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06 abril 2009

El barco del periodismo

“El auténtico valor de las empresas informativas es su capital humano y si éste se destruye se da un golpe bajo a la calidad periodística. Habrá que revisar a fondo las estructuras empresariales y apostar más por los remeros en detrimento de los coordinadores de remeros, que en muchas empresas son un grupo insultantemente numeroso”

Nacho de la Fuente en una entrevista concedida a Leandro Pérez Miguel en Gentedeinternet con motivo de la creación en Facebook del grupo SOS Por el periodismo.

Y no puedo estar más de acuerdo con él, pero me preocupa el barco, porque sin barco no valen de nada los remeros. Y, la verdad, no se me ocurren demasiados tipos de barco sin que ello implique un cambio radical de modelo de negocio, como defiende hasta la extenuación Juan Varela, y también un enfoque diferente de la profesión, del periodismo y sus fines.

Necesitamos un barco en el que todos nos encontremos cómodos y en el que las líneas editoriales y los intereses empresariales y de poder no viajen como polizones que acaben amotinándose a las primeras de cambio y adueñándose del navío.

Las naves que hasta ahora proponen los medios tradicionales están condenadas al naufragio. Son los propios periodistas quienes tienen que hacer de armadores y construir naves a medida, de navegación placentera y fiable, que les permitan desarrollarse como periodistas y recorrer y contar el mundo.

Gonzalo Peltzer ha publicado hoy un post sobre las tarifas de la Agencia Efe por los trabajos de los periodistas. Es miserable y pone de manifiesto hasta dónde están dispuestos a llegar. Ellos tienen el medio, que es hasta cierto punto circunstancial, pero los periodistas tienen la voz y las historias. Resulta difícil comprender una situación así y tanta apatía e inmovilismo en la profesión. Me cuesta trabajo entender un periodista que es incapaz de rebelarse.

La credibilidad perdida del periodismo pasa inexcusablemente por defender a capa y espada su dignidad como profesión, por levantar la cabeza y reivindicar a fuego una profesión que alimenta una de las necesidades más antiguas de la humanidad, la de saber, la de estar informados. Al periodismo le ha llegado la hora de luchar, de pelear por sus raíces y nadie puede hacerlo por él.

Hagamos un barco nuevo, con otros materiales y echémoslos a ellos. Sólo entonces podremos ser remeros de nuestro propio destino. Si no, entreguemos las muñecas para ser esposados y que cada palo aguante su vela, mientras vemos pasar el entierro de la profesión ante las puertas de nuestras casas.

2 comentarios:

Enrique dijo...

El buen trabajo de análisis que estas haciendo sobre el periodismo me lleva a la conclusión de que en este país todos los esfuerzos que hacemos los trabajadores por mejorar no solo nuestro trabajo, también las empresas de cualquier sector tienen el mismo final fatal. De nada sirve el diagnostico veraz de la enfermedad si la medicación que se aplica no es la correcta. Todas las soluciones de los empresarios "lumbreras" van encaminada en el mismo sentido, no les interesa para nada la competitividad, la credibilidad desde la calidad y el buen servicio a los ciudadanos, solo buscan los beneficios económicos a costa no solo de los sueldos y la precariedad, también de la salud de los trabajadores. Esta "ralea" de dirigentes y empresarios no van a cambiar la cultura de la "grasa" y del pelotazo a menos que se le obligue, para ello debería haber una mayoría dispuesta y hoy por hoy no veo mas que algunos tic muy particulares sin poder para cambiar nada. Malos tiempos Grego, salud.

Gregorio Verdugo dijo...

Enrique: pues sí, no están para tirar cohetes, pero no hay que perder la esperanza.