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13 mayo 2011

Por qué lo llaman debate si quieren decir monólogo

El debate de ayer entre tres de los candidatos a la alcaldía no fue tal, como era de esperar, sino la superposición en el mismo plano de tres discursos hechos a sí mismos por cada uno de los participantes. Tres monólogos en busca de un público que, en ocasiones, se convertían en dos.

Se trataba de llegar al plató, tomar acomodo y soltar cada uno su mensaje, sin importar apenas lo que el contrincante acababa de decir, ni debatir a fondo las propuestas de cada uno, ni nada que se le pareciese.

La prueba más evidente es lo cada vez más ligeros de documentación de apoyo que acuden los políticos a este tipo de eventos. Zoido se limitó a mostrar un cuaderno al que popularizó por sus tapas brillantes y que, supuestamente, contenía su programa electoral. Espadas un par de folios con alguna fotografía y Torrijos ni siquiera eso, sólo se acompañó con el compás de sus manos durante las exposiciones. Estaba claro desde un principio que debate, lo que se dice debate, no iba a ver.

Así las cosas, el falso debate se quedó en una exposición simultánea de mensajes precocinados para la ocasión, poco ágil y con escasas novedades. Espadas y Torrijos se emplearon a fondo en sacar de su guión a Zoido, como en un dos contra uno, pero no lo consiguieron tantas veces como hubieran deseado.

El popular se mostró fallón en algunas ocasiones, incluso se equivocó en una de sus especialidades, el conocimiento palmo a palmo de los barrios de Sevilla. Pero en general, mantuvo el tipo y no lograron que abandonara el eje primordial de su discurso. El “ustedes son más de lo mismo” fue el recurso recurrente y las alusiones a los mandatos de Monteseirín constantes. Zoido intentó dejar fijada la idea de que sus oponentes son los herederos de los errores del actual alcalde y que tienen un programa común. A pesar de ello, en algún momento le fallaron los nervios.

Espadas, en la línea de sus últimas apariciones públicas, estuvo solvente en la utilización de los tiempos, lanzando las propuestas de manera concisa y sin ambages, sin apenas criticar a Torrijos, que le lanzó un par de perlas a lo largo del debate, y focalizando su discurso en su principal oponente, el candidato popular. Fue el que menos abusó de la duración de los turnos, lo que puede suponer un contratiempo, pero también transmite una mayor sensación de seguridad. Para qué emplear más tiempo si lo que pretendes decir lo puedes hacer breve y directo. En ese aspecto, acertó.

Torrijos, sentado entre sus dos oponentes, desplegó su discurso habitual, con carga de profundidad ideológica incluida. Despachó para Zoido, pero también para Espadas y enumeró, como viene siendo habitual, la retahíla de logros conseguidos en el último mandato, que sin el impulso de Izquierda Unida hubiesen sido imposibles. Es sin duda el que más se esfuerza en poner en valor lo conseguido por el actual equipo de gobierno, a pesar de que es la parte minoritaria del pacto.

En resumidas cuentas, unos soliloquios que poco esclarecieron a quienes aún dudan qué papeleta han de introducir en la urna. Algo que con este tipo de formato ya viene siendo reiterativo y cansino y que aporta poco o nada a la hora de que la opinión pública tenga un conocimiento razonable de lo que proponen los candidatos. De seguir así, mejor que los trasladen directamente al plató del Club de la Comedia.



3 comentarios:

Anónimo dijo...

Es cierto que los debates tan encorsetados restan fluidez y disminuye la atencion de los televidentes, pero son las reglas que los mismos partidos pactan, quizas buscando una mayor claridad en las exposiciones, aunque la monotonia puede hacer que no contribuya demasiado a la esencia de la democracia que es la confrontación civica de las ideas.
Sin embargo, esta campaña electoral nos ha ofrecido la oportunidad de poder tener un día de reflexion inesperado como consecuencia del desgraciado seismo de la localidad murciana de Lorca. El jueves, los partidos politicos decidieron suspender todos los actos como medida de respeto por las victimas del terremoto. Y esas 24 horas deberia habernos hecho pensar en la fragilidad de la vida humana, en el sentido de la misma y de la necesidad de construir uns sociedad mejor que procure la felicidad de todos. Pero parece ser que no será así. la periodista Isabel San Sebastian, neoliberal ella, se suelta la melena en Telemadrid dicendo que "al menos el terremoto servirá para reactivar el sector de la cosntrucción en Lorca". Nada como una catastrofe que ha sesgado vida humanas para seguir haciendo negocios. Podría haber dicho tambien que gracias a la catastofre nuclear en Japon se ha reactivado la venta de agua embotellada en los pueblos afectados. Siempre ese concepto liberal de hacer negocios allí donde se constata que hay necesidades humanas. Pero con ser esto grave, una ciudad de catalunya, ese jueves de inopinada reflexion,amaneció sin sobresaltos para la poblacion inmigrante. Hablo de Badalona, donde el partido de la derecha (PP), en el cual milita el alcaldable sevillano Zoido, que todos sabemos que no es ni de derechas ni de izquierdas, esgrime esloganes xenofogos culpabilizando a los inmigrantes de todos los problemas de esa ciudad. Ese día, los que llegaron a esas tierras para contribuir a hacerla mas prospera, podian pasear por sus calles sin que ningun nativo les mirara con recelo. Suspender un dia la campaña electoral en Badalona ha supuesto un alivio para muchos de sus habitantes. Ese día no se repartió folletos con la pregunta ¿ es seguro tu barrio? que incluye fotos de personas inmigrantes. El PP es igual en todas partes, lo que ocurre es que en Badalona lo muestra, y en otras partes tiene esa agenda oculta que si llegan al poder la pondrán en practica. Un saludo.

Jack Daniel's dijo...

Anónimo: es cierto que ese día extra de reflexión bien puede valer para plantearnos muchas cosas, como por ejemplo esos execrables casos de utilización de la desgracia ajena en beneficio propio que has expuesto. Lo que no acabo de pillar es qué tiene que ver con cómo ha ido o no un debate. Creo que me he perdido algo.

jos4e dijo...

Nustros políticos cada vez necesitan hacer menos para conseguir sus votos dada la calidaz de los votantes, una sociedad que se muestra muy pasiva con ellos y, que pese a las corruptelas de un bando y de otro, siguen llevando en sus listas a delincuentes imputados en procesos abiertos como si tal cosa, y lo peor de todo que hay gente que les seguirá votando.
En definitiva, tenemos los politicos que nos merecmos por ser tan permisivos con ellos...