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12 febrero 2009

El crimen de los muflones


En España, la coherencia es el único deporte que nunca se practica hasta las últimas consecuencias. Sólo hay que echar un vistazo cada mañana a los titulares de la prensa para comprobarlo.

Cuando jueces, ministros, policías y políticos de todos los colores del espectro ideológico se dedican a poner en práctica el deporte por excelencia del anterior dictador (amén del propio Rey) y se reúnen en fincas privadas para darse a la glotonería de abatir doce muflones, cuyo único delito era encontrarse en libertad sin cargos por los montes, ajenos por completo a la turbulencia de la vida política, para toparse con la muerte por balazo certero y sin juicio previo.

Cuando la política económica imperante es la de “coge el dinero y corre” y se pretende tapar el esperpento de los empresarios y los políticos que se autoproclaman más patriotas corriendo con el saco lleno y salpicados de mierda hasta las cejas, mediante la comedia irrisoria de una cacería organizada por uno de ellos donde, aparte de pasaportar muflones inocentes a la otra vida, parece que se da cita lo más granado de la clase privilegiada de este país en una dulce mezcolanza de colores e ideologías como si tal cosa.

Cuando los integrantes de una misma familia se espían los unos a los otros pasándose por el forro de las cacicadas todos y cada uno de los derechos fundamentales que ampara la Constitución que nos rige y luego se pretende que todo quede en un juego de niños traviesos que no sabían lo que hacían o en un acto de brujería que no se la cree ni el más tierno de los infantes.

Cuando aquí nunca pasa nada nuevo, que no sea que los de siempre se lo llevan calentito y sin esfuerzo y que los otros, también como siempre, pagan con elevados intereses las bufonadas históricas y las cacicadas gloriosas de los primeros.

Es entonces cuando la coherencia impone la necesidad imperiosa de tomar un baño de decoro y dignidad públicas, un ejercicio de limpieza general que permita que los ciudadanos sigamos creyendo en la democracia como sistema válido para entendernos y gobernarnos entre nosotros.

Un ejercicio de purga en los partidos políticos de vividores y listillos cuyo único interés es engordar la propia faltriquera en detrimento del erario público y hacerlo sin complejos y con contundencia. Buscar excusas para eludir el golpe no tiene sentido ni fruto ninguno y, además, es de cobardes.

Y hay que prohibir las cacerías por decreto, que la peña cuando el gatillo está caliente es cuando más pierde los estribos. Porque al final, la crisis económica de un país que se tambalea y la crisis política de un partido con demasiado apego al poder y al abuso, la crisis institucional de un Estado en el que cada vez cree menos gente, la crisis de las crisis, la pagan los muflones, intrépidos culpables de todos los males patrios a causa de sus saltos escabrosos.

Ya sólo me falta enterarme de que el párroco del pueblo también acudió a la cacería para presumir de su puntería infalible, cosa que tampoco me extrañaría.

Total, si hasta los supuestamente de izquierdas le dedican calles al fundador de Opus. Cómo vamos a encontrar coherencia política en un país como este. Los únicos que la tienen, visto lo visto, son los pobres muflones.

6 comentarios:

i met you dijo...

pues si!

que ascoooo! y lo peor de todo es que lo pagamos de nuestros bolsillos.

la coherencia de los muflones!! jejeje!

besos

pd: como anda españa, no cambiaremos nunca, si cada vez nos parecemos más a un república bananera y no por la república sino por el baile de las bananas.

Gregorio Verdugo dijo...

I met you: es que manda cojones que al final el pato lo paguen los muflones.

Anónimo dijo...

Y lo mejor de todo es que nadie de esa Derecha democrática comentó la excelente puntería del Borbon en su viaje a tierras exsovieticas contra Mitrofan, ese oso que algunos decian que estaba ebrio de vozka y miel, y de camino podían haber recusado al que le organizó tan valiente y arriesgada cacería.

Gregorio Verdugo dijo...

anónimo: ése te aseguro que donde pone el ojo pone la bala, si el blanco se está quieto claro.

Anónimo dijo...

Lo que realmente le molesta al PP no es que Garzon estuviera en la cacería con Bermejo, sino que el monopolio de negocios en las cacerias se esta desclasando. Si los socialistas van de caza puede llegar un momento en que veamos a alguno optando al sillon apostolico. Bono puede estar en ello, de ahí su interes por la placa de sor maravillas, tiempo al tiempo.

Gregorio Verdugo dijo...

anónimo: visto lo visto, ya no me extraña ni sorprende nada.