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30 julio 2009

Una joya que regresa al primer plano en Honduras

"Primero nos trasladaron a la comisaría de Manchén. Allí nos pegaron. A Guillermo López Lone casi lo matan. Le hicieron la capucha. Tuvieron que reanimarlo", recuerda Jiménez. La capucha es una tortura que consiste en colocar al preso una bolsa con cal para que se ahogue mientras intenta respirar.

"De ahí nos trasladaron a una casa de campo en el caserío de Amarateca, a unos 30 minutos de la comisaría. Pertenecía al general Amílcar Zelaya. Allí nos volvieron a torturar. Hacían simulacros de fusilamiento. En realidad no nos preguntaban por nada concreto. Sólo nos pegaban y amenazaban", dice Milton.

Es un extracto del reportaje que realizaron en agosto de 1998 un grupo de redactores de El País, entre los que se encontraba Ramón Lobo, sobre Billy Joya Améndola, un ex capitán hondureño acusado de haber pertenecido al Batallón 3-16, un escuadrón de la muerte, y de secuestrar y torturar a seis universitarios hondureños en 1982.

Durante muchos años, Billy Joya vivió en mi ciudad, Sevilla, en un barrio residencial de los más lujosos de la ciudad, el barrio de Los Remedios, ayudando a comprender el cristianismo a los alumnos del colegio de San José, de los Sagrados Corazones de Sevilla.

Ahora Billy ha vuelto a ser actualidad porque ese ejemplo vivo de la democracia en que se ha convertido el gobierno golpista de Roberto Micheletti en Honduras le ha nombrado ministro asesor para dirigir la seguridad del Estado.

Como se puede comprobar fácilmente, los demócratas de toda la vida nunca se olvidan de los viejos camaradas.

Vía | Otromundoesposible

2 comentarios:

Jesu dijo...

¿Este pavo estaba de catequista en mi colegio? No lo sabía. Jamás lo vi, ni me suena su cara.

Jack Daniel's dijo...

Jesu: en el tuyo y en el de mi hijo, por lo que se ve.