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15 julio 2010

Gaile Owens será ejecutada en EE.UU tras veinticuatro años en el corredor de la muerte

Gaile Owens tiene cincuenta y siete años y será ejecutada en el Estado de Tennessee, Estados Unidos, el próximo 28 de septiembre por encargar el asesinato de su esposo, tras permanecer en el corredor de la muerte la friolera de más de veinticuatro años.

La vida de Gaile es la triste historia de un abuso continuado. Sufrió abusos durante su infancia, lo que la marcó para el resto de su vida, y también por parte de su esposo durante su matrimonio.

Ronald Owens fue asesinado en su domicilio familiar en febrero de 1985. La fiscalía argumentó que Gaile se había puesto en contacto con varios hombres y les ofreció dinero para que mataran a su esposo. El ofrecimiento lo aceptó Sidney Porterfield, que perpetró el homicidio y fue declarado culpable de asesinato en primer grado y ella culpable de complicidad. Ambos fueron condenados a muerte. Porterfield permanece en el corredor de la muerte y en su caso ha alegado que padece una discapacidad intelectual, lo que convertiría su ejecución en inconstitucional.

Durante el proceso que se inició tras su detención a los pocos días del hecho, se aportaron pruebas de que Gaile Owens, que tenía entonces 32 años, fue víctima de abusos graves a manos de su esposo, incluidas brutales agresiones sexuales. Tanto el Centro Nacional de Información para la Defensa de Mujeres Maltratadas y la Coalición de Tennessee contra la Violencia Doméstica y Sexual así lo han puesto de manifiesto. Ambas organizaciones han denunciado lo inadecuado de la investigación llevada a cabo en el proceso y la presentación llevada a cabo por el abogado de Gaile de sus antecedentes psicosociales, ya que no fue examinada por profesionales con los conocimientos que requería el caso y no se presentó información relevante sobre los abusos sufridos durante toda su vida.

Se da el caso de que, antes del juicio, la fiscalía ofreció a los dos acusados una pena de cadena perpetua a cambio de que se declararan culpables. Galie aceptó la oferta, pero no Porterfield, por lo que la fiscalía la retiró, ya que era condición indispensable que ambos la aceptaran.

Los abogados de Galie alegaron que su condena a muerte fue debida a la decisión de Porterfield de declararse inocente y que, por lo tanto, era constitucionalmente arbitraria. También denunciaron que el juez que presidió el juicio actuó mal al no permitir a la defensa presentar al jurado como atenuante la aceptación de la oferta del fiscal por parte de Galie. En 2008, el caso provocó una fuerte división en la Corte de Apelaciones federal, ya que el juez discrepante acusó a sus colegas de la mayoría de “distorsionar y sesgar hechos y leyes relevantes para confirmar la pena de muerte”. Según su escrito, este juez aseguró que no se trataba de un “caso cerrado”.

En una declaración firmada en 2009, el abogado de Galie reconoció que, al día siguiente de ser detenida, “sentía unos enormes remordimientos” y que su preocupación principal era declararse culpable y evitar el juicio, porque no quería hacer pasar a sus hijos y al resto de su familia por más dolor. Este abogado declaró que Galie le había explicado que contrató al asesino porque su esposo abusaba de ella y la engañaba constantemente y que él pensaba que presentaba todos los síntomas del síndrome de la mujer maltratada, por lo que cree que el caso nunca debió de ser de pena de muerte.

En 2008, la Corte Federal de Apelaciones del Sexto Circuito confirmó la condena a muerte por dos votos contra uno. La mayoría rechazó el argumento de que se le debió permitir presentar al jurado como prueba de que asumía su responsabilidad el hecho de que quiso declararse culpable. Los dos jueces de la mayoría entendieron que lo hacía sólo a cambio de una pena de cadena perpetua para evitar la condena a muerte. Gilbert Merrit, el juez discrepante de la sentencia, señaló que Galie Owens quería demostrar que había reconocido su conducta criminal y estaba dispuesta a declararse culpable, pero no se lo permitieron, y eso podría haber llevado al jurado a perdonarle la vida.

En Estados Unidos se han ejecutado 1.207 hombres y 11 mujeres desde 1977. Tennessee llevó a cabo en el año 2000 su primera ejecución en cuarenta años y desde entonces hasta aquí ha perpetrado otras cinco. En lo que va de año se han ejecutado a treinta personas en todo Estados Unidos.

Actualización: El gobernador del Estado de Tennessee, Phil Bredesen, ha conmutado la pena de muerte a Galie Owens utilizando una prerrogativa especial de su cargo. Información obtenida gracias a Matroski.

2 comentarios:

Matroski dijo...

El estado de Tennessee conmuta la pena de muerte a una mujer http://www.europapress.es/internacional/noticia-estado-tennessee-conmuta-pena-muerte-mujer-20100715075111.html

Jack Daniel's dijo...

Matroski: gracias por la información. Actualizo ahora mismo.