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15 agosto 2008

Violencia de género con gusto


“¿Qué hacemos, entonces, con esas hembras complacientes que, sin tener miedo de su pareja aunque ésta les pegue, y usando su libre voluntad, piensan que unos apalizamientos de vez en vez les merecen la pena porque a cambio ellas sienten esa íntima satisfacción o comodidad de seguir el tradicional "rol" pasivo, subalterno, el inconfesado placer del sometimiento, de cumplir órdenes sin pensar, tan oscuro pero tan real?”

Todo un tesoro de reflexión de este tío con cara de trasnochador resacoso. Se ve que a algunos no les sienta demasiado bien tomar a deshoras. El tipo se llama José Antonio Martínez-Abarca y se quedó tan pancho cuando vomitó este profundo pensamiento trascendental para el futuro de la humanidad.

Esperamos que la próxima sea una incursión profunda y moralizante en la ancestral teoría del cristianismo de “poner la otra mejilla”. Seguro que llega a la conclusión de que hay que dilapidar a todos los cristianos.

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