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08 marzo 2011

De lo que adolece la "solución" Espadas

Este fin de semana pasado, la prensa publicó el plan de viabilidad para Tussam que tiene elaborado el candidato socialista a la alcaldía de Sevilla, Juan Espadas. Mediante su implantación pretende lograr la estabilidad necesaria para que la empresa pueda afrontar con posibilidades su futuro como ente público. Algún medio lo ha bautizado como “la solución Espadas”.

El proyecto está basado en tres ejes básicos para transformar la triste realidad de la compañía y acometer las reformas necesarias para ganar competitividad y presencia real en el conjunto de la sociedad sevillana. Dichos ejes son el incremento de las inyecciones de capital municipal, insuficientes dadas las condiciones en las que el Ayuntamiento obliga a la empresa a realizar su labor, la revisión y mejora del servicio que se presta y las modificaciones en el convenio colectivo para reintegrar a los eventuales que están en paro y garantizar la viabilidad de la empresa.

En lo referente a las aportaciones económicas, la solución Espadas pasa por incrementar la contribución municipal hasta cubrir el 50% del coste del servicio. A esto habría que añadir las cantidades que se obtengan por la implementación de nuevas vías de ingresos atípicos, por la venta del solar del Prado de San Sebastián, que se destinaría en su integridad a saldar deuda y el aumento de las aportaciones del Consorcio de Transporte Metropolitano.

En lo relativo a la reestructuración del servicio que la compañía presta a los ciudadanos, la estrategia pasa por reconsiderar el actual mapa de líneas, el mismo que se diseñó para afrontar la Exposición Universal de 1992, incrementar la implantación de plataformas reservadas hasta 55 kilómetros y extender a toda la ciudad el sistema de prioridad semafórica.

En último lugar, en el tema dedicado a las condiciones laborales recogidas en el convenio de la empresa, plantea dos alternativas: la reducción en un 5% de las retribuciones o el aumento de tiempo efectivo de trabajo y el cambio por descansos de todos los excesos que puedan ser susceptibles de cobro en metálico.

Referido a este último apartado, cabe recordar aquí que los sindicatos con implantación en la empresa, CC.OO, ASC, SITT y CGT, entregaron ayer una propuesta a los partidos políticos donde ofertan reducir los costes en 4,5 millones de euros anuales, aceptando recortes de cara a garantizar el reingreso de los eventuales y la viabilidad futura de la empresa.

Es de rigor reconocer el loable esfuerzo del candidato socialista, Juan Espadas, por alcanzar una solución consensuada a la situación de Tussam. A fuerza de ser sinceros, su dedicación y preocupación en este asunto son de agradecer.

Sin embargo, dada la gravedad de la crisis en la que esta sumida la empresa, es hora ya por parte de todos de hablar claro y dar la cara ante los ciudadanos para que todos conozcan la situación sin temor a equivocaciones.

Si se asumen errores en la gestión de Tussam, como hizo el candidato en la entrevista concedida a este blog no hace mucho tiempo, es justo puntualizar que se han producido durante tres mandatos consecutivos en los que la gestión política de la empresa ha estado en manos de miembros de su partido. Ello justificaría de sobra que el esfuerzo y las aportaciones de cada parte tengan que ser equitativas e incluyan a todos, sin exclusión.

Las inyecciones económicas son necesarias para mantener a flote la empresa, ya que se trata de un servicio público deficitario por naturaleza. Si nuestros políticos desean que se preste un servicio de calidad a un precio “social”, tanto para los residentes en Sevilla como para quienes nos visitan, alguien ha de correr con la diferencia que esto supone. Porque no parece justo cargar esa losa exclusivamente sobre las espaldas de los trabajadores mediante su imputación en negativo en las ya lastradas cuentas de la empresa.

Es a los políticos a quienes corresponde buscar las fórmulas para equilibrar dicha balanza, sin que ello suponga las angustias que se están padeciendo hasta ahora a final de mes para cobrar el salario. Resulta de lo más fácil prometer el oro y el moro con tal de captar votos, sin aportar la fuente de financiación para poder cumplir después la promesa.

La propuesta de implementar nuevas vías de ingresos alternativos es interesante si se aborda con la seriedad y el rigor debidos. No es la primera vez que se ponen este tipo de propuestas encima de la mesa. Lo que ha ocurrido otras veces es que ha sido la propia empresa la que nunca se las ha tomado en serio. Todavía resuenan los ecos de aquel aparcamiento para los coches que tienen en depósito los concesionarios en las instalaciones de la Avenida de Andalucía, que iba a dejar un pingüe beneficio anual a la empresa y que, tras construirse, se abandonó cuando ya el cupo estaba comprometido al completo.

Dichas propuestas deben ser abordadas con seriedad y que efectúen los estudios previos necesarios para ponerlas en marcha con garantías para convertirse en verdaderas fuentes de ingresos que ayuden a paliar la delicada situación financiera de la empresa. Al respecto existen varias posibilidades que apuntan como interesantes y que se podrían considerar más a fondo y detenidamente.

La restructuración de la red de líneas y su adaptación urgente a la cambiante realidad de la ciudad es algo que, más que necesario, se antoja vital y que la dirección ha venido postergando de manera continuada y sin motivo aparente. Un estudio riguroso de las necesidades de movilidad de la ciudad y de las repercusiones que va a ocasionar la implantación de la red completa de Metro sería de gran ayuda. Sólo así Tussam podrá adelantarse a los cambios que se produzcan y adaptarse paulatinamente a lo que los sevillanos y la ciudad le demanden en cada momento.

Para complementar dicha medida se hace inexcusable una sustancial mejora en la gestión de la explotación del servicio, tanto en el plano organizativo, como en la implantación de medidas tendentes a hacerlo más racional y eficiente.

En este sentido, el incremento de la red de carriles bus es una herramienta imprescindible, dado que el futuro de la sostenibilidad de la ciudad pasa por un uso masivo y sistemático del transporte público, en detrimento del vehículo privado. Pero se echan de menos medidas como combatir con firmeza la doble fila, la invasión de los carriles bus y el estacionamiento en zonas críticas para la normal prestación del servicio.

Por último, resta abordar la reorganización de las condiciones laborales o salariales de la plantilla para favorecer el reingreso de los compañeros en situación de desempleo y la viabilidad futura de la empresa, por este orden.

Todos parecen coincidir en que es necesario que la plantilla haga una apuesta por la empresa y realice un esfuerzo para facilitar la consecución de ambos objetivos. Sin embargo, en estos tiempos más que nunca, el acuerdo que se alcance debe garantizar sin lugar a dudas que dicho sacrificio del colectivo de trabajadores ha de ser gestionado de manera que no caiga en saco roto.

La plantilla de Tussam ha demostrado reiteradamente que es tan solidaria o más que cualquier otra con la que se la pretenda comparar. De hecho la propuesta presentada a los partidos políticos es una clara muestra de esa actitud. Pero poner en práctica la solidaridad no significa en ningún caso entregar un cheque en blanco a la dirección de la empresa para que haga con él lo que quiera.

Sería inadmisible que, mientras el grueso de la plantilla asume duros ajustes, el quipo directivo de la compañía mantuviera el privilegio de disfrutar de sueldos astronómicos, más propios de los integrantes del Gobierno de una nación. Por lo tanto, dicho plan debe contemplar con claridad meridiana la escala salarial de los directivos con sus respectivos topes y usarse como referencia que el gerente de la empresa debe cobrar un sueldo anual bastante por debajo de las retribuciones que percibe el alcalde de la ciudad.

Además es necesaria la regulación mediante el convenio colectivo de las primas que cobran técnicos y mandos intermedios, más conocidas como “ad person”. Dichos complementos suponen la mayor discriminación salarial existente en el seno de la empresa y a ellos se dedica cada año un buen pellizco de la masa salarial. Para más inri, su asignación radica exclusivamente en las caprichosas manos del gerente de turno, sin que se conozcan ni por asomo los criterios por los que se otorgan.

Si se decide apostar por una nueva etapa en la que prime la transparencia, es imprescindible comenzar por lo que cobra cada empleado de la empresa. Así todos sabrán quiénes son los que más perciben y, por lógica, han de aportar un esfuerzo adecuado en proporción. Es demasiado fácil apelar a la solidaridad cuando uno no se juega nada en el envite.

Una sabia conjugación de los criterios expuestos mejoraría considerablemente la situación de Tussam y permitiría la reincorporación de los eventuales en un corto período de tiempo. Cargar toda la responsabilidad y el peso de las medidas a tomar en exclusiva sobre la plantilla puede suponer un desatino y la mejor manera de garantizar que el plan de viabilidad no tenga futuro ninguno.

La aportación decidida de todos es necesaria para sacar a la empresa adelante y no caben exclusiones. Son los políticos quienes han de transmitir que aquí o se implica todo el mundo, o la empresa carece de futuro. Y Juan Espadas el primero.



3 comentarios:

Anónimo dijo...

Si el futuro de la empresa para que sea viable y para que esta siga siendo pública pasa por inyectarle mas dinero público, jodidos vamos. Ya me dirás de donde quieres sacar mas aporte tal y como están las cosas.
Lo de exigir recortes y transparencia en los megasueldos de los directivos, mas que necesario, es casi imprescindible.
Lo de meter mas gente en plantilla tal y como estan las cuentas, poco probable. Lo sabes tú, lo se yo y lo saben ellos.

Jack Daniel's dijo...

Anónimo: si eso es así, por qué pierden el tiempo y engañan a la gente con falsas promesas.

Jack Daniel's dijo...

Quiero publicar aquí, en forma de comentario, una propuesta que me llega vía correo electrónico de un compañero eventual que debería ser reconsiderada y estudiada su viabilidad.
"Crear un mega aparcamiento en la zona del estadio olímpico y con lanzaderas al centro (Puerta Osario) pasando por el hospital Virgen de la Macarena, puesto que este tiene su aparcamiento saturado. Con el bono mensual se optaría a la opción con o sin aparcamiento, si el bono son 30€ mensuales con aparcamiento 60€, los que no compren bonos mensuales pagarían la hora normal más el billete del autobús, además los aparcamientos directamente gestionados por Tussam. También podrían crear otros aparcamientos similares en los Bermejales y Santa Justa."