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10 noviembre 2009

La Iglesia Católica castiga a Sevilla

Se va un tipo que ha sabido congeniar con el espíritu de la gente de Sevilla, un hombre que, sin renunciar a sus más profundas creencias, ha sabido hacer del diálogo y de la tolerancia su seña de identidad, ganándose de esa manera el respeto y la simpatía de todos los sevillanos.

Y como premio, la Iglesia ahora nos envía a un ultra purpurado que no ha hecho más que llegar y, sin conocer todavía a la gente con la que tiene que convivir, ya está lanzando al viento proclamas que sólo buscan la confrontación y el enfrentamiento, al más puro estilo de Rouco Varela.

No sé que habrá hecho Sevilla para merecer tal castigo.

Me quedo con el contenido del comentario número tres a la noticia, que suscribo en su integridad.

“Yo soy de una familia profundamente religiosa y he elegido la opción de no profesar esta religión. ¿No merezco yo y mis hijos que se nos respete?”

Algunos cardenales deberían preocuparse por ser más humildes y dignos del hábito que llevan antes de ponerse a lanzar bravuconadas estúpidas.



2 comentarios:

Anónimo dijo...

Comentar lo religioso es comentar lo irracional. Es un club de personas dogmáticas, poseedoras de la verdad "absoluta": sólo ellos tienen razón, de lo contrario no sería religión. ¿Qué se puede esperar? Se enfrentan con éxito (2000 años llevan en el chollo)a cualquier cosa que ponga en entredicho su poder (terrenal, por supuesto). Lo aconsejable sería exigir a los poderes públicos (los que elegimos nosotros cada 4 años)que hagan realidad lo que dice la Constitución: que España es un Estado laico, y dejen que el "club" lo mantengan sus "socios", como se hace con cualquier otro club. Y se limiten, no a imponer su "moral", sino a opinar como cualquier ciudadano. Así no estaríamos pendientes de lo que diga un cardenal retrógado, como no lo estaríamos de un presidente de club de pesca retrógado.

Jack Daniel's dijo...

Anónimo: Pues sí, lo que jode es que encima tenemos que mantenerlos y tantas otras cosas en las que estos sanguijuelas salen beneficiados por la cara.