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28 julio 2009

El Partido Popular y el cuento de la buena pipa

Rafael Maluenda, portavoz adjunto del grupo Popular en Les Corts, se quejaba el otro día, en manifestaciones realizadas a Europa Press, de que los populares valencianos son víctimas de una persecución por parte del PSPV.

Porque no es lícito “perseguir” a quienes aceptan regalos más que sospechosos que primero niegan, como Pedro, y de los que luego son incapaces de encontrar las facturas.

No se puede acosar a quienes aparecen reflejados en las anotaciones de Cajas B escondidas a conciencia en pisos de seguridad de alcurnia en las zonas nobles de las grandes ciudades. Porque, a fin de cuentas, eso está al alcance de cualquier ciudadano medio. Como el tener un contable mudo que no sabe de las anotaciones que él mismo realiza de su puño y letra.

Y no digamos de las esposas de los currantes de a pie que, hartas ya de recibir bolsos de Louis Vuitton por navidad como gentileza de los empresarios que explotan a sus maridos, han decidido pasarse a mansalva a la más humilde y práctica riñonera.

Porque, no nos engañemos, la realidad de este país está distorsionada por el caleidoscopio distorsionador de los medios, que se empeñan en ocultar que quienes en realidad reciben las comisiones, pagos en especie o sobornos en metálico, de los empresarios por obtener contratas millonarias de ciertas administraciones locales y autonómicas no son otros que esos currantes desalmados que ahora se niegan a aceptar que se abarate su despido tras años de amasar inmensas fortunas.

No sé como alguien en su sano juicio puede dudar todavía que una trama corrupta con una estructura sólo al alcance de las más experimentadas redes mafiosas no puede estar al alcance más que de gente tan ruin como esa pléyade de trabajadores insolidarios que les están haciendo pagar la crisis a los pobrecitos de los empresarios.

Tal vez por eso, el Partido Popular, valedor de las causas justas y de los necesitados allá donde sea necesario, se ha erigido en defensor ultramontano de esa clase tan vapuleada y poco reconocida, la misma que paga los sobornos y comisiones sin que nunca les salga una mancha en el traje de la dignidad y la vergüenza.

Y qué mejor manera de iniciar una cruzada de tal calibre que ejecutando de forma sumarísima al mensajero, primero solicitando su ingreso en prisión y luego acusándole de vituperar la libertad de expresión, que para eso el máximo representante de la clase empresarial española y algunos de sus más destacados representantes se han dejado caer, y de qué manera, a la hora de pasar el cepillo popular, a pesar de que, con tal de no desvelar esas menudencias sin importancia, se vean obligados a que encontrar las engorrosas cuentas de una simple fundación se convierta en una tarea más difícil que probar la existencia de dios.

Total si ya casi se da por infalible aquella máxima de que en este país cuanto más robas más prestigio social obtienes.

Debe ser que la leyenda de que el trabajador la única Caja B que conoce es el recóndito rincón del cajón escondido en el fondo del armario donde guarda los cuatro duros indispensables para salir de un apuro inesperado es más mentira que el cuento de la buena pipa.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Total si ya casi se da por infalible aquella máxima de que en este país cuanto más robas más prestigio social obtienes.

Cierto, que me lo digan a mí que llevo años de juicios contra el PSOE andaluz por negarme una plaza de funcionario y mira dónde están Chaves y su hija...

Jack Daniel's dijo...

Anónimo: si empezamos a hablar de enchufismo y privilegios, entonces no acaberíamos nunca.