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26 enero 2010

El regimiento Soria 9 no se marchó nunca de Sevilla

Imagen tomada del sitio “El rincón del Soria 9


El Soria 9 es el regimiento más antiguo del mundo. Su creación data de hace quinientos años, cuando tan sólo era una fuerza de auxilio del rey Fernando V para defender al Papa de los franceses.

Uno de esos cinco siglos estuvo asentado en Sevilla, primero en el desaparecido convento de San Hermenegildo, que después se convirtió en cuartel y fue demolido para dar origen a la actual plaza de la Gavidia.

En esta ubicación estuvo más de sesenta años, hasta que en 1957, el año en que yo nací, se trasladó al cuartel de San Fernando, en el solar de lo que hoy es la actual sede de Transportes Urbanos de Sevilla. Allí permaneció hasta el 31 de diciembre de 1995, que fue trasladado a su ubicación actual en Fuerteventura.

El 28 de marzo del pasado año, con motivo de la conmemoración de su quinto centenario, la bandera del Soria 9 ondeó de nuevo en Sevilla para que todos aquellos que sirvieron en sus filas y quisieran desfilasen de nuevo delante de ella.

En la época en la que hice el servicio militar, allá a finales de la década de los setenta, corría una leyenda entre los quintos de los demás cuarteles, como en mi caso, que decía que los ejercicios y maniobras de combate en el Soria 9 se hacían con munición de guerra.

Según se rumoreaba en los corrillos cuarteleros, cuando a los de infantería del Soria 9 les ordenaban tomar reptando una colina en un simulacro, los defensores de la misma disparaban desde la cima con fuego real de una ametralladora montada sobre un trípode a un metro de altura sobre el suelo haciendo un abanico de ciento ochenta grados. El valor, entonces, se daba siempre por supuesto.

Presumía de ser un regimiento cuya fama de mano dura y disciplina férrea nos llegó a hacer creer a los demás que servíamos en otros cuerpos, ingenieros en mi caso, que estábamos jugando a ser airgamboys en vez de a ser verdaderos soldados del ejército español.

Además tenía una banda de música mítica a la que daba gusto escuchar acompañando a los pasos durante la Semana Santa.

Muchos sevillanos, sobre todo aquellos de “ardor guerrero vibre en nuestras voces”, lloraron desconsoladamente aquel comienzo del año 1996 su traslado definitivo a las Islas Afortunadas.

Lágrimas derramadas en vano, porque el Soria 9 sigue en Sevilla practicando a diario el mismo penoso régimen cuartelario que durante los peores años de la dictadura. Lo que ocurre es que todavía no se han percatado.

En el mismo lugar donde estuvo emplazado durante más de medio siglo, allí donde desemboca la antigua carretera de Málaga, camuflado bajo un edificio de apariencia moderna y paredes de chapa plateada, el Soria 9 es hoy una enorme lata de sardinas que se cuece al sol en cuyo interior padecen calamidades impropias del siglo que vivimos una pléyade de hombres y mujeres cuyo pecado capital es la obligación de ganarse el pan de cada día para sus familias.

Porque hoy la sede del Soria 9 en Sevilla no es otra que las flamantes dependencias de Tussam, levantadas sobre los mismos cimientos sobre los que descansó el regimiento en su día. Allí, poco más de una cincuentena de personas, los administrativos, permanecen aislados del mundo y del futuro, con Internet censurado, las cuentas de correo electrónico capadas de manera que no pueden ni enviar ni recibir e-mails al exterior, y buena parte de ellos con las llamadas telefónicas a la calle bajo la obligación de ser filtradas mediante centralita. Como si fuéramos niños traviesos en una guardería hitleriana.

Luego lo envuelven en una parafernalia de palabrería engañosa, donde la calidad jura convertirse en filosofía adornada por todos los flancos con tecnología punta y modernismo, que sólo existe para ser impreso en un papel colorido y embutido en un cuadro que se muestra a los ojos velados de los visitantes desde las paredes del pasillo principal. Que por algo Tussam es la empresa emblema de la ciudad de las personas.

Pero lo que pone en ese cuadro, que cuidan con el mismo celo como si se tratase del Santo Grial, es que todo ese clima de autoritarismo y control exacerbado, obsesivo, desprovisto de sentido común y de la más mínima lógica, es como consecuencia de que existe un señor al frente del regimiento empeñado en que “entonemos el himno sacrosanto” a toda costa, cuando tenemos maldita la gana de cantar.

Un señor que se ha creído a pies juntillas que todas aquellas “almas que son suyas” tienen la obligación, no se sabe por obra de qué divino decreto, de “besar la cruz aquella” que a él le plazca, aunque ninguno de nosotros lo desee. Alguien que está convencido de que por cojones tenemos que ser “la fiel infantería” que jamás pregunta, sino acata, y que “por saber morir, sabrá vencer” cuando le salga de su real y divina gana.

Y si no lo hacemos, no somos “dignos de su honor y de su gloria” y entonces nos vemos abocados a sufrir su temible ira de los tiempos. Y encima no protestes, ni mucho menos se te ocurra utilizar tu única arma; la palabra.

Que dejen de plañir los militaristas sevillanos, porque el legendario Regimiento Soria 9 no se marchó nunca de Sevilla.



4 comentarios:

megustas dijo...

megusta lo valiente que eres y cómo lo haces y consta en acta para todo el mundo. Animo en tu lucha.
Yo hoy siento que he perdido una batalla, el cementerio de residuos radioactivos acabará ubicandose en Ascó(hoy han aprobado 6 personas la candidatura en contra de la gran mayoria de la población) ya verás, no cumplira tampoco esta vez con la premisa que anunció este presidente de este pais, aunque no haya consenso en nuestro territorio, no respetará su palabra y el cementerio vendrá a instalarse aqui, ya veras

Jack Daniel's dijo...

megustas: no es valentía, sino pura necesidad.
En cuanto a lo de Ascó, creo que sería tremendo error.

Anónimo dijo...

David contra Goliat, o Quijote contra los molinos, cualquier símil podría ajustarse para describir tu lucha contra el energúmeno émulo del Soria 9 empeñado en revivir el espíritu de servilismo castrense, de obedencia ciega, en una plantilla que hace muchos años ha hecho la mili. Para algunos, me temo que para muchos, tiempos pasados fueron mejores...
Animo, compi.
Dan

Jack Daniel's dijo...

Dan: como dicen en el argot futbolero, aquí todavía hay partido, amigo. Aún no se ha dicho la última palabra.