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22 junio 2010

El fútbol desde otra perspectiva

Enric González

“Domenech fue un jugador vulgarote y muy leñero. Hasta aquí, ningún problema. Pero se dejó crecer un mostacho espectacular y, con el fin de intimidar a los adversarios, decidió adoptar una personalidad futbolística inspirada en el actor Charles Bronson: ¿observan el inconveniente de mezclar la imbecilidad con la cultura, aunque sea cultura barata?

Fue jugador-entrenador del modestísimo Moulhouse y en 1989 asumió la dirección técnica del Olympique Lyonnais, un club de Segunda. Domenech suele presumir de que en su primera temporada logró el ascenso y en la segunda clasificó al Lyon para la Copa de la UEFA. Desde entonces se considera un técnico consumado. Es decir, un hombre realizado personal y profesionalmente, poseedor de las claves del éxito. Conviene señalar, sin embargo, que en 1989 el Lyon había sido adquirido por el magnate Jean-Michel Aulas, y que, con el presupuesto que tenía a su disposición, lo menos que podía conseguir Domenech era lo que consiguió.

Sustituido a los dos años por Tigana, que lo hizo mejor, Domenech se hizo cargo de la selección francesa sub-21 entre 1993 y 2004. Alcanzó la final de la Eurocopa 2002, pero la perdió. Luego se hizo cargo de la selección absoluta.

El popularísimo periodista radiofónico Eugène Saccomano lanzó en su momento una voz de alarma: “Va al cine, lee libros, hace teatro, hay un intelectual al frente de la selección”.

Ser culto o incluso intelectual no es, reinsisto, un problema en sí mismo. Guardiola, por ejemplo, es un tipo culto, pero antes de que el Barça saltara al césped para disputar la final de Roma, enardeció a sus jugadores con unas imágenes de Gladiator. Domenech, en cambio, preparó a sus jugadores de la sub 21 (chavales llamados Zidane, Thuram y Makelele) para un partido trascendental llevándoles a ver la trepidante obra teatral Endgame, de Samuel Beckett. Les hago una brevísima sinopsis de Endgame: son cuatro personajes, uno inválido, otro que no puede sentarse y dos sin piernas que viven entre basuras; la frase esencial de la obra es “no hay nada más divertido que la infelicidad”. ¿Captan la diferencia entre el culto inteligente y el culto imbécil?

Domenech debió recordar eso de que la infelicidad es divertida en 2008, cuando, tras la miserable eliminación de Francia en la Eurocopa, dedicó la conferencia de prensa final a pedir públicamente a su novia que se casara con él. Ya ven, un hombre emotivamente realizado.”

Más en “El imbécil culto y realizado”.

Una verdadera delicia.

2 comentarios:

megustas dijo...

pues si, hay diferentes maneras de expresar la inteligencia que cada uno posee y en estos detalles se aprecia bien.
sabes que Guardiola cuando lespuso una selección de imagenes del Gladiator, lo que queria impregnar en sus hombres era la idea de equipo? los luchadores en el circo pueden vencer a lo invencible sólo porque se unen y todos hacen fuerza juntos, se protegen las espaldas unos a otros y ninguno individualiza el proyecto, eso fue lo que quiso que vieran sus hombres y desde luego lideró el triunfo con inteligencia.
un abrazo Jack

Jack Daniel's dijo...

megustas: no lo sabía, pero mi imaginaba que era por algo así.