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31 julio 2010

Nada de lo que no se pueda prescindir

Por alguna razón que no alcanzo a comprender, mientras los dirigentes de la derecha, cuando alcanzan el poder, se reafirman más si cabe en lo que son, en lo que siempre han sido y en los principios sobre los que esa forma de ser se sustenta, los de la supuesta izquierda suelen acabar abrazando un victimismo casi insultante con tendencia al martirio que les hace renunciar de inmediato a las ideas que les han aupado hasta allí y los torna prácticamente indistinguibles a los primeros. Le ocurrió en su momento a Felipe González y le ocurre ahora a Zapatero.

La izquierda, a diferencia de la derecha, suele llegar acomplejada al poder, temerosa de lo que es, y ese complejo acaba por hacerla renunciar a sus más sagrados principios y abrazar los del opuesto en una metamorfosis tan alambicada como difícil de comprender para unos votantes que se limitan a contemplar escépticos el espectáculo.

Zapatero ha hecho todo en una única dirección: cargar el peso de la crisis sobre los más débiles, sobre los que menos tienen. Ni siquiera se ha permitido la osadía de anunciar medidas destinadas a incrementar las aportaciones de los más poderosos, de las rentas más altas.

La reforma laboral que se ha sacado ahora de la manga va en el mismo sentido. Un atentado en toda regla contra los trabajadores sin precedentes.

Curiosamente, a la derecha esa reafirmación en los orígenes es lo que suele producirle mejores resultados electorales. Mientras que la tendencia a la inclinación hacia el opuesto de la izquierda suele tener el efecto contrario.

Por el camino sólo se van quedando unos cuantos programas electorales incumplidos y un electorado empeñado en cambiar las cosas engañado y con sus ilusiones frustradas una vez más.

Nada de lo que no se pueda prescindir.



La impotencia de Monteseirín con Tussam

Dicen que a fuerza de repetir las mentiras, éstas acaban por convertirse en verdades absolutas. Algo parecido debe pensar Alfredo Sánchez Monteseirín, el alcalde de Sevilla, porque cada vez que tiene oportunidad para apostillar la catastrófica situación económica de Tussam no la desaprovecha.

Monteseirín, que tiene casi agotado su repertorio de eufemismos a la hora de referirse a la empresa municipal de autobuses, ya no sabe qué inventarse cada vez que le ponen delante la incuestionable situación de Tussam. Porque por mucha verborrea imaginativa que tenga un alcalde tan parlanchín como éste, en la mayoría de las ocasiones la realidad acaba superando a la ficción.

Pero hay un denominador común en todo este proceso que ni el alcalde ni su magia ancestral son capaces de disimular por más que ponga todo su empeño en ello; cada decisión que ha tomado con respecto a Tussam no ha hecho sino empeorar la situación de la empresa.

Ahora anda con el cuento a los periodistas de que, a pesar de la horrible crisis que atraviesa y que no tiene viso alguno de mejora, Tussam "está sometida a un plan de saneamiento económico" y que "no puede reducir sus costes sociales y laborales, que son muy potentes y tampoco puede reducir las líneas que prestan servicio".

Se refiere con ello a la última parida que se les ocurrió a ese dúo cómico de economistas de pacotilla formado por el ínclito Guillermo Gutiérrez, antes de que lo pusieran de patitas en la calle, y ese otro crack de la gestión empresarial y de la economía de calado llamado Arizaga.

Dicha revolución keynesiana se ha basado hasta ahora justamente en lo contrario a lo que se predica: la supresión de las líneas 5, 36, E-5 y la nocturna del Bus de la Movida. Una media de un alcance económico para las cuentas de la empresa tan eficaz como pretender minimizar los efectos de un tsunami evacuando el agua a baldazos.

La doctrina económica que el alcalde se empeña en aplicar para “salvar la empresa” es propia de alguien agotado y sin ideas, porque se reduce a un único y universal principio: reducir el nivel de servicio público y recortar, cuando no eliminar de manera unilateral, las aportaciones económicas que el ayuntamiento, como accionista mayoritario de la empresa, está obligado a realizar. En otras palabras, llevar a la empresa a la bancarrota de manera ineludible. Y sin que parezca importarle para nada el hecho de que cuando se suprimen servicios públicos, lo que se está haciendo en realidad es conculcar derechos ciudadanos.

Todas las medidas anunciadas al respecto apuntan al mismo lugar. Así, el intento de eliminar nuevas líneas como la B5 y C5, que tuvieron que salir rápido a la palestra a desmentir ante la reacción de la ciudadanía. O ese pretendido estudio que se está realizando para la reunificación de las líneas 25 y 26 y que ya ha conseguido movilizar a los vecinos del entorno de las barriadas del Cerro y Rochelambert en recogida de firmas para tratar de impedir la cacicada.

Curiosamente todas las medidas propuestas afectan a líneas con servicio a barriadas eminentemente obreras, porque como viene siendo norma en los últimos tiempos, los gobiernos de izquierdas son los más idóneos para recortar derechos a los más débiles para que los intocables estatus de quienes más tienen permanezcan impasibles ad eternum.

Igual algún día el alcalde se arma de valor y es capaz de explicar sin provocar la carcajada bajo qué concepto de avanzada economía se puede llegar a la conclusión de que las líneas que van a los barrios de postín no son deficitarias, cuando los datos que obran en poder de la empresa apuntan a todo lo contrario: en Sevilla no hay una sola línea de autobuses que produzca beneficios. Sin embargo esas líneas ni se tocan.

O desvelar de una tacada el fabuloso truco de magia por el que el Metrocentro se ha convertido en la segunda línea más potente de la compañía, cuando en realidad se trata del recorrido de las cuatro últimas paradas de aquella cantidad ingente de líneas que tenían parada final en Plaza Nueva y que fueron cercenadas en el Prado para mayor gloria y camuflaje del juguetito por excelencia del regidor. Y todo ello con cargo a las arcas de la empresa municipal, que estaba sobrada para ello y más, como se han encargado de demostrar los hechos.

Con estos mimbres sólo cabía esperar este tipo de cestos. Menos mal que el poco tiempo que le queda se empieza a contar por inauguraciones.



30 julio 2010

La irreductible aldea gala de Avenida de Andalucía, 11

«El PSOE ha llevado a la bancarrota a Tussam tras 11 años de gobierno de Monteseirín»

Lo ha dicho Ignacio Flores, concejal de Partido Popular y su representante de dicho partido en el consejo de administración de Tussam, ése que se ha reunido hoy para aprobar un crédito y que se les puedan abonar los salarios devengados a esos supermillonarios de los trabajadores.

Lo dije yo mucho antes en este blog. En Tussam se están saldando viejas cuentas en todos los órdenes y se utiliza impunemente a la empresa y sus trabajadores como rehenes, aunque para ello haya que saltarse la ley y al que la inventó. Ya se sabe que para esta gente, la ley existe sólo si les toca la parte ancha del embudo, para lo demás no hay ley que valga, porque ellos sienten y piensan que están por encima de la ley.

A día de hoy, y a las horas en que escribo este post, los trabajadores de Tussam todavía no han cobrado ni la nómina del mes que agoniza, ni la paga que deberían de haber percibido, según el convenio colectivo vigente, a lo más tardar el pasado día veintidós. Pero a ellos no les va nada en el envite, ellos no tienen la premura del banco con las hipotecas, el recibo de la luz y del agua y el resto de los etcéteras.

Es un incumplimiento flagrante de la ley que afecta directamente a mil quinientas familias de esta ciudad, pero da igual, el caso es joder, pasar factura a una plantilla que se niega a las imposiciones caciquiles y caprichosas de un alcalde al que, si no le das la razón, pasas a ser automáticamente su mortal enemigo.

Muchas de esas familias, la gran mayoría, están soportando como pueden las dificultades, sin levantar la voz, sin “secuestrar” Sevilla, sin molestar a nadie. Tal vez si lo hiciéramos, de nuevo el aparato mediático se lanzaría sobre nuestras yugulares sin dudarlo un momento.

Pero ahora somos buenos, porque no protestamos y aguantamos el castigo que nos impone un ayuntamiento que se ceba con unos trabajadores que no quieren plegarse, que resisten y defienden lo suyo con las únicas armas que tienen a su disposición. Tan sólo le hemos hecho una huelga en Feria, pero deberían haber sido muchas más, hasta desbancarlos de un poder que les viene grande y que utilizan a su antojo y para su exclusivo beneficio personal.

Este alcalde ha perdido la talla moral que le quedaba, si es que alguna vez tuvo alguna, y ha arruinado cuanto ha pasado por sus manos. Luego vendrá el troll de turno a decirnos que algo bueno sí que habrá hecho. Y he de darle la razón; lo mejor que ha hecho es anunciar que no se presentará de nuevo, algo que debió hacer después del primer mandato.

Pero que no se le olvide una cosa a este demócrata sui genéris; aún sin nuestros salarios en nuestras casas, a pesar de haber cumplido con el trabajo que lo genera, siempre existirá allá en los confines del reino, lindando con la frontera de la Avenida de Andalucía, una pequeña e irreductible aldea gala que resiste heroicamente a los envites del dictador.

El César abandonará definitivamente su trono, por voluntad propia o asaeteado a puñaladas por sus incondicionales de siempre, pero la resistencia de esos galos a las imposiciones y a la sinrazón forman parte del genoma de una tribu que está acostumbrada a luchar, porque nunca le han regalado nada y porque sabe, mejor que nadie que están locos estos romanos.

Actualización 10:20 horas: El César no aporta ni una sola solución, no esboza ni una medida, no ofrece ni un razonamiento creíble. Su receta es única e incombustible: optimismo a grandes dosis. Así nos va.



28 julio 2010

El periodismo ante lo diferente

Mónica García Prieto

“Todo esto debería ayudar a cuestionarnos cómo es posible que esa “información reservada”, que sucede a diario ante los ojos de los periodistas, sea manipulada –cuando no ignorada– por los medios. A veces por la propia autocensura del reportero, inseguro a la hora de publicar información procedente del ‘otro bando’ cuando la reacción de ‘los nuestros’ es un rotundo desmentido de los hechos. La mayoría de las veces, porque los jefes de redacción saben gracias a los teletipos lo que está ocurriendo ante los ojos de su periodista y le explica el enfoque que quieren que se imprima a la información que el propio reportero está viendo sobre el terreno. Insultante, pero demasiado común. Y sobre todo, por la censura de las redacciones centrales de los grandes medios, propensas a considerar que cualquier información negativa sobre las tropas occidentales en conflicto es falsa, está tergiversada o es producto de las tendencias proislámicas del redactor.

Desde el 11-S, la presión de los Gobiernos ha convertido a los medios en parte en conflicto. Han separado a los occidentales y musulmanes –y mira que ambos términos son difusos- en “nosotros” y “ellos”. No hay más que mirar los titulares de los medios generalistas para notar la distinción. “Los nuestros”, incluso los militares, son “asesinados” en “ataques terroristas” –qué tiempos en los que, durante una operación militar, los soldados morían en combate– mientras que “los otros”, es decir los afganos, sean combatientes o civiles, “mueren” en nuestros titulares como si un mal aire o un infarto les hubiese costado la vida.

La suerte de un solo soldado occidental acapara portadas, mientras que sólo una media de cien muertos civiles se consideran suficientemente relevantes para ser destacados con un titular propio, más allá de la sección de breves. “Nuestros” militares no son capturados sino secuestrados o raptados –El País lo vuelve a hacer en portada por segunda vez en cuatro días con este titular, Hallado el cadáver de un soldado de EE UU raptado en Afganistán, como suele hacer con el israelí Guilad Shalit –¿dónde han quedado los prisioneros de guerra, una figura imprescindible en las convenciones internacionales que rigen los conflictos?–, mientras que“sus” militantes, presuntos o reales –también conocidos como “los terroristas “–, son “arrestados” en plena ocupación militar de su propio país, cuando no justamente ejecutados por actividades terroristas que nunca se prueban.”

Más en “Nosotros” contra “ellos”.

Juan Espadas debe explicar su modelo de gestión para Tussam

Siempre he defendido desde las páginas de este blog –y cuanto más tiempo pasa lo tengo más claro– que lo sucedido en los últimos años con Tussam responde a una estrategia cuya finalidad es la destrucción progresiva de la empresa hasta la desaparición o su reducción casi al absurdo tras seis décadas de historia y de ser el emblema de la corporación municipal.

El cómo se ha producido el cambio de mentalidad necesario en los políticos responsables de la misma para pasar de defender a ultranza su carácter de servicio público de primera necesidad, a vilipendiarla a diario hasta hacerla aparecer ante la ciudadanía como la responsable de todos los males endémicos de la ciudad es algo que todavía se me escapa, así como las razones que han conducido a ello.

Pero lo que sí tengo claro es que esta metamorfosis degenerativa ha coincidido con un período temporal concreto: los tres mandatos consecutivos de Alfredo Sánchez Monteseirín como alcalde de la ciudad.

Hasta 1999, Tussam subsistía en un cómodo equilibrio presupuestario proporcionado por los contratos-programas que se firmaban periódicamente con el Ayuntamiento de Sevilla. Esta fórmula, hasta hoy la única capaz de dotar de estabilidad a una empresa marcada en exceso por su condición de servicio público, se demostró de una eficacia fuera de toda duda durante sus años de implantación y consiguió que la empresa fuera capaz de soportar los cambios que exigían los tiempos sin apenas contratiempos.

A partir de la llegada de Monteseirín a Plaza Nueva, los contratos-programas desaparecieron como por ensalmo y la gestión de Tussam, más que al gerente de turno, pasó a ser competencia del político que en cada caso el alcalde ponía al frente de la misma, siempre bajo su supervisión y con su beneplácito. Tan sólo cabría reseñar aquí la honrosa excepción de la gerencia de Teófilo Beltrán Serrano, un hombre de dilatada experiencia empresarial, que intentó implantar en la empresa un estilo más moderno y adecuado a los tiempos y que se topó con la incomprensión y oposición de los políticos, lo que condujo a su marcha apenas un año y medio después de haber tomado posesión del cargo.

Ha sido durante esta década larga cuando se han producido las decisiones catastróficas que han llevado a Tussam al borde la quiebra, cuando no a la más absoluta de las ruinas.

Primero embarcando a la empresa en la construcción de unas nuevas instalaciones valoradas en su momento en algunos miles de millones de las antiguas pesetas. Después dilapidando su patrimonio de una manera descarada y absurda, sin que produjera ningún beneficio para las depauperadas arcas de la compañía; se pierden 41 millones de euros que una constructora iba a abonar por los terrenos de las antiguas cocheras en Ramón Carande y se malvende el Edificio de Diego de Riaño, además se renuncia de una forma más que misteriosa al porcentaje de acciones que la empresa poseía del Metro de Sevilla. Todo ello sin que en las cuentas se produzcan los ingresos equivalentes a los desembolsos efectuados, o a las cantidades dejadas de percibir.

Pero lo que definitivamente le ha dado la puntilla a las depauperadas cuentas de la empresa ha sido la construcción del penúltimo capricho del alcalde, el Metrocentro, que ha lastrado sus arcas de manera casi definitiva con una losa que supera los cien millones de euros. Ese lastre descomunal ha terminado por hundir la empresa.

Lo difícil de comprender en todo este embrollo es que se pueda estar de acuerdo con la política del alcalde de impulsar un medio de transporte alternativo, sostenible y limpio, pero no en la forma de llevarlo a cabo y, sobre todo, en la manera de elegir quién soporta el peso de la inversión necesaria para su puesta en marcha. Porque Tussam, técnicamente, no estaba capacitada para soportar una inversión de tal calado sin poner en peligro su propia supervivencia como empresa. Y esto se sabía de antemano. Por eso pienso que responde a una estrategia determinada.

La última prueba de que esta estrategia existe y está perfectamente planificada es el hecho de que, a las fechas que estamos, ningún trabajador de Tussam ha cobrado todavía la Paga Extraordinaria de Julio, cuando ya lo han hecho todos los empleados del Ayuntamiento y los de las demás empresas municipales. Al parecer, desde que Arizaga se hizo cargo del cotarro –otra desgracia más para la viabilidad de la compañía– lo que jamás había sucedido en Tussam se ha tornado en permanente realidad.

¿Por qué esa manera de cebarse con casi mil quinientos empleados?, ¿Por qué siempre tiene que ser el mismo patito feo?, ¿Acaso Lipasam, los bomberos o la policía local no son igual de deficitarias o más? ¿A qué viene esa fijación del gobierno municipal con su empresa de transportes urbanos? No son fáciles de encontrar las respuestas a estas simples preguntas.

En estos días, Juan Espadas, candidato socialista a la alcaldía de Sevilla en las próximas municipales, anda preparando lo que va a ser su precampaña electoral. El eslogan elegido es “Contigo Sevilla”, aderezado con un lema que reza “Nuevas ideas, nuevos proyectos” encaminado a desligarse de la gestión polémica de su antecesor en los últimos años. Espadas todavía no ha entrado en materia, entre otras cosas porque está a falta del visto bueno del federal a su candidatura.

Pero cuando al fin decida hacerlo, Espadas tendrá que dejar muy clarito y cuanto más alto mejor si en esa Sevilla "con él" tiene cabida una compañía que forma parte de la historia de la ciudad y de qué manera. Tiene que explicar con claridad si las mil quinientas familias que viven de esta empresa tendrán una salida coherente y con sentido común a la situación que están viviendo o si se verán solas y abandonadas a la hora de afrontar su futuro y buscar alternativas, como ha venido sucediendo hasta ahora.

Entre otras cosas, porque Sevilla, que es como El Álamo para el PSOE en las próximas municipales y autonómicas, tiene derecho a saber si el alcaldable socialista piensa continuar con la política de destrucción masiva de la empresa puesta en práctica por su antecesor o está dispuesto a abordar el problema con un enfoque nuevo y abierto a diferentes perspectivas.

A todo el que trabaja en Tussam le va la vida en ello.



27 julio 2010

La paz de Zapatero

Ramón Lobo

“La clasificación española es la misma que en 2008. Se mantiene entre los grandes del sector. En 2007 ocupaba el noveno. En la última década (cuatro años de José María Aznar y seis de José Luis Rodríguez Zapatero) las exportaciones españolas pasaron de 306,46 millones de euros (2001) a los 1.491,77 millones en 2009. En este periodo España estuvo cerca de quintuplicar su volumen de ventas al exterior. El aumento de 2009 respecto al año anterior es del 44% si se tienen en cuenta solo las armas y no otros productos militares o de doble uso (civil y militar). Lo más destacado es que con Zapatero se ha triplicado, pese venderse como Gobierno pacifista.

España vendió armas en 2009 a Angola, Arabia Saudí, Bolivia, Colombia, Estados Unidos, Georgia, Ghana, Guinea Conakry, Indonesia, Irán,Israel, Líbano, Malasia, Marruecos, Pakistán, Sri Lanka, Sudán, Tailandia, Turquía y Venezuela. (En negrita, los países con conflicto interior, es decir aquellos en los que las armas vendidas tienen más posibilidades de emplearse para matar).”

Más en “Tengo un arma que vender, señor presidente”.



Zoido promete dejar la mierda bajo las alfombras

“Cuando sea alcalde abriré las ventanas en vez de levantar las alfombras”

Lo dijo ayer Juan Ignacio Zoido ante la junta regional del Partido Popular.

Hombre, don Juan Ignacio, no nos desilusione con tanta anticipación.

No nos diga usted que, después de la que se ha montado y de lo que usted mismo ha dicho por esa boquita, nos va a privar ahora a los sevillanos de saber qué ha hecho Arizaga con la ingente cantidad de dinero de todos que ha administrado durante estos años.

No hay derecho, hombre.

La parada de la discordia del metro de Sevilla

Lo de las paradas en el casco histórico de Sevilla de las futuras líneas del metro amenaza con convertirse en el próximo culebrón del verano y puede que todavía no haya concluido cuando ya vuelva a ser primavera en El Corte Inglés.

Los técnicos de la Junta, con la consejera a la cabeza, están hartos de repetir por activa y por pasiva que no van a hacer una estación “donde no se cabe”, y que horadar pozos del diámetro que se requiere en el entorno de La Encarnación supone un riesgo elevado para los edificios de la zona, algunos de ellos de elevado valor histórico. Se podría realizar una más pequeña, no sin asumir ciertos riesgos, pero que reduciría drásticamente la funcionalidad de la misma de cara a dar el servicio que necesita la ciudad.

Por su parte, el Ayuntamiento, en un alarde de positivismo, afirma que "de no caber una estación a caber una pequeña" supone ya todo un avance en sus aspiraciones. Es como aquel viejo cuento de la botella medio llena o medio vacía.

Monteseirín ha vuelto a tener un sueño, probablemente en una de las últimas y sofocantes noches que nos está regalando este verano sahariano, y ha sido inducido por la visión de una galáctica estación de metro en la Encarnación,que tenga una boca "que salga dentro del propio edificio Metropol Parasol".

Porque al alcalde, afanado como anda en no pasar definitivamente al olvido al precio que sea, en imaginación no le va a ganar nadie. Y por dar la tabarra no va a quedar, seguro. Es posible que la consejera no sepa todavía lo cabezón (con perdón) que llega a ser Monteseirín cuando se le mete una idea entre ceja y ceja.

Y hace bien, porque de la correcta ubicación de las dos únicas paradas del metro en el centro de la ciudad depende buena parte de la funcionalidad y operatividad de la nueva red de transportes. Ahora bien, lo de que la estación salga por encima del paraguas de una de las setas, no sé alcalde, supongo que tendrás tus motivos, pero lo veo más futurista que efectivo.

Lo que si tengo claro es que, conociendo el estado de algunas edificaciones colindantes, hay que andar con sumo cuidado, no vaya a ser que al menor descuido dejemos a las setas como techo de todo el entorno, porque éste se haya venido abajo.



La guerra que nunca fue

Ramón Lobo
"Estados Unidos y sus aliados han perdido la auctoritas, es decir, el prestigio, la autoridad moral. Ya no son una fuerza de liberación, sino un partido de la guerra cada vez más peligroso que dispara misiles y lanza bombas desde gran altura y mata civiles. Desde enero a junio de este año, la media es de seis civiles muertos al día. En el primer semestre de 2010 han muerto 1.074 civiles y más de 1.500 han resultado heridos."
Más en "Afganistán, al desubierto".
Juan Carlos Escudier también escribe hoy sobre el mismo tema en "La vergüenza de Afganistán".
La verdad es que cada día entiendo menos qué se nos ha perdido allí.






26 julio 2010

Fuego amigo para el alcalde desde la dirección de Tussam


Quien lea fuera de contexto este artículo publicado en el Diario de Sevilla, estaría en condiciones de afirmar que desde la dirección de Tussam lanzan piedras envenenadas sobre la mano que les da de comer, es decir, sobre la alcaldía de la ciudad y su máximo regidor, Alfredo Sánchez Monteseirín. Basta con detenerse sobre el resaltado en negrilla del mismo para que resurja una fotografía negativa de la manera de gestionar la movilidad por parte del consistorio, en especial a lo que afecta a la empresa de transporte urbano.

Así, se resaltan los “niveles excesivamente bajos” de velocidad comercial, apuntando claramente a la insuficiencia de los carriles bus actuales, y que “penalizan de forma importante al transporte público”. Amén de resaltar la pérdida de 1,7 millones de viajeros en 2009 –una más– y de endosarle, también una vez más, toda la responsabilidad de dicha pérdida a las interminables obras que sacuden la ciudad.

Dicha información, en la que aparecen datos muy recientes, como la caída de un 0.3% de la demanda de viajeros en abril –aún no hace tres meses–, el leve repunte de viajeros, la recaudación o el porcentaje de utilización de los títulos de viaje, no circula por ahí así como así. Ni siquiera la minoría elitista de empleados que trabajan cercanos a la dirección tiene acceso a la misma. Y eso es un dato importante a la hora de juzgar la intención de su difusión.

Porque esa información forma parte de los resúmenes que se facilitan a los integrantes del consejo de administración de la empresa y eso en Tussam son palabras mayores. Es cierto que en el consejo tiene representación el grupo político de la oposición. Pero de venir de ahí la filtración quizá el medio elegido hubiese sido otro o bien todos a la vez mediante la socorrida nota de prensa. El periodista en este caso ha hecho bien su trabajo y ha acudido a quien sabía que podía proporcionársela. Ya pasó igual el año pasado y Arizaga sigue sin enterarse, cosa que no me extraña.

Fuentes de toda solvencia afirman que esa información se escapa por las grietas del círculo más íntimo de Arizaga, dicho lo de íntimo en relación a la proximidad, no se vaya a pensar mal, y que quien la ha sacado no es de los que cobran el sueldo multimillonario de un conductor, mecánico o administrativo, esos privilegiados. Es alguien cuyo contrato es tan transparente que apenas se ve. ¿Maniobras orquestales de partido en la oscuridad? Vete tú a saber.

Lo curioso es que en las mismas fechas se lanza el panfleto payaso que aparece a continuación. Quiero decir el boletín informativo interno de la empresa, esa hoja parroquial mediante la cual se pretende hacer comulgar con ruedas de molino a toda la plantilla. Y, qué curioso, ahí como los destinatarios son otros, se sesga intencionadamente la información y se le da un barniz de positivismo que la hace de lo más indigesta.

Si os detenéis a leerla, sólo se refiere al repunte de viajeros del primer semestre de este año, de lo cual nos alegramos todos, pero nada de nada de la cantidad de aspectos negativos sobre la gestión de la movilidad urbana por parte del Ayuntamiento que pueblan todo el artículo anterior.

Claro que lo que realmente cuesta entender es que si ese incremento de viajeros y todos esos porcentajes que suben como obra de un milagro son la “consecuencia del mejor aprovechamiento de las líneas y una racionalización del servicio, pues para transportar esos casi cuarenta y cinco millones de viajeros han hecho falta 340.000 kilómetros menos que el año pasado en el mismo semestre”, se puede deducir sin temor a equivocarse que se podía haber hecho lo mismo mucho antes (quién sabe desde cuándo) y ahorrarle una pasta a los sevillanos y si no ha sido así es porque a alguien no le ha dado la gana o no ha sido lo suficiente lumbreras como para darse cuenta y ha tenido que esperar que venga algún iluminado a advertirle. Porque si no, no se entiende. Es como pretender cubrirse de gloria y acabar hasta las trancas de mierda.

Este es un ejemplo clarificador de las dos líneas del mensaje de la dirección de Tussam; en la comunicación interna lluvia de flores (mustias) y en la prensa local bofetadas al alcalde y su equipo. Total, pensarán que para lo que le queda en el convento.



Hairat Niyaz, periodista uigur, condenado a quince años de prisión


El periodista uigur Hairat Niyaz ha sido juzgado hoy y condenado a quince años de prisión al ser declarado culpable de “delitos contra la seguridad del Estado” en China. La condena no es admitida por Amnistía Internacional, que lo considera un preso de conciencia.

La acusación contra Niyaz se ha basado en los textos que el periodista escribió antes de julio de 2009 en Urumqui, capital de Sin-Kiang, y en las entrevistas que concedió a numerosos medios de comunicación de Hong Kong después de que estalla la ola de violencia étnica. Él mismo había advertido a las autoridades chinas sobre ese latente peligro, para que tomasen medidas urgentes para prevenirla.

Niyaz fue detenido en octubre de 2009, según la policía, porque ya había “concedido demasiadas entrevistas” en las que denunciaba los crecientes motivos de queja contra la implementación de la denominada política de educación “bilingüe” que había provocado el despido de muchas maestros uigures. También denunció el creciente resentimiento local a causa de las iniciativas de empleo, por las que se enviaba a jóvenes uigures, sobre todo mujeres, a trabajar en fábricas al sur de China.

Durante el juicio se le negó el derecho a ser defendido por un abogado de su elección y sólo se le permitieron las visitas de un único familiar, su esposa. Niyaz argumentó con insistencia que no había infringido ninguna ley y que sólo cumplió con su obligación como periodista y como ciudadano.

Hairat Niyaz es un reconocido periodista de prestigio y administrador de la web Uighurbiz, uno de los sitios acusados de promover los disturbios de julio de 2009. Ha sido redactor del Diario Económico y director jefe de redacción del Diario Jurídico, ambos de Sin-Kiang, además de subdirector de la revista jurídica Fazhi Zongheng.



25 julio 2010

Sevilla y las chicharras

En una ciudad donde a las diez de la mañana los termómetros marcan treinta y dos grados y las chicharras se desgañitan con sus cantos en alta fidelidad desde las primeras horas del día, el concepto realidad es a veces difícil de delimitar.

Sevilla es así de dual; sorprendente y cansina a la vez. Y los sevillanos viven sumergidos en una aparente apatía que no es sino una técnica de supervivencia en un entorno donde pasar de un polo al opuesto es cuestión de segundos. Sólo desde esa relativa calma de la no exasperación se puede sobrevivir a una ciudad tan cambiante, un ser mastodóntico y multiforme, que se transforma ante tus ojos con una rapidez meteórica y que siempre es capaz de atraparte el corazón con sus estrategias de engaño.

En Sevilla, la necesidad de reinventarse es un credo de obligada aplicación. Ya sea contraponiendo lo ultramoderno con lo que permanece inherente al estado de las cosas, aunque para ello haya que inventar la cuadratura del círculo, ya ideando lo inexistente para que su visión previa vaya impregnando la realidad múltiple que los sevillanos necesitan tener permanentemente ante sus ojos para que la ciudad alcance cierto grado de credibilidad.

Porque Sevilla es un juego permanente entre opuestos, que se regatean hasta el infinito en una filigrana estética con apariencia de danza tribal. Y es debate de lo imposible, que se eterniza creando ese humus necesario y fértil que propicie el estado típico del sevillano, rayano en el abandono, la dejadez, la desidia, la indiferencia, la indolencia, y la abulia, que es el único que permite soportar con cierta esperanza de éxito un clima que es el fiel reflejo en el espejo de la idiosincrasia de su ciudad.



23 julio 2010

Magomed Hanmagomedov, periodista de Daguestán, amenazado

Magomed Hanmagomedov, periodista de investigación que trabaja para el diario semanal independiente Chernovik en Daguestán, una de las repúblicas de la Federación Rusa, publicó el pasado 9 de julio un artículo sobre una operación llevada a cabo el 16 de junio por funcionarios daguestaníes encargados de hacer cumplir la ley en la localidad de Derbent, en la que murieron cuatro personas sospechosas de ser combatientes armados.

Hanmagomedov señaló que, al informar inicialmente sobre lo sucedido, la policía se equivocó al dar los nombres de dos de las personas que habían resultado muertas. Esto hizo que pusiera en duda la versión oficial sobre el incidente: que cuatro hombres que viajaban en un automóvil se negaron a detenerse y abrieron fuego contra la policía.

En vez de esto, Hanmagomedov dejaba entrever en su artículo que el conductor y los tres pasajeros del vehículo podrían haber sido víctimas de una emboscada y abatidos a tiros y que en el vehículo podrían haber viajado otras personas además de los sospechos0s de ser combatientes.

El periodista ha publicado en el sitio web del diario, junto con su artículo, unas imágenes tomadas, al parecer, por uno de los policías que participaron en esta operación. En ellas se observa el cadáver de un hombre joven que yace en el suelo cubierto de sangre, y otros dos cadáveres en el interior de un vehículo. Al comienzo de la grabación se puede escuchar la voz de alguien que según parece suplica que no le disparen, tras lo cual se escuchan varios disparos y la voz de un hombre que condena a los borodachi (“hombres con barba” –en referencia a los grupos islámicos, aunque al parecer ninguno de los tres cadáveres llevaba barba).

Tras la publicación de su artículo, Magomed Hanmagomedov ha recibido llamadas telefónicas de funcionarios encargados de hacer cumplir la ley para expresar su indignación por el artículo, y varios mensajes SMS enviados desde números de móvil desconocidos en los que se afirma que ha recibido dinero del extranjero y que trabaja para los integristas.

También ha sido informado por una fuente confidencial de que es posible que la fiscalía local se esté preparando para abrir una causa penal en su contra. El grupo ruso de derechos humanos Memorial ha expresado su preocupación por su seguridad.

La situación en Daguestán ha empeorado considerablemente a lo largo de los últimos años en lo que se refiere a la seguridad. En un contexto de gran violencia y caos, defensores y defensoras de los derechos humanos y periodistas han sido amenazados o han resultado muertos, y se siguen recibiendo informes sobre desapariciones y torturas.

Amnistía Internacional, que ha recibido además informes de brutalidad policial, expresaba en una carta enviada el 25 de junio al Fiscal General de Rusia su preocupación por la brutal paliza que el 17 de ese mismo mes propinó la policía a una joven abogada en la comisaría de policía de Khasavyurt, a la que había acudido para visitar a un cliente que se encontraba detenido.

Periódicamente se reciben informes de emboscadas tendidas por integristas a la policía y otros funcionarios, así como de operaciones contra presuntos integristas llevadas a cabo por miembros de los órganos encargados de hacer cumplir la ley, en ocasiones violando las salvaguardias de derechos humanos. En repetidas ocasiones se han planteado dudas sobre la credibilidad de los informes oficiales, en especial de los que concluyen con la muerte de personas de las que se sospecha que son integristas.

En el año 2008 se abrió una causa penal contra Magomed Hanmagomedov, alegando que su publicación había expresado opiniones extremistas e incitado al odio interétnico. Aunque la investigación no pudo demostrar esta acusación y la causa se archivó, se obligó a Magomed Hanmagomedov a cerrar el diario. Chernovik, el diario para el que trabaja ahora también ha sido objeto de presiones y las autoridades han formulado acusaciones similares contra varios miembros de la plantilla.

En el informe Legal remedies for human rights violations in the North Caucasus Region elaborado por Dick Marty, relator especial de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (PACE) sobre la situación de los derechos humanos en el Norte del Cáucaso, y publicado en mayo de 2010, se advierte que Daguestán ha experimentado “un resurgimiento de actos terroristas que lamentablemente han desencadenado respuestas por parte de las fuerzas de seguridad que no siempre son legítimas y productivas”.

En el informe se menciona concretamente la localidad de Derbent como ejemplo de “la admirable tradición, con siglos de existencia, de la convivencia pacífica basada en la tolerancia mutua entre las comunidades musulmana, cristiana y judía”, que no obstante “puede estar en peligro por el avance del extremismo y las reacciones oficiales inapropiadas”.



22 julio 2010

Sociedad militarizada

El ejército es como una minúscula sociedad incrustada en el corazón de la sociedad misma, una réplica fiel en miniatura, sólo que vestida de caqui. Cualquier rol de la sociedad actual tiene su idéntica reproducción en versión militar, ya se trate de ingenieros, médicos, albañiles, mecánicos o incluso sacerdotes.

Si cada vez que no nos gusten los efectos de una huelga hemos de recurrir a los militares, el ejército acabará suplantando a la sociedad. Todo lo contrario al objetivo que persigue la democracia. Porque en democracia no tiene cabida una sociedad militarizada.

Que no nos gustan las huelgas salvajes de los controladores aéreos, pues que los militares dirijan el tráfico de los cielos; que tampoco la de los empleados del metro y de los transportes, pues que los militares conduzcan los trenes y los autobuses; que nos caen antipáticas las de los médicos y ATS, pues que los militares se encarguen de practicar las operaciones y de hacer las curas a los enfermos. Y así hasta el absurdo.

A ver si por regular un derecho fundamental perfectamente recogido en la Constitución vamos a convertir esto en una sociedad más militarizada que la del franquismo.

Porque cuando nos ponemos, somos así de brutos y más.



ABC de Sevilla y su director Álvaro Ybarra condenados a publicar una rectificación de Torrijos


A través de José Antonio Salido, responsable de comunicación del grupo de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Sevilla, me entero que el Juzgado número 13 de Primera Instancia de Sevilla ha condenado a ABC de Sevilla y a su director, Álvaro Ybarra, a que publique una rectificación de Antonio Rodrigo Torrijos, primer teniente de alcalde, por imposición de resolución judicial.

La información que se pretende rectificar es la que aparece en la portada que ilustra esta entrada, que se desarrolla más adelante en este artículo.

El derecho de rectificación es uno de los instrumentos que la Constitución pone al servicio de los ciudadanos para defenderse de las posibles lesiones que le puedan causar los medios de comunicación mediante la difusión de informaciones. Muy al contrario de lo que se piensa, no es el periodista el que tiene la obligación de rectificar, sino que es el ciudadano el que tiene el derecho a hacerlo.

No se trata de que el informador corrija su versión, sino de que se añada también la versión del afectado, con la finalidad de que aparezcan diferentes versiones de los hechos. El medio está obligado a introducir y difundir la rectificación elaborada por esa persona. La constitución lo que pretende proteger mediante este procedimiento es el pluralismo. Se considera que el hecho de que los ciudadanos tengan acceso al máximo posible de versiones es crucial para formar su opinión sobre los asuntos de interés para la sociedad. El ejercicio de este derecho no impide que además se presente una demanda por vulneración del honor.

He leído la sentencia con detenimiento y entiendo que el juez hace una interpretación fidedigna de lo que la jurisprudencia constitucional ha establecido como derecho de rectificación.
La clave que ha originado la condena está condensada en este párrafo que reproduzco literalmente:

“... se le vuelve a atribuir [a Torrijos] un papel central en la investigación penal reabierta y ampliada por el Juzgado de Instrucción nº 6 de Sevilla en las Diligencias Previas 6143/2009, papel del que el demandante carece a día de hoy. Es por ello por lo que estamos en presencia de hechos, no de opiniones, hechos que, se insiste, aparecen descritos con tintes de ambigüedad temporal pero que no se apartan en ningún caso de la auténtica idea fuerza que late en toda la información publicada, esto es, la investigación penal sobre el actor.”

Haría bien el diario ABC de Sevilla en publicar la rectificación de Torrijos en los términos que establece la sentencia, porque si ha existido lesión al honor, el hecho de hacerlo aminoraría considerablemente el daño y, lo que es más importante, ganarían con creces la pluralidad informativa y la democracia.



21 julio 2010

La última foto de Monteseirín

La última foto de la era Monteseirín nos va a costar casi noventa millones de euros. Ahí es nada.

Como para que encima no salga favorecido.



El estilo Arizaga

El convenio colectivo de Tussam establece, como casi todos supongo, que a los concursos de promoción interna en la empresa podrán presentarse todos los trabajadores en plantilla con al menos un año de antigüedad. Esto lleva establecido así tantos años que ya ni me acuerdo cuándo se negoció por primera vez.

Tal procedimiento no ha causado nunca problemas que no hayan sido capaz de resolver una reunión a tiempo del tribunal de examen o la aplicación inmediata de esa norma tan ancestral del sentido común. Sin embargo, la aplicación de esta lógica que se remonta casi a los tiempos fundacionales de la empresa, no hace sino toparse con problemas insalvables cuando Arizaga mete sus manazas en el asunto. Porque con él, como con el rocín de Atila, el césped carece de futuro.

Arizaga está empeñado en que los eventuales, esos a los que ahora hay que negarles el pan y la sal a toda costa, no disfruten de una segunda oportunidad sobre la faz de la tierra y puedan optar a un contrato indefinido por la rendija de la promoción interna.

Así que, aunque sabía mejor que nadie que vulneraría el convenio colectivo (una vez más), ordenó que se incluyera una cláusula en las bases de la convocatoria de Auxiliares Administrativos en la que se exigía como requisito obligatorio el “mantener una relación contractual con la empresa de carácter fijo e indefinido”.

Cualquiera con un par de asignaturas de primero de derecho aprobadas hubiera estado en condiciones de aconsejarle sin temor a equivocarse que esa fórmula para excluir a los eventuales de las pruebas tenía menos recorrido que un triciclo sin ruedas y sin cadena.

Y puede ser que algún entendido se tomara la inútil molestia de advertirlo. Pero a Arizaga, que jamás hace prisioneros, esas advertencias legales apenas le sirven de aperitivo. Él está acostumbrado a cenar alambre de espino y mear napalm y no se detiene ante mariconadas legales que pretendan frenar su sacrosanta voluntad.

Ahora, un juzgado de lo social de Sevilla le ha tumbado la convocatoria de marras por considerar –y con razón– la susodicha cláusula discriminatoria por “distinción de trato”. Su señoría también establece que la convocatoria ha de retrotraerse al momento anterior a la publicación a las bases, para que sean eliminadas las disposiciones declaradas nulas. O lo que es lo mismo, que se ha de repetir por completo.

Cualquiera que conozca un proceso de estas características sabe de la cantidad de tiempo, de trabajo y de dinero a fin de cuentas que conlleva su puesta en marcha. Todo malgastado a causa de una decisión arbitraria y caciquil, más propia de una actitud infantil que de todo un dirigente empresarial.

Alguien debería tirar algún día de calculadora y cuantificar cuánto le cuestan al erario público las decisiones caciquiles de Arizaga, cuyas consecuencias han de ser sufragadas con el dinero de todos. No es que esto sea mala gestión y despilfarro alevoso, no, es simple descuido.

La cosa no se queda ahí. Arizaga, que no gana un juicio ni por prescripción facultativa, ordenó que se incluyera la misma cláusula en otros tres concursos oposición en realización, a saber, el de supervisor, del de jefe de negociado y el de jefe de equipo. Así que como poco, la cantidad anteriormente referida ha de multiplicarse por cuatro. Es el emblema del estilo Arizaga, una moda que nos viene impuesta a huevos, nunca mejor dicho.



20 julio 2010

La sentencia de José Luis Alonso

He leído con detenimiento la sentencia que declara accidente de trabajo el suicidio del compañero José Luis Alonso. Me ha llegado hoy y no he querido dejar pasar la ocasión de tener un conocimiento más profundo de los hechos.

La sentencia es demoledora y la primera sensación que te embarga a medida que la vas leyendo es la de una profunda tristeza y decepción. Decepción de las personas, muchas con responsabilidades en Tussam que no estuvieron en su día a la altura exigible a la dignidad de sus cargos y de sus ocupaciones. Si algunos de ellos tuvieran el más leve signo de decencia y de vergüenza, estoy seguro que hoy no son capaces de mirarse la cara frente a un espejo. Espero y deseo que sus conciencias, si es que existen, y la justicia se encarguen de ponerlos a cada uno en su sitio.

José Luis pidió ayuda mucho antes y después de ser detenido. Así se da por probado en la sentencia. Y la pidió a las únicas personas que podían ofrecérsela en el seno de la empresa. La necesidad de esa ayuda venía avalada por los profesionales médicos que lo llevaban tiempo tratando. Él confió en que el sentido común y la buena fe de las personas se impondrían al final. Pero se equivocó, quizás porque José Luis no conocía demasiado bien la calaña de algunas de esas personas en las que depositó su último hilo de esperanza.

En Tussam, donde el acoso y el aquí se hace lo que me sale a mí de los caprichos imperan por encima de toda lógica o ley humana o divina, ese comportamiento es el habitual. No creo que un tipo, por muy Arizaga que sea, tenga el derecho a exigirnos a quienes trabajamos allí que nos saltemos todos los códigos éticos y morales que nos han inculcado nuestros mayores.

A mí mis padres me educaron en el respeto a la dignidad humana y a la diferencia y Arizaga no puede exigirme que renuncie a la educación en la que ellos emplearon toda una vida en aras a una subida de sueldo o a un poco más de consideración por parte de la dirección. Si aceptara, me estaría convirtiendo en un mercenario y no es ni será nunca el caso.

Pero en esta empresa tan atípica y singular, en determinados rincones de la misma, ese comportamiento es la tónica habitual. Yo he visto a gente tener que tragarse su dignidad mancillada, sólo por no perder el statu quo adquirido –que no deja de ser el de un simple y vulgar empleado– por no caer en desgracia ante el omnímodo poder. Y encima han tenido la poca vergüenza de intentar aprovecharse de la situación. Muchos todavía están en ello, sin haber conseguido resultado alguno, cual piltrafas abandonadas a su suerte. Porque son tan simples que nunca comprenderán que Roma no paga a traidores.

Es contundente, pero es así. Jamás me he sentido alineado con esa forma tan sucia e indigna de concebir la empresa.

Es muy duro leer en los hechos probados de la sentencia que “el día 19 de mayo de 2009, la empresa adoptó la decisión de archivar el expediente disciplinario incoado a D. José Luis como consecuencia del archivo del procedimiento penal. La decisión no pudo ser notificada al trabajador por cuanto éste ya había fallecido”.

Me parece un ejercicio de cinismo y de chulería sin parangón, máxime cuando su viuda y sus hijos todavía hoy no han recibido ni siquiera una notificación de pésame por parte de la dirección de la empresa. Así actúan quienes el alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, designa para dirigir su peculiar “ciudad de las personas”. Es la marca de impronta de la casa.

No les ha merecido ni siquiera el minuto de silencio que cualquier trabajador fallecido por accidente de trabajo en la comunidad andaluza recibe a las puertas del consistorio local. Toda una lección de ética de nuestros políticos.

Que cada palo aguante su vela.



Ramón Lobo en Tesis de Canal Sur TV

Ramón Lobo en el programa Tesis de Canal Sur Televisión.

Vía | Diario de hoy.

Gracias, Santiago.



Monteseirín y su blog contra el mundo

Alguna vez escribí en este blog que el alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, no es un bloguero al uso, a pesar de que tiene blog personal desde hace años. Lo explicó él mismo durante el acto de entrega de la 3ª Edición de los Premios Enrique Padrós.

Sin embargo, por circunstancias que tiene la vida, ahora, cuando ya inicia el camino de retirada de la actualidad municipal, Monteseirín se está viendo en una situación que para él puede suponer algo excepcional, no lo dudo, pero que, para los blogueros que nos dedicamos a tratar de informar desde nuestras páginas de cuanto acontece a nuestro alrededor, forma parte de la cotidianeidad: la ignorancia permanente de los medios tradicionales.

La mala suerte que Monteseirín ha tenido es que a él le está ocurriendo con su proyecto estrella, las setas de la Encarnación, que ya ha alcanzado el rango de apuesta personal determinante y en el que se ha quedado más sólo que la una.

La cosa no es tan difícil de comprender, basta con haber estudiado un poco de Estructura de la Información y no perder de vista ese viejo dicho de que a cada cerdo le llega tarde o temprano su San Martín.

El alcalde hace ya un tiempo que es un cadáver político que se arrastra pesadamente por una realidad que se le rebela. Él no será quien mueva las grandes inversiones en publicidad institucional durante los próximos años, ni siquiera está garantizado que sea su mismo partido quien lo haga. En términos de rentabilidad mediática está más que muerto.

A pesar de que todavía puede ser bastante útil para ganarse alguna que otra simpatía en el bando mejor posicionado de cara al banderazo de salida de las municipales. Incluso hasta los medios más afines al partido en el poder se ceban ahora con el alcalde en sus horas más bajas. La ley del mercado manda, aunque sea el mercado de los votos y de las subvenciones.

Así que a Monteseirín no le ha quedado otra que tirar de su blog personal para defender a capa y espada y en solitario un proyecto sobre el que rehuyen pronunciarse tanto su socio de gobierno, IU, como los integrantes de su propio partido político. Las setas se han convertido en un marrón capaz de envenenar la carrera política del más pintado. Bienvenido al mundo real, alcalde.

Ahora bien, en su ímpetu blogueril el alcalde se ha pasado por el forro de los caprichos algunas normas básicas de este mundo virtual, sin las cuales las cosas no rozan nunca el fútil estado de la verosimilitud. Por citar un ejemplo, alguien debería explicarle al alcalde que los comentarios de lectores anónimos en un blog no son precisamente ejemplos de veracidad de contenidos, ni siquiera de autenticidad. Tal vez sólo lo sean de peloteo y poco más. Pero él los usa a conveniencia, quizás porque las predicciones sobre la inminente batalla no pueden ser más desastrosas y ha llegado el momento de agarrarse a un clavo ardiendo.

Con toda la prensa local tirando a degüello es complicado mantener la compostura. Quizá ahora comprenda de una vez todo lo que pasó José Luis Alonso, el trabajador de Tussam que se quitó la vida ante el acoso mediático al que lo tuvieron sometido desde la dirección de la empresa. Aunque dado el grado de obsesión que lo embarga, no creo que esté para comprender nada que no sea su sacrosanto deseo, aún por encima de todos los demás.

Con el tiempo, Monteseirín se ha fabricado de manera inconsciente una cárcel a medida de palabras. Primero fue la construcción de un sueño que acabó por tornarse al poco tiempo en pesadilla. Luego la ciudad de las personas, pero sólo de las que él consideraba como tales, bien por afinidad bien por pleitesía, nunca de “todas las personas sevillanas”.

Como muestra un botón; en los más de cincuenta años de Tussam no se ha conocido nunca una ola de represión y de gestión dictatorial peor que la que se ha encargado de instaurar ese césar de vocación llamado Arizaga. Sólo la justicia, con su lentitud y su sobre coste incluidos, está siendo capaz de poner poco a poco las cosas en su sitio. Y todo ello se ha realizado siempre con el beneplácito de Monteseirín, un político de izquierdas de los de toda la vida que se jactaba en público de haber colocado al frente de una empresa gobernada por él a un gerente de derechas.

Ahora le ha tocado a las setas, que amenazan con convertirse en champiñones envenenados y arrastrar a la ciénaga a una ciudad entera, que tendrá que sufragar con su esfuerzo y su trabajo los desmanes de este megalómano que la ha dejado adormecida en una ecuación difícil, cuando no imposible, de responder:

33 + 17, 6 + 30 = 89,6 millones de euros

Tal vez el alcalde haría mejor en tratar de explicar a los sevillanos a través de su blog personal de dónde vamos a sacar esa ingente cantidad de dinero en un ayuntamiento que lleva ya años habitando en la más absoluta de las ruinas.

Lo dicho, bienvenido a los predios de los que claman en el desierto, alcalde.

19 julio 2010

¿Egolatría o cruda realidad?

Arturo Pérez-Reverte

“Pero hay una categoría aún más radical: la del converso que antes amó. Incluye a quienes durante cierto tiempo siguieron a alguien con pasión o interés y que, por alguna causa, se han visto defraudados en sus expectativas. Según sea cada uno, el entusiasmo con que antes aplaudía a la persona admirada puede tornarse rencor y ganas de venganza. Algunos casos llegan a lo patológico: a John Lennon, por ejemplo, se lo cargó un admirador despechado, bang, bang, al que había negado un autógrafo. Otros casos son sólo disparatados, o grotescos.
Parte de los odios suscitados por escritores se debe a cartas no respondidas; quizá porque hay quien piensa que a un profesional le sobra tiempo para escribir de todo, y sin esfuerzo. De poco sirve, en mi caso por ejemplo, haber repetido en esta misma página que es imposible atender seiscientos correos electrónicos y cartas cada mes. Que leo cuanto llega, pero cuando puedo. Y que me es imposible mantener correspondencia. Quien eche cuentas comprenderá que si uno dedicara cinco minutos a cada respuesta, debería emplear, sólo en eso, cincuenta horas mensuales que son necesarias para otras cosas. Para escribir novelas y estos artículos, por ejemplo. Para relajarte un rato viendo una película, o para pensar en tus propios asuntos. O para lo que te salga del cimbel.”

Más en “Cartas de doble filo”.

Desalojo de la Rimaia, Barcelona

La Rimaia es un espacio liberado para la cultura. Una universidad libre, que ha sido desalojada de nuevo el pasado 16 de julio de 2010. Ellos defienden que la cultura es libre, y la Rimaia del barrio. Y han vuelto a ocupar otro edificio a tal fin.

Os dejo aquí un vídeo de la protesta que me ha llegado gracias a kaosenlared.



Setas a la plancha rellenas de jamón de pata negra

El asunto de las setas de la Encarnación se está poniendo cada vez más divertido, tanto que amenaza con convertirse en la parodia del verano sin remedio ninguno.

El alcalde lo tiene claro: el círculo tiene que cuadrar sí o sí, a huevo. Y si hay que sacarse un informe de la manga que así lo certifique, pues se saca, que para eso están los técnicos.

Ahora resulta que, tras tanto debate y tanto informe de diferentes partes, las setas no tienen vuelta atrás, porque cuesta tanto paralizarlas como terminar la obra con el famoso sobre coste de los treinta milloncejos de nada. A este hombre en el arte de inclinar las cuentas según le interese no le gana nadie.

Los comerciantes del centro de Sevilla, al igual que los placeros del mercado de La Encarnación, piden que se acaben las obras ya y como sea, y que después se depuren responsabilidades. Se ve que los comerciantes no conocen demasiado bien al alcalde.

Lo que no entiendo es que, si la cosa es del todo irreversible, a qué tanto gasto de tiempo, trabajo y dinero en informes que, sean cuales sean sus conclusiones, no van a tener posibilidades de cambiar nada. Es tan absurdo que casi cuesta creerlo.

Pues nada, puestos a echarle imaginación a la cosa, yo me pido las setas rellenas de jamón de pata negra y a la plancha. Dadas sus ciclópeas magnitudes, seguro que contribuyen sobremanera a paliar el hambre de los más necesitados de la ciudad, que son bastantes.



18 julio 2010

Secuestrados


Sin comentarios.



Espadas convencido que Sevilla puede generar más empleo

"Si se analizan todos los indicadores económicos se ve que Sevilla tiene un potencial mucho mayor del que se está siendo capaz de sacarle partido para generar más empleo, más riqueza y más capacidad incluso de atracción de la inversión"

Juan Espadas, candidato socialista a la alcaldía de Sevilla, en una entrevista concedida a Europa Press.

Y yo me pregunto; ¿si es así, qué sentido tiene demorarnos un año?

A fin de cuentas, el alcalde actual es del mismo partido.



¿Somos Europa?


Algunos datos relevantes extraídos de la prensa de hoy en relación con la convergencia de España con la Unión Europea, expresados de una manera gráfica.

Las conclusiones os las dejo a vosotros.



La muralla onírica de Monteseirín


Decía Ryszard Kapuscinsky que la muralla es el agujero negro por donde se fuga la energía del mundo. La muralla no sólo sirve para defenderse, al mismo tiempo es un eficaz elemento de control interior, y su peor característica es “que engendra en mucha gente la actitud de defensor de la muralla”, una forma de pensar peculiar que todo lo simplifica a una catalogación del mundo según se encuentre dentro o fuera de la misma.

Algo parecido a ese “síndrome de defensor de la muralla” debe ser lo que aqueja al alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, al llegarle la hora de afrontar su último año de mandato.

Con la ciudad al borde de la bancarrota y el peligro más que inminente de que se tengan que paralizar algunos de los grandes proyectos, el alcalde continúa preso de la megalomanía, ajeno por completo a la realidad y al clamor que le rodean.

Hay que reconocer que es de una habilidad extraña el sacar adelante cualquier proyecto y no contentar a nadie, lo que se ha implantado ya como marca de la casa en este sobrante tercer mandato de un alcalde que se agotó cuando resultó reelegido por segunda vez. No hay decisión en la que este hombre participe que no provoque de inmediato una oleada de protestas de colectivos y organizaciones tan diferentes entre sí como la noche y el día. Si esto es gobernar con la ciudad, no quiero ni imaginarme qué sería hacerlo sin contar con ella.

El proyecto de las setas de la Encarnación es un buen exponente de este estilo que marcará toda una época. En 2007, el secretario municipal ya informó al alcalde de la imposibilidad de continuar el proyecto. Sin embargo, Monteseirín optó por ignorar la recomendación y continuar adelante. Aquella decisión arbitraria les va a costar a los sevillanos treinta millones de euros más de los sesenta que se habían previsto. Para colmo, buena parte de los más de doscientos millones de euros que pagaron los empresarios para costear sistemas generales han ido a parar también a satisfacer la gula sin fin de un proyecto que amenaza con tragarse a toda Sevilla.

Pero la realidad que vive el alcalde no se sustenta sobre esas cifras que reflejan con fidelidad lo que está ocurriendo. Las cifras sobre las que él asienta su visión mágica de la ciudad son otras muy distintas, de procedencia onírica, y que ponen de manifiesto que Monteseirín no es de este mundo, sino de uno desconocido y extraño cuya procedencia sólo él conoce. Basta echar un vistazo a esta entrada de su blog para comprobarlo:

“Una vez que han concluido los trabajos de recubrimiento de madera de los 6 troncos de los parasoles del proyecto Metropol-Parasol, la atención de los técnicos, bajo la supervisión de la Delegación de Presidencia y Urbanismo, está centrada ahora en los trabajos previos de montaje de la copa del P2 que empleará más de 60 toneladas de madera y que comenzará a construirse a mediados de octubre. El último tronco en terminarse ha sido el que está ubicado en la propia plaza de La Encarnación, el P6, que en un futuro muy próximo se unirá con una pasarela aérea, también de madera, con el tronco P5 de 40 metros de longitud. Cada tronco ha requerido en torno a 60 piezas de madera, algunas de más de 4 toneladas de peso, que fueron trasladadas el pasado 9 de junio desde Alemania en transporte especial por carretera a razón de un camión por semana, es decir, 20 toneladas de madera repartidas en 10 piezas en cada transporte.”

Le basta la instalación de dos cámaras para seguir la evolución de las obras en directo –que por cierto, ya anunció hace bastante tiempo Alfonso Rodríguez Gómez de Celis en su blog cuando estuvo al frente de urbanismo– para perderse en la megalomanía de las toneladas infinitas de madera, las ciclópeas longitudes métricas de espacios cuadriculados, la multiplicación ininteligible de las piezas y los mega transportes de materiales desde Alemania hasta el sur atravesando toda Europa. Una fidedigna representación de la situación que atraviesa la ciudad.

Los millones de sobre coste tirados a la basura y entregados a una empresa, Sacyr, cuyo presidente atacó no hace mucho al PER argumentando que “fomenta la vagancia”, los informes contraproducentes del Comité Consultivo de Andalucía anunciando su inviabilidad y las numerosas críticas de colectivos, entidades y vecinos alarmados por el escandaloso descuadre de las cuentas, no tienen cabida en ese universo único en el que vive encapsulado tras la muralla infranqueable de sus sueños un alcalde, que se empeña en aumentar su lejanía de los ciudadanos a medida que se va acercando la hora del adiós.

Y todavía hay un hueco en sus ilusiones oníricas para el deseo de ser recordado. Ver para creer.



17 julio 2010

Las lecturas de los estudios del CIS

“Del estudio del CIS se desprende que un 26,1% de los españoles cree que Zapatero ganó el debate celebrado esta semana en el Congreso, frente a un 19,18% que opina que Mariano Rajoy fue el vencedor, mientras que el 36,5% estima que no ganó ninguno de los dos.”

De este resumen de las conclusiones del estudio del CIS se sacan titulares engañosos como que “El CIS otorga a Zapatero la victoria frente a Rajoy en el debate sobre el estado de la nación”. También lo he visto repetido hasta la saciedad en los telediarios de diferentes cadenas y en otros medios.

Sin embargo, cualquier lector avezado podrá concluir que lo más relevante es que casi un 37% de los españoles cree que no ganó ninguno de los dos. En la calle es lo que yo percibo con más intensidad y creo que lo más ajustado a la realidad. En todo caso es lo más preocupante, porque la cifra se acerca a pasos agigantados a la suma de los que opinan que hubo un ganador. Es decir a casi la mitad de los encuestados.

Está claro que los medios, sobre todo en política, tienen su propia visión de la realidad.



San Alfredín de Sevilla

«Desde febrero, produ de marzo, Semana Santa, Feria de Abril, produ de mayo, y la de junio, todo lo debes Alfredín, a la Plaza Nueva hemos de ir, pa que nos pagues, pa que nos pagues, a la Plaza Nueva hemos de ir, pa que nos pagues Alfredín»

Esta tonadilla, ideada con todo el arte por los integrantes del Sindicato Profesional de Policías Municipales de España (Sppme), tiene visos de convertirse en la canción del verano en Sevilla. Lo ocurrido la mañana del viernes en ese corral de comedias en que se ha convertido la Plaza Nueva es sólo una muestra del estado de ánimo de una ciudad acuciada por los problemas y por la incompetencia de un regidor al que el tramo final de su mandato le viene demasiado grande.

Es una irresponsabilidad manifiesta esa táctica ya recurrente del equipo de gobierno local de dejar que los problemas se maceren en su propia salsa, esperando que venga el milagro final que le diga levántate y anda. Eso ya no se le creen ni los más ilusos.

Sevilla no se puede paralizar, los problemas de sus ciudadanos no pueden estancarse en lagunas putrefactas que envenenan la convivencia. Sevilla no se merece un ayuntamiento maniatado por su propia irresponsabilidad y carente de iniciativa de cualquier tipo para dar salida a los problemas cotidianos.

La ciudad vive, como en un cine de verano improvisado, la proyección inaudita de la caída progresiva de un falso imperio construido y mantenido a duras penas durante más de una década. El ocaso de la ciudad de las personas está servido. Y han sido esas mismas personas de Sevilla las encargadas de servirlo en plato frío.



15 julio 2010

Setas que amenazan convertirse en champiñones

Los delirios de grandeza suelen ser el más recurrente de los males que aquejan a los malos dirigentes, a los malos gestores. Los que asaltan a nuestro todavía alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, presentan un síntoma aún peor: llevarán a la ciudad a la más absoluta de las ruinas a no ser que algún iluminado lo levante del sillón de inmediato y conduzca el ayuntamiento por los cauces tranquilos del sentido común.

Las setas de la encarnación, como todo proyecto que se jacte de modernista, puede gustar más o menos en su vertiente estética. Para gustos los colores, como reza el dicho.

Lo que es del todo inadmisible y no tiene parangón es la nefasta forma de gestionar un proyecto que se dice emblemático de la “nueva Sevilla”. A poco que se hubiesen empeñado en hacerlo peor no lo habrían conseguido.

Ahora ha sido el Consejo Consultivo de Andalucía el que ha dado un soberano tirón de orejas al equipo de gobierno de la ciudad y a su peculiar forma de gestionar los proyectos públicos. A cualquiera que le quedase un poco de dignidad, semejante repaso le supondría un azoramiento y un acaloramiento del rostro insoportable. Pero aquí ya sabemos con quién nos las gastamos.

Los dictámenes del Consejo no son vinculantes, aunque se tiene por norma seguir sus indicaciones. Aunque desconozco si alguna vez uno de ellos se ha topado con semejante caudal de soberbia. Por eso es casi seguro que se quedará en nada, para más gloria del que se va y debería haberse ido hace ya mucho tiempo.

A este paso, las setas acabarán por convertirse en champiñones ante la vista atónita de todos los habitantes de la ciudad. Para esto sí hay dinero.



Eventuales de Tussam piden entrevista a Juan Espadas

Ciento cuarenta valientes que han decidido gobernar ellos mismos su destino. Ciento cuarenta familias a quienes el alcalde de Sevilla y su séquito de dirigentes en Tussam han ninguneado y les han faltado al respeto, intentando mancillar la dignidad de unas personas que lo único que pretenden es ganarse el pan de su gente trabajando de forma honrada. Claro que eso a Monteseirín le pilla bastante lejos.

El alcalde se ha empeñado en demostrar que en su ciudad de las personas éstas son un cero a la izquierda, lo primero de lo que se prescinde y se tira a la basura, el lastre incómodo del que se desprende el ególatra cuya única meta es su beneficio personal a costa de lo que sea.

Ellos están luchando por su futuro, por su esperanza de una vida mejor, más digna. El alcalde ya no tiene futuro, al menos como regidor de la ciudad. Son muchos los fallos cometidos, las falsedades lanzadas al viento para impregnar y ensuciar cuanto se cruce en el camino. Pero ellos saben que tienen razón y que tienen derecho. Por eso han decidido entrevistarse con todos, con el candidato socialista Juan Espadas también.

El futuro alcalde de la ciudad tiene que saber que es la hora de las personas, las de verdad, no las que se dibujan como relleno en un cartel publicitario. Y también que es la hora del diálogo, del consenso y del acuerdo que abra puertas a la esperanza.

Monteseirín ya ha puesto rumbo a la planicie del olvido. No creo que se le recuerde demasiado. Ellos seguramente menos que nadie, porque estarán inmersos en la defensa de lo que les corresponde por derecho. Y tienen todo el apoyo y toda la solidaridad de este blog, como no podía ser menos.



El debate del estado de la nación y la final del mundial

Si el debate sobre el estado de la nación fuera la final del campeonato del mundo, el partido se prolongaría eternamente y jamás tendríamos campeón del mundo. Aquí ganan todos y nadie pierde, algo casi imposible de por sí en la vida real. Pero no hay nada que nuestros políticos no sean capaces de conseguir.

El de ayer, amén de las típicas escenas de mercadeo infame que suelen acompañar cualquier debate que se precie, fue la fotografía exacta de todo un país. Todos tan contentos, victoriosos, como si hubieran recibido las buenas notas de final de curso y corrieran a enseñárselas orgullosos a sus padres, mientras fuera del hemiciclo un país entero se desmorona ante una crisis que amenaza con desposeernos hasta de la más representativa seña de identidad.

Esto es lo más parecido a un estado de indefensión general. La falta de liderazgo y de determinación política de la mayoría de nuestros dirigentes hacen que los ciudadanos se ahoguen en una apatía laxa que sólo puede traer como consecuencia un debilitamiento de la democracia.

El primer paso para ello, el desmantelamiento progresivo del Estado de Derecho y del Bienestar, ya está dado. Ahora sólo falta que nuestros políticos reconozcan su impotencia visceral y admitan que vivimos bajo una dictadura, la de los mercados, contra la que no es posible luchar y que, de hacerlo, les privaría a ellos de su privilegiado statu quo.

Zapatero, ese gobernante que dejó de la noche a la mañana de ser de izquierdas, ha sido astuto y ha cabalgado a pecho descubierto sobre el discurso de lo que todos dicen por la boca pequeña y en privado y ninguno quiere reconocer en público. Con esa hábil estrategia ha dejado a sus principales oponentes sin cartas para la partida.

Tan sólo una izquierda minoritaria e impotente le ha cantado a la cara las verdades del barquero. Pero esto a Zapatero no le preocupa demasiado, acostumbrado como está a utilizar a la izquierda en exclusivo beneficio personal. Él sabe que la derecha carece de alternativa a su política de recortes, sencillamente porque es la misma que ellos hubiesen llevado a cabo si él no se la hubiera apropiado.

El horizonte que se avecina no puede ser más lúgubre; recortes y más recortes y siempre sobre las capas más débiles. Ahora, ser de izquierdas consiste en parecer más neocón que nadie. Quién lo iba a decir hace unos años.