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21 mayo 2026

 

La escritora Reyes García-Doncel escribe esta reseña de mi novela Redención en la Revista Estado Crítico.

Amor, culpa y las grietas del relato.




21 noviembre 2025

Mi querida Elena Marqués escribe estas palabras en la revista Estado Crítico sobre mi novela Redención.


El poder sagrado de inventar la realidad





16 septiembre 2025

 En octubre se pone a la venta ni nueva novela, Redención, publicada por Extravertida Editorial. Os dejo aquí la cubierta.


La tenéis disponible en Extravertida Editorial, en Amazon y en la libreria de tu barrio.



09 julio 2024

La danza de los espejos enfrentados



La danza de los espejos enfrentados

Una novela de Gregorio Verdugo

Disponible en Amazon kindle


 

Yo maté a Facundo Varela


Yo maté a Facundo Varela

Una novela de Gregorio Verdugo

Disponible en Amazon Kindle

 

La casa de los gatos



La casa de los gatos

Una novela de Gregorio Verdugo

Disponible en Amazon Kindle


 

24 marzo 2024

Charlas con Leopold

 





Charlas con Leopold es la recopilación de las conversaciones que mantiene el autor con el otro yo que siempre va con él. Decía don Antonio Machado: “Quien habla solo, espera hablar a Dios un día”. Al autor, tirando de modestia, le dio durante un tiempo por hablar con un fraile. No es lo mismo, pero tampoco están los tiempos para exigir mucho. En dichos diálogos, los temas tratados son muy variados, pero siempre aderezados con buenas dosis de ironía y buen humor. Un texto divertido, y no por ello exento de profundidad, que hará reír y pensar al lector.

La tenéis disponible en tres formatos:

Tapa dura: https://www.amazon.es/dp/B0CY4Y49VJ



31 diciembre 2023

Yo maté a Facundo Varela



La novela está ambientada en los años 20 y 30 del pasado siglo en Sevilla, centrándose en el mundo obrero, sindical y anarquista que formaba parte del escenario cotidiano de la ciudad en aquella época. El autor recrea la vida de Facundo Varela, un personaje singular, hijo de funcionario municipal, que sufre dos mutilaciones en su cuerpo durante el transcurso de su vida; una rodilla tullida y la pérdida de un ojo. Ambas, junto con un sinfín de sucesos posteriores, marcarán su carácter para siempre, en especial por su inclinación a ejercer la violencia. Durante su juventud abraza el anarquismo en las primeras décadas del siglo XX y concluye sus estudios de maestro en la Normal de la ciudad. Facundo se ve envuelto en las revueltas populares y convulsiones políticas que caracterizaron aquel tiempo y participa activamente en las mismas. Su vida como enseñante en las escuelas populares y ateneos la conjuga con el pistolerismo imperante en la época. Eso le provoca una serie de dudas y contradicciones que lo acompañarán durante el resto de su existencia. Después de cumplir dos condenas por asesinato y ser liberado de la cárcel tras sendas amnistías, regresa a la ciudad poco antes del Alzamiento. Acaba sus días participando en los enfrentamientos entre los defensores de la república y las tropas sublevadas comandadas por Franco.

Disponible en Ediciones en huida

https://www.edicionesenhuida.es/producto/yo-mate-a-facundo-varela/



28 julio 2021

Soy escritor

Soy escritor. Al menos así lo siento. Hilvano palabras con las que emborrono rimeros de hojas en blanco. Les otorgo vida propia, joder. A los folios, a los cuadernos donde tomo notas —siempre de cuadritos y con el filo derecho de diferentes colores—, y a la pantalla de mi ordenador (un viejo Mac Bock que más pronto que tarde me pedirá la licencia). He publicado hasta ahora dos libros de relatos y dos novelas. Escritos tengo algunos más esperando su hora, y mi cabeza es un hervidero de personajes e historias a las que dar forma. Hasta tengo lectores (gracias a Dios), algunos habitan entre vosotros y me retroalimentáis con vuestros comentarios valiosísimos. Escribir se ha convertido en una necesidad para mí, plasmar en frases pensamientos, emociones, preocupaciones, sensaciones, ilusiones, figuraciones que pululan por mi mente como caballos desbocados, impresiones, divagaciones, paridas, chorradas varias, y un largo etcétera. Es ya como una forma de vida a la que lo único que le falta es convertirse en el suero que sostiene la esperanza del enfermo (a día de hoy lo es solo en el plano místico y espiritual, claro). De esta jodida ocupación u oficio comen muy pocos, casi ninguno diría yo. Y qué te puedo decir de mí, pues lo mismo. Lo demás es parafernalia. A ello hay que sumarle que soy poco dado a zambullirme, cual buzo a la caza del tesoro, en el mundillo literario, y en el cultural en general. Tengo amigos y amigas escritores, sí, y algún que otro pintor, algún músico y un cantante de tangos, pero con ellos lo que prima por encima de lo demás es la amistad y las experiencias compartidas, también la ilusión, cómo no, pero esta última en el grado que cada cual quiere darle. Como dice uno de ellos, aquí, si no tienes padrino, no te comes un rosco. O, como dice una buena amiga y mejor escritora, es un puto milagro que sigamos escribiendo todavía, con lo jodidamente desagradecido que es este mundillo (los tacos son de mi cosecha; ella emplea un lenguaje exquisito). Lo cierto es que dicha necesidad, la de plasmar en vocablos cualquier cosa que pasa por mi mente, se ha convertido en un ejercicio de altruismo al que acabas por acostumbrarte, no sin cierto grado de resignación, es cierto, pero también con la alegría intrínseca de que, cuando concluyes un texto (si es que los textos acaban alguna vez para quien los crea), una oleada de placer te inunda el alma y hace que te sientas otro; uno muy diferente al que fuiste cuando acabaste el anterior trabajo. Porque escribir te transforma, te va royendo el alma, despojándote de capas, hasta mostrarte facetas de ti mismo que desconocías. Es un viaje con un destino incierto que siempre comienza en el mismo lugar: el inmisericorde enfrentamiento a la hoja en blanco. Y de eso, por más que duela reconocerlo, no tienen ni jodida idea los lumbreras de los críticos ni los afanosos de las editoriales. Aún así, amigos, y a pesar de todo, que nunca me falten tinta y papel.


28 junio 2021

Entrevista

 


Josune Sánchez me ha entrevistado en su blog literario. Os dejo el enlace por si os apetece leerla.


Lecthoracompulsiva.com


18 mayo 2021

La casa de los gatos, un porqué.

 

Tenía en la cabeza desde hace tiempo escribir la historia de una saga familiar. Una familia de cuatro generaciones. Una familia que sufre una diáspora por las circunstancias de los momentos difíciles que les les toca vivir. Un linaje de orgullo y de sangre. De casta y coraje. Porque La casa de los gatos es una novela sobre la sangre. Sobre el cauce de la sangre a lo largo del árbol genealógico familiar. Y, por eso mismo, es una historia de amor. La sangre es amor líquido, espeso. El amor a la sangre que fluye por nuestras venas. La sangre del amor. Porque el amor que sangra es el amor vivo, eterno. Y en la familia se mezcla todo, incluso la sangre. Pero lo que de verdad importa es el legado. La leyenda de esa corriente rojiza que une a sus miembros, a veces por caminos inverosímiles.

Para cuadrar la historia necesitaba un antepasado que fuera la simbolización de los antepasados de la estirpe. Ese personaje me lo regaló Rosa Montero en una columna, publicada en El País Semanal hace algunos años, titulada "Vencer a la Invencible". Allí, Rosa contaba las peripecias del capitán Francisco de Cuéllar y su periplo tras la hecatombe de la Invencible. Ella la había leído en un libro de T. P Kilfeather titulado "Irlanda, cementerio de la Armada española".

Solo me faltaba escoger los escenarios para desarrollar la historia. Me decanté por un pueblo perdido en la Castilla profunda, un lugar asolado por el virus de la despoblación para la primera parte. Y por mi barrio, Ciudad Jardín, y su centro neurálgico, la Gran Plaza —en la novela aparece como Plaza Cervantes—, para las dos partes restantes. Sencillamente porque es uno de los lugares más eclécticos y singulares de la ciudad en la que vivo.

Con esos mimbres me aventuré en la construcción del relato. Y veréis. Cuando comencé a escribir esta novela no era el mismo que cuando la terminé. Tampoco era el que soy ahora. La vida es una camino de transformación, de cambio insistente. El proceso de escritura de una novela es algo parecido. Mutas a medida que avanzas en la trama, en la construcción de los personajes, en la ansiada visión del final próximo. En la cuadratura de ese círculo, a fin de cuentas. Ese camino, ese pozo, te cambia. Experimenté muchas cosas mientras la escribí. Sentimientos y sensaciones de diversa índole. Toca temas profundos. Sin teorizar ni sentar cátedra, procurando que los personajes los saquen a la luz con sus actuaciones y sus palabras. La sangre y su legado. La orfandad. La valentía. El coraje. El orgullo. El amor. El tiempo. La lealtad. La amistad. El dolor. La pérdida. Y muchos más.

Me desnudé bastante mientras lo hice. Es bueno desnudarte en lo que escribes. Es como ponerte ante el espejo de ti mismo. Algunas situaciones surgieron de experiencias propias, otras de ajenas, contadas por otras bocas que no eran la mía. Todas tamizadas por el filtro de la ficción. Viví en esa ficción mientras la escribía, formé parte de ella. Era consciente de que un trozo de mí se quedaba en esas palabras, en esos párrafos. Y ahí está, en sus 321 páginas, para quien quiera adentrarse en ella. 







La casa de los gatos

 






04 diciembre 2020



La casa de los gatos es la historia de una saga familiar de cuatro generaciones. La historia se desarrolla a caballo entre un pueblo olvidado de la Castilla profunda y Sevilla. La familia sufre una diáspora por las circunstancias de los momentos difíciles que les toca vivir. Es un linaje de orgullo y de sangre. De casta y coraje. Porque “La casa de los gatos” es una novela sobre la sangre. Sobre el cauce de la sangre a lo largo del árbol genealógico de sus protagonistas. Y, por eso mismo, es una historia de amor. La sangre es amor líquido, espeso. El amor a la sangre que fluye por nuestras venas. La sangre del amor. Porque el amor que sangra es el amor vivo, eterno. Y en la familia se mezcla todo, incluso la sangre. Pero lo que de verdad importa es el legado. La leyenda de esa corriente rojiza que une a sus miembros, a veces por caminos inverosímiles.
Podéis haceros con ella en

En la web de Ediciones en Huida

22 diciembre 2015

El éxito de Podemos en Sevilla capital cuestiona la estrategia de Participa


De los casi 29.000 votos obtenidos en la ciudad en las pasadas elecciones municipales, bajo la marca Participa Sevilla y en confluencia con algunos independientes procedentes de Ganemos, a los más de 81.000 conseguidos en las generales de hace dos días. 52.300 votos más y una subida de más de 11 puntos porcentuales. 



Es el análisis que ofrecen los datos obtenidos por Podemos en Sevilla capital, una subida espectacular que cuestiona seriamente la fórmula escogida para concurrir a las municipales y que casi con toda seguridad tendrá como consecuencia que la crisis entre el Comité Ciudadano sevillano y los miembros de la formación morada que integran la candidatura municipalista se agudice. De hecho, las dos concurrencias que ha vivido Podemos con marca propia ha obtenido unos resultados bastante más alentadores que la fórmula confluente.


Cabe recordar aquí que la formación morada se desvinculó desde el minuto uno de la plataforma municipalista, a pesar de que la apoyó durante la campaña electoral. Las diferencias internas sobre la manera de gestionar la representación obtenida propiciaron esa ruptura, que a día de hoy continúa. De hecho, el Comité Ciudadano de Podemos Sevilla ha efectuado hasta la fecha dos comunicados desvinculándose de la gestión llevada a cabo por los integrantes de Participa Sevilla. 

Fuentes muy cercanas a la dirección nacional del partido han manifestado su preocupación por la situación que se vive en la ciudad de Sevilla en el plano municipal, llegándola incluso a calificar como “nefasta”. A ello hay que sumarle las críticas procedentes de otras plataformas municipalistas de la provincia por su manera de actuar en la Diputación de Sevilla, donde la acusan de haber ignorado un supuesto acuerdo para compartir la representación en dicha institución.

También llama la atención el hecho de que la formación verde morada no pidiera el voto para Podemos en las generales hasta el día 18 de diciembre a las 19 horas, a poco más de un día para las votaciones. O que su portavoz, Susana Serrano, se ratifique en su apuesta por la confluencia con otras formaciones, en relación al éxito obtenido en Cataluña, tan sólo un día después de haber concluido las mismas. 

Tensiones que se han venido agravando desde la constitución del grupo municipal y que propiciaron que Podemos Sevilla optara abrir una línea de comunicación directa con el alcalde, desvinculándose así de la gestión del grupo municipal, y que muchos de los militantes de la formación morada cuestionen en las redes sociales la participación “ligth” de los integrantes de Participa Sevilla en la campaña electoral.

21 diciembre 2015

El centro derecha recupera terreno en Andalucía

No tengo muchas ganas de escribir sobre el tema, pero la conclusión tras un análisis de los datos obtenidos es ésa: el Partido Popular y Ciudadanos recuperan terreno en Andalucía si comparamos los resultados obtenidos por las distintas formaciones políticas obtenidos en las pasadas elecciones andaluzas y las generales celebradas ayer. Lo mismo puede decirse de los resultados que se han producido tanto en la provincia de Sevilla como en su capital. Os dejo los datos y unos gráficos para que cada cual haga su propia lectura.


07 diciembre 2015

La cortina de hierro

Todos los que hemos pasado por una facultad de periodismo sabemos de la importancia del arranque en cualquier pieza informativa. En él se condensa todo; el ritmo, el estilo, el corazón del texto que viene a continuación. Es como el termómetro, el indicador definitivo del conjunto final. De su acierto o no depende en buena medida el éxito de la comunicación.

Imaginad a un joven periodista de apenas 30 años —cualquier licenciado en la materia hoy en día apenas si ha podido desempeñar la profesión a cuyo estudio ha dedicado tantos años— al que encargan un viaje a la Europa del Este en la segunda mitad de los años 50 para que realice una crónica del mismo. Europa se encontraba entonces en el epicentro de la Guerra Fría, transcurridos poco más de diez años de la conclusión de una contienda que la había devastado hasta las entrañas y había dividido el mundo en dos grandes bloques antagónicos, dejando tras de sí millones de muertos y un amplio muestrario de las atrocidades de las que es capaz el ser humano. El encargo, desde luego, no podía ser más cabrón.

En esa situación se vio el joven Gabriel García Márquez en 1957, cuando inició su viaje de 90 días al otro lado del Telón de Acero. La encomienda corría de parte del diario El Espectador de Colombia para publicarlo por entregas, igual que había hecho antes con su incomparable Relato de un náufrago.

El marrón de arrancar un trabajo de tal envergadura —y, sobre todo, hacerlo bien— es acojonante. Puedes pasarte horas y días enteros revisando notas y recuerdos hasta fijar cuál es el punto idóneo para arrancar una historia de tanta complejidad. En ese proceso no pocas veces se roza el histerismo de la desesperación, puedo dar fe de ello. Pero cuando das con él, cuando lo vislumbras entre el amasijo de datos, declaraciones e impresiones que se amontonan en una infinidad de papeles desperdigados por la mesa de trabajo, es como si vieras el paraíso delante de ti. A partir de ahí, todo fluye, todo cuadra como en un puzle ensamblado por una mano divina, y llegar hasta el final de lo que quieres contar se convierte en un ejercicio placentero. Un orgasmo sin final de las palabras y las frases conjuntadas como si de un pequeño universo se tratara.

Este conflicto, que a tantos nos ha proporcionado innumerables dolores de cabeza, el joven Gabriel García Márquez lo solucionó así:

“La cortina de hierro no es una cortina ni es de hierro. Es una barrera de palo pintada de rojo y blanco como los anuncios de las peluquerías. Después de haber permanecido tres meses dentro de ella me doy cuenta de que era una falta de sentido común esperar que la cortina de hierro fuera realmente una cortina de hierro. Pero doce años de propaganda tenaz tienen más fuerza de convicción que todo el sistema filosófico. Veinticuatro horas diarias de literatura periodística terminan por derrotar el sentido común hasta el extremo de que uno tome las metáforas al pie de la letra”.

Ahí queda, escrito con simplicidad para quienes hayan olvidado aquella primera lección de las Facultades de Periodismo. Como dice mi amigo Juanjo Cerero, el que escribe bien sólo sabe escribir bien.

01 diciembre 2015

La metáfora fatal de Abengoa

“Abengoa está inventando en Sevilla la energía del futuro”. Lo decía a mediados de julio pasado el entonces consejero delegado de Abengoa, Santiago Seage, —hoy al frente de la filial Abengoa Yield Plc— en el Foro Tejiendo Industria, que organizaron el diario ABC y Cobre Las Cruces. Es eso precisamente lo que parece que peor ha tejido Abengoa; su futuro. Algo que indudablemente afectará y de una manera impactante a la comunidad en la que residimos y a esta ciudad. ¿Quién no tiene un familiar, un amigo, que no trabaje o haya trabajado en Abengoa?. Casi nadie. 

Con el escándalo de Abengoa está sucediendo lo mismo que describió Gabriel García Márquez con respecto a la propaganda que se realizaba durante la guerra fría sobre el telón de acero. “La cortina de hierro no es una cortina ni es de hierro. Es una barrera de palo pintada de rojo y blanco como los anuncios de las peluquerías”, escribía en uno de sus artículos. Y añadía más adelante: “Veinticuatro horas diarias de literatura periodística terminan por derrotar el sentido común hasta el extremo de que uno tome las metáforas al pie de la letra”.

Nos estamos tragando la metáfora tal cual, teledirigidos por unos medios que cuentan la parte de la historia que más le conviene según sus intereses más inmediatos, que no suelen coincidir nunca con los de servicio informativo. Aquí cada cual cuenta el relato según qué le vaya en ello, sin preocuparse de aportar datos que ayuden a articular y comprender la verdadera tragedia de rapiña y poder que subyace bajo el hundimiento de la emblemática empresa sevillana. 

La palabra mágica es salvavidas. Hay que encontrar uno con urgencia. Pero para salvar a quién, es lo que me pregunto. Nos venderán con grandes titulares que lo único que importa es el empleo, el bienestar de los miles de trabajadores que dependen de ella a lo largo y ancho del mundo. No es cierto, hay otros intereses más importantes por encima y uno de ellos es la vergüenza de estos políticos que han permitido —y algunos hasta colaborado y cobrado millonadas por ello— que se llegue a esta situación.

Ahora es como si nadie supiera hasta hace unos días lo que estaba ocurriendo en Abengoa, como si una crisis de tal magnitud hubiera estado sumergida a la realidad y su explosión los hubiera cogido a todos por sorpresa. Mentira. Los políticos, de todos los colores, sabían perfectamente lo que sucedía y continuaban regando con dinero público las arcas de una empresa gestionada desde la ética miserable de la codicia. Buena parte de ese dinero regresaba vía puerta giratoria al bolsillo de más de uno de ellos. Lo mismo ocurre con los sindicatos, para quienes los trabajadores de Abengoa y sus medievales condiciones de trabajo —denunciadas hasta la saciedad por muchos de los que las han sufrido— acaban de nacer estos días. 

No sólo la banca y el Gobierno regulador son los únicos culpables, sino todos aquellos que aportan su granito de arena para sustentar un sistema en el que una empresa sin las subvenciones y las adjudicaciones públicas prácticamente no tiene futuro y es inviable de partida (nada más que hay que leerse los sumarios de los más sonados casos de corrupción para comprobarlo). Todos los que a través de la política y sus bajos fondos han hecho que esta sociedad se sustente sobre un clientelismo miserable en beneficio unos cuantos privilegiados y sus intrincados aparatos de poder. Son ellos quienes tienen que mirarse ahora al ombligo ante una crisis de estas características. Porque el escenario que va a quedar tras la batalla va a ser horrible y las verdaderas víctimas no llevarán sus nombres, ni estarán tan bien arropados como ellos.

Por eso no me sorprende que se clame al cielo para que venga el dinero como sea, porque cualquiera que sea el método que utilicen lo vamos a acabar pagando todos de nuestros bolsillos y a quienes menos va a alcanzar será a los más débiles de esta tropelía. Por eso hay medios que no dudan ya en calificar la catástrofe “cuestión de Estado”, tras haberse llevado años alardeando de las bondades de Abengoa, y se quedan tan panchos sin que se les caiga la cara de vergüenza. Otros incluso miran para otro lado cuando se abordan las condiciones de trabajo de tanta gente o sitúan las numerosas denuncias en la leyenda del país de  nunca jamás sin ruborizarse.

Claro que es cuestión de Estado, de un Estado de Derecho que permite que se realicen este tipo de ejercicios de rapiña y ambición y que sus verdaderos culpables no sólo salgan indemnes, sino indemnizados con cantidades millonarias. Sin duda que lo es. Pero ninguno exige la depuración de responsabilidades de forma ejemplar en los tratamientos informativos que he visto sobre el asunto. Es más, parece como si quisieran hacernos creer que de un naufragio de esta envergadura —con tantos pasajeros flotando en el océano, con el agua al cuello y sin botes salvavidas—, sólo son responsables el azar y la mala suerte. Porque ahora de lo que se trata es de que nos traguemos la fatal metáfora al pie de la letra.

30 noviembre 2015

La impostura de PSOE y Ciudadanos en la lucha contra el cambio climático en Andalucía

Todavía resuenan los ecos de la campaña “que el niño que fuiste no se avergüence del adulto que eres” que lazó la organización ecologista Greenpeace en octubre pasado, en la que solicitaba a los políticos que “sitúen la protección del medio ambiente en el eje de sus políticas”. La campaña, original como pocas, tuvo tal repercusión en los medios y en las redes sociales que los líderes de las formaciones se vieron obligados a contestar desde sus perfiles oficiales.

Albert Rivera, candidato de Ciudadanos, respondió a través de Twitter al requerimiento de la organización ecologista con un tajante “acepto el reto. Cuidemos, con hechos, de nuestra casa común, La Tierra”, mientras que el líder del PSOE, Pedro Sánchez, contestó con la frase “Y ese es mi compromiso. Vamos a hacer un país más habitable y sostenible”, acompañada de una fotografía en la que figuraban algunas medidas al respecto de su programa electoral. Esto es lo que se sostiene de cara a la galería, la impostura. 

Entre bambalinas, donde se cuecen los entresijos del poder, la cosa suele ser bastante diferente, cuando no diametralmente opuesta. Es lo que ha sucedido en Andalucía, donde el PSOE —que en el colmo de la desfachatez encima se ha sumado a la Marcha Mundial por el Clima— gobierna con el apoyo de Ciudadanos. El pasado martes se celebraba en el Parlamento Andaluz la sesión de ponencia del Proyecto de Ley que modifica la Ley 7/2007 de 9 julio, de Gestión Integrada de la Calidad Ambiental de Andalucía. 

Durante su transcurso, los dos partidos integrantes del pacto de Gobierno, con el inestimable apoyo del PP andaluz, votaron juntos para no incluir una enmienda de Podemos que planteaba la inclusión de una Disposición Adicional segunda sobre “medidas excepcionales en materia de explotación de recursos naturales en suelo no urbanizable”, basada en una propuesta de la Plataforma Ciudadana Torreperogil Libre de Fracking.

Según ha informado hoy dicha Plataforma en un comunicado público, la citada enmienda pretendía impedir “el aprovechamiento, investigación o explotación de hidrocarburos, sea cual sea la técnica empleada, en atención a sus efectos negativos sobre las características geológicas, hídricas, ambientales, paisajísticas, culturales, patrimoniales o socioeconómicas” en este tipo de suelos en todo el territorio andaluz.

Con ello se pretendía paralizar los permisos de explotación de hidrocarburos vigentes —Ulises 2 y 3 3n Jaén y Penélope en Sevilla— y también los que están en trámite de autorización —en las provincias de Jaén, Córdoba, Sevilla y Cádiz, a lo largo de todo el valle del Guadalquivir—. La Plataforma basaba esta petición en la “evidencia de los perjuicios” que la explotación de este tipo de combustibles tienen para el cambio climático en una comunidad como la andaluza, “especialmente castigada por su frágil situación geográfica”.

Los ecologistas explican en su nota que las emisiones de metano, altamente superior al CO2 en la producción del efecto invernadero, que se dan en todo tipo de explotación de hidrocarburos, —fracking, fracking de bajo volumen o convencional—, “son claramente incompatibles con el cumplimiento de cualquier objetivo de control del aumento de la temperatura global del planeta en las próximas décadas que pueda ser aprobado en la Cumbre del Clima de Paris”. A ello hay que sumarle que nos encontramos “en una de las zonas de la Tierra que va a sufrir de forma más acusada las consecuencias del citado calentamiento global”.

La Plataforma Ciudadana Torreperogil Libre de Fracking entiende que si los combustibles fósiles son la mayor amenaza para el calentamiento global, “no tiene ningún sentido seguir adelante con proyectos de investigación para averiguar la posibilidad de poner en marcha la explotación de dichos recursos”, ya que compromete “gravemente nuestra supervivencia, más aún cuando existen en nuestra comunidad autónoma un buen número de alternativas energéticas limpias y renovables”, que pueden ser decisivas para alcanzar nuestra soberanía energética.

Como bien dice el refrán, del dicho al hecho hay gran trecho.

Marcha en el Aljarafe contra el cambio climático



En el día de ayer, domingo día 29 de noviembre, y con motivo de la Cumbre por el clima de París COP21 que ha dado comienzo hoy, tuvo lugar en Tomares la concentración “Aljarafe energía 100% renovable y limpia”, convocada por la Plataforma Alianza por el Clima y enmarcada en la “Marcha Mundial por el Clima”, que registró ese mismo día más de 2.500 eventos repartidos en más de 150 países.

Al acto asistieron alrededor de 200 personas y se desarrolló en un ambiente festivo y muy colorido en el que participaron también los grupos municipales de la oposición, PSOE, IU, y Sí se puede Tomares.

Niño y mayores elaboraron carteles alusivos al cambio climático y en defensa de las energías renovables y realizaron un reportaje gráfico que se prolongó a la misma fuente de la Rotonda del Agua —Aljarafesa— y que se hizo llegar a las organizaciones convocantes para su envío a la Cumbre en París.

Tras una hora de concentración, se hizo lectura de un manifiesto por el clima y las energías renovables en el que se denunció el llamado “impuesto al sol”, que grava en España el autoconsumo energético y perjudica notablemente el desarrollo de las energías renovables en nuestro país.

Se acordó así mismo, por los todos los grupos municipales de la oposición, llevar hoy lunes al pleno del Ayuntamiento de Tomares una moción de adhesión al manifiesto del Aljarafe frente al cambio climático.