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12 septiembre 2011

Mejor que el general Tena no hubiera tenido quien le escribiese

El Alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, ha nombrado a un comandante de caballería en la reserva Defensor del Ciudadano del Ayuntamiento. Desconocía que los derechos ciudadanos estuviesen tan mal en esta ciudad como para tener que nombrar a un militar para defenderlos. Pero en Sevilla hace mucho tiempo que ya nada sorprende.

Se da el caso de que José Barranca López, comandante de caballería en la reserva y profesor del Centro Andaluz de Estudios Empresariales (Ceade), no es un militar cualquiera, sino que tiene la fea costumbre de apoyar a generales defensores del ruido de sables en los cuarteles y de amenazar con inmiscuirse ilegítimamente en el poder legislativo, cuya soberanía reside en el pueblo.

El comandante apoyó el 18 de enero de 2006 mediante una carta titulada “Mi respetado general” al entonces teniente general José Mena, jefe de la Fuerza Terrestre del Ejército de Tierra, quien durante la celebración de la Pascua Militar defendió la posibilidad de una intervención de las fuerzas armadas si se rebasaban los límites de la Constitución (a su juicio, claro) en pleno debate del Estatuto de Cataluña. Mena fue destituido por José Bono, por aquel entonces Ministro de Defensa, por generar “alarma social” y por considerarse sus palabras (y con razón) como una amenaza de intervención en el poder legislativo. Una amenaza de asonada, vamos.

La carta es un magnífico ejemplo de casposa literatura castrense decimonónica en toda su extensión. “Mi general: somos muchos los españoles que pensamos y estamos unidos a usted en estos momentos. Desde estas letras, mi respeto y apoyo más sincero” le escribe con solemnidad de cuartel, además de dar un soberano repaso al gobierno democrático de la nación, cosa por otra parte legítima.

Pero lo peor de todo no es lo que dijo entonces, sino que preguntado ahora, tras el nombramiento, el comandante se mantiene en sus trece como si nada. “Dije entonces lo que quería decir” ha manifestado sin inmutarse al ser preguntado por El Correo de Andalucía.

Ni que decir tiene que toda la oposición ha pedido su cese inmediato al hacerse público el hecho que había pasado inadvertido para todos, incluido Zoido, quien afirma que desconocía la existencia de tal misiva y que su designación se debe a su condición de profesor en Ceade . No obstante, asegura que le exigirá "eficacia y eficiencia" en su cometido.

Mejor que el general Tena no hubiera tenido quien le escribiese entonces. Porque no vaya a ser que el comandante de la defensa de los sevillanos se tome lo de la eficacia y la eficiencia al pie de la letra y, ahora que los dos partidos mayoritarios se han puesto tan sorpresivamente de acuerdo en reformar la Constitución, considere tal reforma a espaldas de los ciudadanos como un rebase de sus límites y le dé por pegarnos un susto de aupa.



1 comentario:

R. Laó dijo...

Esto me trae recuerdos de hace mucho tiempo, cuarenta y cuatro años para ser más exacto. Estaba en el colegio nacional de la Gran Plaza y cuando el "maestro" no asistía a clase, porque entonces no había profesores sino "maestros", venía a tutelarnos su hijo, por entonces sargento del ejercito, ninguno con carrera docente por supuesto. Cuando se jubiló el tal "maestro" nos pusieron otro como es natural. Esta vez farmacéutico, un adelanto de lo que nos iba a doler la cabeza. Cualquiera valía, a fin de cuentas de lo único que se trataba era de meternos en cintura. Ah! y de que supiéramos cantar correctamente el "cara al sol".

No se puede obviar que la derecha, y la sevillana ni te cuento, es lo que es por mucho que se ponga la piel de cordero. El dizfraz es barato y se le está haciendo jirones a las primeras de cambio.
Y cuidado que si nos despistamos, éstos casposos nos ponen otra vez "la cancioncita".

Pero lo que más me jode es que los ha puesto ahí la propia izquierda con su calamitosa forma de hacer las cosas. Todas menos una, que al parecer la hacían de escándalo.

Así que ahora a tragar con lo que salga de la polvorienta chistera de Zoido, Arenas y compañía. Así aprenderemos para otra vez, o no, porque ya deberíamos saber quienes son y de nada ha servido.

Media güertaaa arrrr!