron, amenazaron con violarlo y lo obligaron a firmar unos papeles que no le dejaron leer y entre los que figuraba su "confesión". Explicó que los agentes de policía le pusieron en la cara una esponja empapada de orina, le quitaron los pantalones y amenazaron con violarlo y lo golpearon e interrogaron estando colgado de las rodillas con la muñecas atadas a ellas, en la denominada postura del "pollo asado".
Las familias de Yassine Sidati, Mohamed Garmit, Mohamed Ali Saidi, Abdelaziz Hramech y Youssef Bouzid no pudieron ejercer plenamente su derecho a visitarlos en prisión el lunes 13 de mayo, pues sólo se les permitió hablar con ellos durante cinco minutos y en presencia de un guardia de la cárcel.
La manifestación celebrada el sábado 4 de mayo de 2013 en el Aaiún fue la culminación de 10 días de protestas organizadas en todo el Sáhara Occidental para pedir la autodeterminación, tras haber aprobado en votación el Consejo de Seguridad de la ONU la renovación del mandato de la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sahara Occidental (MINURSO).
En los últimos años se ha restringido el trabajo de los independentistas saharauis por medios como hostigamiento, vigilancia de las fuerzas de seguridad, limitación de su libertad de circulación y, en algunos casos, persecución, por considerarse que amenazan la seguridad "interna" y "externa" de Marruecos. Tampoco se les ha permitido registrar legalmente sus organizaciones, al parecer poniéndoles obstáculos administrativos por motivos políticos.
También se ha encarcelado a saharauis tras manifestaciones en demanda del derecho de autodeterminación de la población del Sáhara Occidental, y según la información recibida, algunos han sufrido tortura y otros malos tratos al ser interrogados por agentes marroquíes encargados de hacer cumplir la ley, sin que se hayan investigado debidamente estos presuntos abusos.
Mientras tanto, delegados de Amnistía Internacional que han visitado el Sáhara Occidental se han entrevistado con manifestantes que afirman haber sufrido lesiones a manos de las fuerzas de seguridad en El Aaiún el 25 y 26 de abril y en Smara el 28 de abril de 2013.
14 mayo 2013
Guadalquivir, ¿excusa o víctima?
Si existe un ejemplo que pone de manifiesto de forma clara la ancestral incompetencia de nuestra clase política y la pléyade de intereses ocultos que se agazapan tras cada decisión política, ése es el proyecto de dragado de profundización del Guadalquivir.
Tras diez años de paralización por una u otra causa, fundamentalmente porque este país es especialmente experto en hacer las cosas mal desde el principio y en anteponer los mezquinos intereses individuales y partidistas al interés general, ahora surgen las prisas de última hora, cuando Europa ha puesto como plazo límite 2015 para gastar los fondos destinados a la obra.
Y ello cuando todavía está pendiente de cumplimiento la principal exigencia de los científicos en su informe de 2010, que nunca negó su viabilidad, sino que lo condicionó a que primero se recuperase un estuario que está al borde de la muerte biológica. Muchas de las medidas que defienden no suponen siquiera coste económico alguno, a pesar de lo cual, aún continúan sin ponerse en marcha.
Mientras tanto, las fuerzas políticas y sociales se ven obligadas a consultar primero la brújula de la representación política a la hora de pronunciarse y dependiendo de la posición geográfica toman una postura u otra, en función de los intereses electorales en juego. Jamás el río y su estado de conservación ha sido tan poco protagonista en un debate en el que se juega la vida, nunca mejor dicho.
Los populares andan divididos y desautorizando sistemáticamente las posturas "oficiales" que desde el atril andaluz del partido lanza su secretario general, José Luis Sanz. Mientras la cúpula regional del partido vocea a los cuatro vientos su postura favorable a la ejecución de la obra ‑con el Alcalde de Sevilla y presidente del partido, Juan Ignacio Zoido, a la cabeza-, desde las provincias de Huelva y Cádiz llegan posicionamientos contrarios y formaciones de frentes comunes para oponerse al proyecto. Incluso en la provincia de Sevilla, concretamente en Lebrija, apoyaron la semana pasada una moción de rechazo al dragado.
Los socialistas tampoco es que estén como para tirar cohetes. El consejero Luis Planas ha lanzado la pelota al tejado del ministro de Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, y ha exigido la elaboración de una nueva declaración de impacto ambiental. Planas asume el dictamen de los científicos y sabe que el visto bueno de Bruselas pasa por un informe de no afección a
Fue Izquierda Unida quien llevó el debate sobre el dragado al Parlamento de Andalucía y pidió la comparecencia de Planas. Su postura ha sido siempre de rechazo a la obra si no logra cumplir con el dictamen de la comisión científica. Incluso los responsables de IU en Huelva han propuesto la creación de un frente común con la provincia de Cádiz para oponerse a ella.
En el mundo empresarial y sindical, tres cuartos de lo mismo, como ya se hizo patente en el reportaje que efectuamos en sevilla report. Las cúpulas regionales de los aparatos andan mareadas ante los pronunciamientos diametralmente opuestos de sus responsables provinciales afectados. La división es especialmente significativa en el caso de los sindicatos, donde incluso se han producido desautorizaciones públicas para evitar males mayores.
Al mismo tiempo, tanto ecologistas como regantes continúan alertando con sus denuncias ante diferentes autoridades la legitimidad de un proyecto que si se caracteriza por algo es por no provocar el consenso exigible dada su envergadura. Por motivos diametralmente opuestos, aseguran que llevaran ante los tribunales una actuación que en su opinión vulnera la legalidad.
Mientras tanto, el proyecto acumula retrasos y corre el riesgo de perder la financiación europea. Es especialmente relevante que a estas alturas una cuenca como la del Guadalquivir, de las más importantes de España, no cuente siquiera con una autoridad única que garantice la gestión integral del estuario y que sea capaz de poner en marcha las medidas necesarias para su preservación y hacerlas compatibles con los diferentes y variados proyectos que afectan gravemente a la salud del río.
Algo que no deja de sorprender, tratándose de un país como este, donde la improvisación y el hacer las cosas a la ligera y sin calibrar sus consecuencias se ha convertido en la norma habitual. Tanto que a estas alturas ya no sabemos distinguir si el río Guadalquivir ha pasado de ser la excusa a la víctima de este lamentable desaguisado.













