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05 junio 2009

El triste suicidio del otro Kun Fu

No se llamaba David Carradine, ni había dado la vuelta al mundo a través de las pantallas de televisión ejerciendo de “pequeño saltamontes” experto en las artes del Kung Fú.

Tampoco cruzaba desiertos infinitos descalzo, ni se hospedaba en lujosos hoteles de Bangkok.

Éste rondaba los 65 años y que se sepa jamás había protagonizado un solo titular hasta ahora.

Ayer por la mañana entró en la bodega San José de la calle Adriano, en el barrio de El Arenal de Sevilla, a espaldas de la Maestranza, y pidió un cuchillo a la dependienta.

La chica le ofreció uno de los de untar mantequilla en las tostadas, de esos de punta redonda, y aquel hombre lo rechazó aduciendo que tenía que ser de punta, porque era para quitarse algo del zapato. Entonces ella le alcanzó uno de los de trajinar en la cocina.

-Tenga cuidado, –le dijo- está muy afilado-

Sin mediar palabra se introdujo en el diminuto aseo de caballeros del establecimiento y permaneció en el interior, mudo y sin hacer ruido, hasta que los trabajadores del bar, extrañados por su tardanza, abrieron la puerta y encontraron su cuerpo sin vida, asaeteado a puñaladas con el cuchillo con el que pelaban cada día las patatas.

Nadie sabe los motivos que le llevaron a semejante acto y a la singular forma en la que lo realizó, pero en la mañana de hoy las copas de moscatel no se han servido con el ánimo con que se acostumbra en la bodega San José.

Gracias Juan por la idea.




2 comentarios:

i met you dijo...

Otro suicidio de otro Kun Fu:
el sábado pasado una persona que lo tenía todo, buena profesión, dinero, amigos, rompió la luna trasera de su mercedes y se tiro a las aguas de Rio de la Plata...
(le gustaba leer a Antoine de Saint-Exupéry, tambien entre otras cosas era piloto)

un beso

pd:que descansen en paz los hombres de buena voluntad

Jack Daniel's dijo...

i met you: gracias por aportar otros hechos.
Que descansen en paz.